Este jueves 22 de julio, el filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela centró su programa Desde Donde Sean en las medidas que adoptó Rusia para abandonar definitivamente el dólar como moneda de reserva y otros temas geopolíticos.
 
Antes de abordar el tema principal, se refirió a las acusaciones infundadas de Colombia a Venezuela por su presunta responsabilidad en el atentado que sufriera el mandatario colombiano, Iván Duque, cuyos detalles pueden leerse en el artículo «sin pruebas: Colombia dice que supuesto atentado contra Duque se planificó en Venezuela» publicado en el portal de LaIguana.TV. 
 
En ese orden, relató que autoridades colombianas denunciaron que presuntos rebeldes de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), acatando supuestas órdenes desde Venezuela, habrían dirigido el atentado en contra del presidente Iván Duque el pasado 25 de junio en Cúcuta, mientras viajaba en un helicóptero. 
 
El analista valoró las acusaciones de las autoridades colombianas como «ridículas» y calificó el hecho como un nuevo falso positivo de Bogotá contra el gobierno venezolano, pues presionado por múltiples problemas internos, usó el siniestro como pretexto para desviar la atención hacia Caracas. 
 
En este caso, destacó que la nueva acusación del gobierno de Duque hacia Caracas surgió luego de que el ministro de Defensa y la Fiscalía revelaran el balance de la investigación sobre el supuesto ataque al helicóptero y el atentado a la brigada 30, ambos registrados el mismo día en Cúcuta. 
 
En la misma rueda de prensa, el Fiscal General de Colombia, Francisco Barbosa, –quien viajó a Ecuador para intentar promover un proceso judicial en contra del candidato presidencial del correísmo–, destacó que «el equipo investigativo obtuvo material de prueba y evidencia técnica que puso al descubierto que detrás de los dos hechos está el frente 33 de las FARC, cuya cabecilla es alias John Mechas».
 
Pérez Pirela enfatizó que el gobierno de Colombia, experto en fabricar ‘fake news’, montar falsos positivos y lanzar potes de humo, ha venido intentando en los últimos meses generar un nuevo ‘casus belli’, es decir, un motivo de guerra entre ambas naciones.
 
Antes de cerrar este tema, recordó desde el vecino país han partido las más oscuras maquinaciones dirigidas contra la estabilidad de Venezuela, entre las que se cuentan un magnicidio fallido (agosto de 2018), un intento de incursión no autorizada con la excusa de introducir ayuda humanitaria (febrero de 2019), una invasión con fuerzas paramilitares y mercenarias (mayo de 2020), la situación de guerra asimétrica en Apure (iniciada en marzo) y los recientes vínculos de grupos paramilitares con el plan denominado «La Fiesta de Caracas».
 
El gasoducto Nord Stream 2 se concreta a pesar de los pataleos de Washington
 
Ya en torno al tema central, recuperó el titular de LaIguana.TV «Así reaccionó el Kremlin al acuerdo entre Estados Unidos y Alemania sobre el gasoducto Nord Stream 2», en el que se desarrollan los intríngulis tras las negociaciones entre Washington y Berlín para concretar el pacto que permitirá que Alemania tenga acceso a gas natural procedente directamente de territorio ruso. 
 
Así, puntualizó que este miércoles, Alemania y Estados Unidos firmaron un acuerdo para poner fin a las trabas que ha tratado de imponer Washington relativas a la construcción del gasoducto Nord Stream 2 y que han incluido amenazas de sanciones a Berlín.
 
El proyecto, valorado por la Casa Blanca como una amenaza geopolítica de Moscú en su zona de influencia, pretende llevar gas natural desde la Federación Rusa hasta Alemania en una ruta de 1.300 kilómetros a través del mar Báltico que atravesaría aguas territoriales o zonas económicas exclusivas, según los casos, de Finlandia, Suecia, Dinamarca, Rusia y Alemania.
 
A modo de contraste, destacó que la administración Biden no iba a suscribir fácilmente un acuerdo para ceder en lo que se convirtió en un punto de honor de Estados Unidos y mucho menos sin exigir nada a cambio al gobierno de Angela Merkel.
 
A este respecto, indicó que apenas el pasado 15 de julio, durante la visita oficial de la cancillera a Washington, Biden reiteró su «preocupación» por la obra y le instó a que impidiera que Rusia «use la energía como un arma» contra otras naciones como Ucrania o Polonia.
 
Así las cosas, para que el Nord Stream 2 alcance territorio alemán, el país tendrá que apoyar a Ucrania «en proyectos y diplomacia relacionados con la energía», como recoge la cadena alemana DW, que también precisó que en principio se anunció un fondo de energía verde de 1.000 millones de dólares para Ucrania.
 
