Dos de los sospechosos del magnicidio de Jovenel Moïse, jefe de Estado de Haití, se habrían escondido en un barranco desde donde la comunidad los sacó.
 

Los videos difundidos en redes sociales muestran a una turba enfurecida por el asesinato del presidente de Haití, que amarraron con cuerdas las manos de dos de los colombianos que fueron señalados como presuntos responsables del crimen, que también dejó herida a la primera dama, Martine Moise.

Mientras los haitianos al parecer reprochaban el magnicidio trasladaban a los colombianos por un camino rocoso, como se aprecia a continuación.

Los colombianos fueron entregados a las autoridades, que también detuvieron a otros 26 hombres: dos de origen estadounidense —que manifestaron que la idea no era asesinar al presidente, sino capturarlo— y el resto nacidos en Colombia, la mayoría exmilitares.

Esta otra grabación muestra a otros capturados en una patrulla de las autoridades de Haití.

Otra cantidad de acusados, según las autoridades, se refugiaron en la embajada de Taiwan, hasta donde llegó la policía para retenerlos. Finalmente todos quedaron agrupados en una misma habitación, como se ve a continuación:

Aunque los supuestos mercenarios son los principales sospechosos del magnicidio, en Haití han puesto en duda la responsabilidad de los colombianos y aseguran que ellos llegaron al lugar del crimen una hora después de que se perpetrara.

El político de oposición haitiano Steven Benoite incluso se atrevió a responsabilizar a miembros del anillo de seguridad del presidente, pues ellos eran los otros “protagonistas armados” que estuvieron en la escena.

La Fiscalía de Haití está investigando a cuatro altos oficiales que estaban a cargo de la seguridad de Moïse, por este caso.

(Pulzo)
 

 
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