El presidente de Colombia, Iván Duque, ordenó el despliegue máximo de las fuerzas de seguridad en todo el país, en el marco de las protestas que, 19 días después, continúan en todo el territorio. 

Para justificar esta decisión, Duque dijo que las protestas que se desarrollan no son pacíficas y que los bloqueos de las carreteras han afectado a los campesinos que no han podido sacar sus productos y, en general, la movilidad de los colombianos. 

Amenazó con el Código Penal de Colombia, ya que según dijo este 17 de mayo, esas acciones por parte de los protestantes están censuradas. El propósito de las protestas, según esta declaración, es supuestamente sabotear la economía y el desarrollo social y no al contrario, como lo han dejado claro los manifestantes. 

«Hemos dado instrucciones a todos los niveles de fuerza pública para que en los territorios de Colombia, con alcaldes y gobernadores, desplieguen su máxima capacidad operacional para que dentro de la proporcionalidad y dentro del estricto cumplimiento de los DDHH y su protección, le permitan a todos los colombianos recuperar la movilidad», manifestó, durante una transmisión presidencial. 

Su objetivo, dijo descaradamente, es «recuperar el bienestar» y pidió a las familias colombianas que le den el «respaldo» a las fuerzas de seguridad. 

«No existe en Colombia ningún derecho a obstaculizar vías», reiteró, enmascarando la orden que diera a las fuerzas represivas que han dejado aproximadamente 50 muertos en casi 3 semanas de protestas, cientos de desaparecidos y más de 500 heridos, según cifras de organizaciones sociales. 

«Estaremos todos los días avanzando en cada punto de nuestra geografía hasta recuperar la normalidad. Ese mensaje es un mensaje claro. Aquí no hay dictadura (…)», amenazó. 

(LaIguana.TV)

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