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Un acto que ejemplifica la humildad del astro argentino.

Tal como la teoría de la mariposa que bate sus alas y genera huracanes al otro lado del mundo, hay gestos que, por pequeños que sean, pueden cambiar el rumbo de grandes historias. Messi y Argentina no lo pasaban bien después del primer partido, que empataron ante Islandia, y Rama Pantorotto, un periodista argentino de Telefé Noticias le dio un significativo regalo al “10”.

 

Una pulsera roja, igual a la que portaba él, que su madre usaba en contra de la mala suerte y la envidia. El del Barcelona había errado un penal en dicho encuentro, y el reportero sintió que el astro, como nunca, necesitaba de su ayuda. 

 

Y si bien el duelo siguiente fue otro desastre, incluso peor, para el tercero finalmente apareció el crack. En el minuto 14 ante Nigeria, cuando los nervios ya empezaban a hacerse presentes en el combinado argentino, Lio recibió un gran pase de Banega y, con un control en el muslo y luego un toque hacia adelante, se dejó el balón en posición para disparar con la diestra. Golazo, el cual celebró Messi con sus dedos y vista hacia el cielo, agradeciendo.

 

“Habría sido una injusticia quedarse fuera. Sufrimos, pero gracias a Dios pasamos”, comentó el “10” tras el dramático encuentro. Sin embargo, no fue al único que agradeció. Mientras pasaba por zona mixta, y a pesar de que no iba a hablar en principio, Lio se detuvo ante el micrófono de Rama, el mencionado periodista. 

 

“En el primer partido te di algo que me mandó mi vieja, no sé si lo guardaste o lo tiraste”, le comentó al “10”, a lo que Messi contestó con un “mirá”, señalándole la pierna izquierda. 

 

“¿De verdad?, ¿de verdad? ¿Te lo pusiste en la pierna?”, le insistía el reportero, impresionado por el momento que estaba viviendo. “Por eso te dije que gracias”, le contestó el astro. “Me está por dar un bobazo”, le respondió Rama, para luego consultarle por cuál había sido la pierna del gol.

 

Fue la otra, la diestra, pero aún así Messi no dejó de agradecer el gesto ni el periodista de quedar maravillado. Más que mal, ahora aquella cinta roja sería parte de la historia del fútbol argentino. 

 

(upsocl.com)

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