Del lado de Estados Unidos, mencionó que las condiciones que le impuso a Alemania implican tomar medidas por cuenta propia contra Rusia y respaldar a la Unión Europea, en el caso de que el Kremlin «use la energía como arma» o emprenda alguna clase de acción contra Ucrania que la Casa Blanca estime «agresiva».
 
«Alemania se ha comprometido en este acuerdo a que si Rusia intenta utilizar la energía como arma o comete más actos agresivos contra Ucrania, Alemania emprenderá acciones a nivel nacional y presionará por adoptar medidas eficaces a nivel europeo, incluyendo sanciones que limiten la capacidad exportadora rusa a Europa en el sector de energía», detalló este miércoles Victoria Nurland, subsecretaria de Estado de los Estados Unidos para asuntos políticos en una audiencia ante el Senado.
 
En comentario a estas declaraciones, opinó que las exigencias que trata de imponer Estados Unidos hacia Alemania, no tienen sentido, pues obligarían a Alemania a adoptar posiciones absurdas.  
 
Regresando a Nurland, refirió que la diplomática tachó la tubería como «un mal gasoducto» y enfatizó que a su gobierno le era imperioso «proteger a Ucrania», razón por la cual debía «dar pasos significativos en esa dirección».
 
Además la funcionaria adelantó que Berlín también tendrá la responsabilidad de negociar una extensión del acuerdo de tránsito de gas entre Kiev y Moscú, que vence en 2024.
 
Pérez Pirela coincide con el parecer de algunos expertos, como el politólogo español Eduardo Duque, quienes estiman que más allá de estas declaraciones agresivas, Estados Unidos resultó diplomáticamente derrotado en esta ocasión.
 
De otra parte, señaló que tras los anuncios estadounidenses, Merkel y el presidente ruso, Vladimir Putin, conversaron telefónicamente sobre el gasoducto Nord Stream 2 y se manifestaron «satisfechos» con el avance de la obra.
 
La información fue divulgada por Ulrike Demmer, viceportavoz de la cancillera, quien declaró a los medios que la conversación giró en torno a «cuestiones energéticas, como el tránsito de gas a través de Ucrania y el gasoducto Nord Stream 2», sin aportar más detalles.
 
Trasladándose a Rusia, subrayó que el Kremlin esperó hasta este jueves para hacer un pronunciamiento oficial sobre el acuerdo y en ese orden, el portavoz presidencial, Dmitri Peskov aseguró que Rusia daba «la bienvenida a ciertos puntos del acuerdo entre Estados Unidos y Alemania sobre el gasoducto Nord Stream 2, anunciado este miércoles, pero algunas de sus disposiciones plantean interrogantes», según un reporte de la cadena rusa RT.
 
Frente a las insinuaciones de las presuntas «acciones dañinas» que podría emprender Moscú en Ucrania y en otros países de la zona alineados con Occidente, el vocero enfatizó que «Rusia no ha emprendido ninguna acción dañina. Ni las está emprendiendo».
 
El también director de LaIguana.TV aludió al recordatorio de Peskov acerca de las intenciones de su país con respecto a la seguridad energética. «Quiero recordarles que el presidente ruso ha dicho y hecho declaraciones oficiales en repetidas ocasiones de que Rusia nunca ha utilizado los recursos energéticos como instrumento de presión política», dijo al respecto.
 
En su intervención, el funcionario ruso también abrió el compás para un eventual tránsito de gas a través del territorio ucraniano a partir de 2024, señalando que Moscú está listo para debatir el tema, si bien precisó en este caso «se trata de una cuestión de viabilidad y rentabilidad exclusivamente económicas».
 
Adicionalmente, el filósofo venezolano resaltó que pese a la demanda estadounidense sobre Berlín, las autoridades rusas destacaron que Ucrania y Rusia podían ampliar el acuerdo sin intervención de un tercero, pero que esta posibilidad «no se menciona de ninguna manera» en lo suscrito.
 
En ese orden, Peskov añadió que el Kremlin aspiraba encontrar en el acuerdo exhortos a las autoridades ucranianas relativas a «la necesidad de mostrar responsabilidad y proporcionar condiciones económicamente aceptables para la continuación del tránsito», aunque estos aspectos no fueron incorporados al documento.
 
Desde el punto de vista de Pérez Pirela, Ucrania es, a todas luces, un actor de primer orden en estos intercambios, pues el Nord Stream 2 perjudica seriamente sus intereses económicos, al proveer a Rusia y Alemania una ruta de transporte de gas que no pasa por sus fronteras.
 
El politólogo Duque Guerrero es de la opinión de que Ucrania «sufre enormemente, puesto que tiene unos ingresos importantes por el trasvase del gas a través de sus gasoductos y su territorio que ahora va a perder e igualmente Polonia, que también tenía unas regalías por el paso del gasoducto y también pierde».
 
