Nigeria vive un nuevo episodio de secuestro masivo este lunes, cuando un número indeterminado de enfermeras, recién nacidos y estudiantes han sido secuestrados en dos ataques separados contra un hospital y una escuela en el estado de Kaduna (norte del país).

El hecho se suma a la cadena de sucesos de este tipo, los cuales han ido en aumento en los últimos meses, atribuidos o reivindicados por grupos terroristas que operan en la región.

Primero, al menos cinco enfermeras y varios bebés fueron llevados de un hospital leprosorio de la ciudad de Zaria, sin que las autoridades hayan dado por ahora un balance de víctimas y sin que ningún grupo ha reclamado por ahora la autoría o un rescate.

De acuerdo a información ofrecida por el sindicato de médicos del hospital, los cerca de 10 secuestrados vivían en la zona de personal y algunos fueron secuestrados junto a sus hijos.

Horas más tarde, varios estudiantes fueron secuestrados tras un ataque contra una escuela secundaria religiosa protestante, aunque 17 de ellos habrían sido rescatados por las fuerzas de seguridad.

Los secuestros, de más de 100 personas, según fuentes de la policía, se producen luego que el Ejército nigeriano haya organizado una operación contra grupos armados en la zona.

Por su parte, el portavoz de la Policía de Kaduna, Mohammed Jalige, confimó el suceso y recalcó que las fuerzas de seguridad han lanzado una operación para intentar rescatar a las víctimas, sin dar más detalles al respecto.

De igual forma, el presidente del Congreso del Trabajo de Nigeria en el estado de Taraba, Peter Jediel, fue secuestrado a primera hora del día en su vivienda en la ciudad de Sunkani.

Los ataques en Nigeria, con anterioridad centrados en la zona noreste del país donde opera Boko Haram se han extendido durante los últimos meses a otras zonas del norte y el noroeste, lo cual induce a pensar en la extensión del flagelo del terrorismo.

(teleSUR)

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