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Diversas organizaciones no gubernamentales, fundaciones privadas y nuevos medios de comunicación digitales son los instrumentos básicos de la estrategia destinada a derrocar el gobierno de Nicaragua, un plan que ya ha pasado de la etapa del “golpe suave” a la de la insurrección violenta.

 

En una investigación difundida por el medio alternativo Nicaleaks, se señala que “La pérdida de credibilidad de los partidos políticos y de los medios de comunicación tradicionales como La Prensa, que antes eran aprovisionados con miles de dólares cada año, hizo que los financiadores de la oposición repensaran su estrategia. Su respuesta fue usar a las ONG hostiles al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)”.

 

Esos financistas son básicamente los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, a través de sus agencias-fachada o de ONG o fundaciones vinculadas a los intereses de poderosas corporaciones.

 

En el caso de Nicaragua ha tenido un rol destacado la National Endowment for Democracy (NED), una vieja conocida de Venezuela porque ha aportado mucho dinero para los esfuerzos de la ultraderecha por derrocar primero al comandante Hugo Chávez y luego al presidente Nicolás Maduro.

 

La NED tenía entre sus favorecidos a los partidos políticos y medios de comunicación tradicionales antisandinistas, pero ante la incapacidad de estos para derrotar electoralmente o derrocar al FSLN, optaron por redirigir el dinero hacia ONG, fundaciones y páginas web falsamente periodísticas.

 

Hábilmente, algunos de los anteriores beneficiarios lograron mutar hacia fundaciones y nuevos medios. Uno de los personajes que ha demostrado más astucia para camuflarse es Carlos Fernando Chamorro Barrios, hijo de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, quien fue militante sandinista en los años 80, pero ahora es uno de los jefes de la contrarrevolución.

 

Chamorro Barrios absorbe parte del dinero que llega a Nicaragua para financiar la desestabilización. Lo hace a través de la Fundación Violenta Barrios de Chamorro y del Centro de Investigaciones de la Comunicación (Cinco).

 

Convertido en enemigo acérrimo del presidente Daniel Ortega, Chamorro Barrios logra aglutinar alrededor de su fundación y de su centro de investigaciones a un conjunto de entidades cuyo objetivo común es acabar con la Revolución Sandinista. Entre esas organizaciones se cuenta el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y varias que supuestamente se dedican a luchar por la transparencia administrativa.

 

Entre los entes que aportan fondos para las actividades destinadas a derrocar a Ortega se cuentan, además de la NED, la infaltable Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el National Democratic Institute (NDI) , el Grupo Soros y una organización particularmente muy activa en toda Centroamérica, el Instituto Humanista para la Cooperación en Países en Desarrollo (HIVOS).

 

Tanto las ONG como los medios de comunicación digitales han cumplido al pie de la letra su función de sostener la matriz de opinión de que las protestas que se han desarrollado en los últimos días en Managua y otras ciudades son absolutamente pacíficas y que los muertos, heridos y daños materiales han sido causados por la represión gubernamental. El mismo libreto aplicado en Venezuela en 2017 y en las anteriores olas de violencia.

 

(LaIguana.TV)

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