El analista político Miguel Ángel Pérez Pirela explicó que, tras ser gobernadas por agentes del neoliberalismo con el retorno de gobiernos populares, naciones como Argentina y Bolivia han emprendido grandes esfuerzos para zafarse del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus cláusulas «suicidas».

Así lo manifestó durante la emisión de su programa Desde Donde Sea, transmitido por LaIguana.TV, donde argumentó que, con base en lo relatado en un trabajo publicado en el portal de BBC Mundo, antes de la llegada de la pandemia, Argentina ya atravesaba una grave crisis económica. Entonces, ya tenía dos años en recesión, una de las peores tasas de inflación y una de las monedas más devaluadas del mundo.

De acuerdo con esa fuente, el temor a la COVID-19 y la prolongada cuarentena decretada por el Gobierno de Alberto Fernández, provocaron una contracción de casi el 10% PIB. La cifra es un punto menor a la caída que sufrió el país durante 2001-2002, hasta ahora, la peor de su historia, cuando más de la mitad de la población cayó por debajo de la línea de pobreza.

Hoy, más de 4 de cada 10 argentinos son pobres, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el INDEC. De este modo, con los precios registrando un incremento interanual en el orden del 40% y el peso depreciándose en casi el 60% en 2020 y, todavía más en el año anterior, no es difícil de entender por qué cada vez son menos los que pueden llegar a fin de mes.

Por su parte, Fernández se vio obligado a reestructurar «una enorme deuda heredada» de su antecesor, Mauricio Macri, equivalente al 90% del PIB y no pudo acceder a los mercados de crédito, pero al mismo tiempo, decidió adoptar medidas para proteger a los trabajadores, destacándose la prohibición de los despidos, que ha sido ampliamente criticada por los pequeños y medianos empresarios, dado que el personal representa la principal erogación de los patronos.

De acuerdo con una encuesta realizada por la CAME, más de 41.000 compañías cerraron las puertas en 2020, más del doble de las que cerraron en 2001-2002, representando una de las principales causas por las que el desempleo aumentó hasta el 11% a fines de 2020.

Del lado del gobierno, el ministro del Trabajo, Claudio Omar Moroni, ha defendido las medidas de protección a los trabajadores, al asegurar que la pérdida de empleo fue baja en relación con otros países porque, además, el gobierno asistió a unas 300.000 empresas y a unos dos millones de trabajadores a través del Programa de Asistencia al Trabajo y a la Producción que subsidió el 50% del salario de los trabajadores de las compañías privadas.

Además, el mandatario, quien fue Jefe de Gabinete del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) y «un actor clave» en la recuperación del país tras la debacle de comienzos de siglo, se apoyó en el mismo sector que lo levantó hace dos décadas: el campo.

Asimismo, entre las medidas que tomó Fernández al suceder a Macri fue la renegociación de la deuda. Recordemos que en 2018, el FMI otorgó a Macri el mayor préstamo de su historia: 57.000 millones de dólares, aunque la deuda total del país asciende a 320.000 MM de dólares. 

El gobierno argentino pretende extender el plazo de pago, fijado en diez años, pero el FMI se ha negado, escudándose en que su reglamento no lo permite. Sobre esto, Fernández dijo que Argentina debe pagar al FMI 3.500 millones de dólares en 2021, otros 18.000 millones en 2020 y 19.000 millones más en 2023, lo que es estimado como impagable por las condiciones en las que fue pactada la deuda. 

(LaIguana.TV)

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