Miles de peruanos emprendieron camino hacia la capital del país suramericano en respaldo a Pedro Castillo, quien se impusiera por estrecho margen en la segunda vuelta de los comicios presidenciales desarrollada el pasado domingo.

De acuerdo con reportes de las redes sociales, aunque los marchistas provienen de las «14 regiones más importantes» del país, destacan los que caminan desde las comunidades desperdigadas alrededor de la sierra andina, uno de los bastiones más importantes de Castillo, cuya emergencia en la arena electoral peruana evidenció el contraste entre Lima, epicentro tradicional de la política del país y el interior, a menudo dejado de lado por el poder limeño.

Este miércoles, una vez la Oficina de Procesos Electorales de Perú (ONPE) divulgó un boletín que incluía el 99,75% de las actas y le otorgaba a Castillo una ventaja de apenas 71.764 votos sobre su rival, Keiko Fujimori, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) destacó que si bien se trata de una diferencia pequeña, es más del doble que la que ostentara Pedro Pablo Kuczynski, también frente a Fujimori.

Al perder la ventaja inicial, debida en buena medida por el retraso en el cómputo de los votos rurales y del interior, la candidata derechista adelantó la posibilidad de un fraude en su contra, que fue rápidamente desmentida por la ONPE y por el partido de su adversario, Perú Libre. Pese a esto, la noche del miércoles anunció que solicitaría la impugnación de 802 actas –unos 200.000 votos– ante el Tribunal electoral.

Por otro lado, tras hacerse irreversible la victoria de Pedro Castillo, un fiscal anticorrupción solicitó prisión preventiva para Keiko Fujimori, sobre quien pesa una causa por presuntamente haber recibido fondos de la trasnacional Odebrecht en sus campañas de 2011 y 2016, y por la que ya estuvo encarcelada 16 meses.

(LaIguana.TV)

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