Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EEUU indagan las causas por las que Jacob Clynick, de 13 años, falleció el pasado 16 de junio, tres días después de recibir su segunda dosis de la vacuna Pfizer contra el coronavirus, causante de la COVID-19, en el estado de Michigan, en EEUU. 

Según su tía, Jacob estaba sano y no tenía ninguna enfermedad crónica, sin embargo, “se había quejado de síntomas generales posteriores a la vacunación, fatiga y fiebre, durante dos días”, destacó en un tuit. 

Los resultados preliminares de la autopsia indicaron que, tras su vacunación, el corazón del adolescente se agrandó y estaba rodeado de líquido; síntomas similares a los documentados en otros adolescentes que sufrieron miocarditis tras la vacunación contra el nuevo virus. 

(HispanTV) 

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