El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, descartó la posibilidad de implantar un confinamiento de la población a nivel nacional para frenar el número de contagios y muertes por COVID-19.

En un discurso en la ciudad de Chapecó (Santa Catarina, sur), el presidente admitió que podría hacerlo, «como quieren algunos», pero negó rotundamente esa posibilidad: «No habrá un ‘lockdown’ [confinamiento] nacional», dijo, mientras era recibido con aplausos.

Bolsonaro también criticó a quienes «osan» sugerir que las Fuerzas Armadas ayuden a los gobernadores de los estados a velar por el cumplimiento de las medidas restrictivas.

«El Ejército brasileño no irá a la calle para mantener al pueblo dentro de casa; la libertad no tiene precio», afirmó.

Como suele ser habitual, Bolsonaro criticó las medidas de aislamiento social porque provocan desempleo y pobreza, y auguró una convulsión social a medio plazo.

«Hablo con nuestras Fuerzas Armadas sobre si tenemos efectivos para contener la cantidad de problemas que podemos tener por delante… ¿es una explosión por maldad o por necesidad?», añadió el presidente.

Bolsonaro también defendió el tratamiento precoz de los casos de COVID-19 con medicamentos que no tienen eficacia científica comprobada y aseguró que desde que gobierna ya no existe corrupción en Brasil.

(Sputnik)

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