El pasado viernes 7 de mayo la compañía de oleoductos Colonial Pipeline habría cancelado al menos 5 millones de dólares con el fin de desbloquear sus sistemas de transporte de gasolina, los cuales habían sido hackeados y afectados por un virus maligno o malware.

Según informa la agencia internacional Bloomberg, a pesar de oponerse en un principio, la operadora habría terminado realizando la transacción en criptomonedas varias horas después del ataque. Tras recibir el dinero, los hackers habrían proporcionado la clave para poder desbloquear la red informática.

De acuerdo con Bloomberg, la efectividad de la herramienta de desbloqueo suministrada por los hackers resultó ser tan lenta, que la empresa continuó utilizando sus propios medios para solventar la situación.

Recordemos que entre el jueves 6 y el viernes 7 de mayo la referida empresa, encargada de operar una red de oleoductos en el este de los Estados Unidos, sufrió un ataque que la obligó a cerrar su sistema. El hackeo afectó todas las operaciones de sus tuberías y también bloqueó algunos de sus sistemas de información.

La crisis desembocó en la suspensión del suministro de gasolina en cuatro estados del país del norte: Florida, Georgia, Carolina del Norte y Virginia. Esto generó que el día domingo 9 de mayo el presidente Joe Biden declarara el estado de emergencia en estas zonas.

El jefe de Estado declaró que se trataba de “el mayor ciberataque exitoso a la infraestructura petrolera en la historia de EEUU”. Según fuentes cercanas, y de acuerdo a datos suministrados por el FBI, el ataque fue llevado a cabo por una empresa criminal de ransomware denominada DarkSide y no por un gobierno extranjero.

En este sentido, mediante una declaración publicada en su portal web “Darknet”, DarkSide afirmó que es una organización “apolítica” y que solo pretende “ganar dinero sin causar problemas a la sociedad”.

El oleoducto de la Colonial Pipeline, por cierto, tiene una longitud de 5.500 millas (8.850 km) y puede transportar 3 millones de barriles de combustible por día entre Texas y Nueva York (45% de los combustibles, incluidos gasolina y diésel, que se transportan en la costa oriental de EEUU). La sede de la compañía, fundada en el año 1961, se encuentra en Alpharetta, Georgia.

El ataque ocurrido hace una semana, cabe destacar, generó largas colas en las gasolineras y compras nerviosas de combustible por parte de la ciudadanía. Esto condujo a un déficit y disparó el precio de la gasolina hasta los 2,99 dólares por cada galón. Al menos mil estaciones de servicio en estas zonas agotaron sus reservas.

Colonial Pipeline finalmente pudo reiniciar sus operaciones este miércoles 12 de mayo en horas de la noche. Según la secretaria de Energía de EEUU, Jennifer Granholm, la vuelta a la actividad fue exitosa. Para este fin de semana se espera que la totalidad de los oleoductos estén en funcionamiento.

(LaIguana.TV)

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