A su parecer, la competencia que plantea Kiev contra Moscú para abastecer de energía a Alemania, no tiene razón de ser porque su gasoducto «está técnicamente obsoleto, prácticamente ya derruido y con muchas dificultades de funcionamiento».
 
De este modo, aseguró, Alemania prefirió apostar por la alternativa rusa a través del mar, en lugar de destinar recursos para reparar la dañada infraestructura ucraniana.
 
Polonia, aliado de Occidente y antagonista de Rusia, valoró negativamente el acuerdo entre Berlín y Washington, advirtiendo que el gasoducto desencadenará «una crisis política, de seguridad y de confianza» en Europa y en este escenario, según Varsovia, el país centroeuropeo se encontraría «solo» frente a Moscú.
 
Desde el punto de vista del analista criollo, a Alemania realmente le tiene sin cuidado el parecer de un país como Polonia e incluso de Estados Unidos, porque no pueden proveerla del gas que requiere. 
 
Una demostración de esto es que dentro de Alemania, las exigencias de Washington no fueron bien acogidas, pues Claus Ernst, presidente del Comité de Asuntos Económicos y de Energía del gobierno alemán indicó que «la solidaridad unilateral con Ucrania no corresponde a los intereses de Alemania».
 
Sin embargo, dijo para finalizar esta idea, la posición alemana es comprometida, puesto que, por un lado, necesita imperiosamente superar el déficit energético que padece a consecuencia del cierre de varias centrales nucleares y, por otro, mantenerse en buenos términos con Estados Unidos, acaso su aliado estratégico más importante.
 
Rusia renuncia al dólar como moneda de intercambio y de reserva
 
Un segundo aspecto de los movimiento en el tablero geopolítico internacional implementados por Rusia esta semana, está relacionado con el abandono del dólar como moneda de intercambio y de reserva, que tiene particular impacto en el mercado de armas, en el que el país eslavo es un socio importante. 
 
Para desarrollar las ideas, apeló al trabajo periodístico «Contramedida: Rusia renuncia al dólar (+Armas)», publicado en el portal de LaIguana.TV. 
 
En este texto se recogen las declaraciones que ofreciera el director del Servicio Federal de Cooperación Técnica Militar, Dmitri Shugaev, a la agencia internacional Sputnik, en las que se precisa que las principales contramedidas rusas ante las sanciones de Occidente serán dejar de usar los dólares en las transacciones y aplicar un enfoque individual para cada cliente.
 
El funcionario ruso explicó que «las contramedidas rusas ante las sanciones consisten en aplicar un enfoque individual para cada cliente, ofrecer condiciones atractivas a la hora de firmar contratos, corregir la forma de pagos y proponer esquemas más flexibles para ellos, renunciar al dólar y usar otras divisas, incluidas las nacionales».
 
Adicionalmente, refirió que Shugaev recalcó que, a diferencia de los países occidentales, Rusia no pone a sus socios condiciones «políticas» para la cooperación militar y técnica, al tiempo que recalcó que «Rusia es un socio fiable que ofrece técnica de calidad por un precio real».
 
Por ese motivo, agregó que «en el mercado internacional de armas se mantiene una demanda estable de productos rusos de uso militar».
 
A modo de contexto, recordó que en los últimos años Rusia, que se mantiene en el segundo puesto en las exportaciones de armas después de Estados Unidos, exporta armas por un promedio anual de unos 15.000 millones de dólares y tiene una cartera de pedidos de 50.000 millones de dólares.
 
Sin embargo, matizó que a la vez, los volúmenes estadounidenses son considerablemente mayores. Por ejemplo, en 2020 las exportaciones de armas de Washington ascendieron a 175.000 millones de dólares.
 
En todo caso, la resolución no puede asumirse como inesperada, pues ya en 2018 el presidente Putin advertía de la inestabilidad del dólar para las reservas y decía, entre risas, que el dólar los estaba abandonado a ellos. 
 
La reacción de Estados Unidos es amenazar a Turquía
 
Washington trató de responder al golpe, apelando a amenazas, pues en una misma jornada la Casa Blanca intentó imponer condiciones a Alemania para ceder ante la inevitable concreción del gasoducto Nord Stream 2 y paralelamente, amenazó a Turquía con nuevas sanciones, si insiste en adquirir nuevo armamento a Rusia.
 
En los dos casos, destacó Pérez Pirela, se valió de la misma vocera para presentar su postura oficial: la subsecretaria de Estado, Victoria Nurland, cuyas declaraciones ante el Senado decidió citar extensamente:
 
«Continuamos oponiéndonos a la compra y despliegue por parte de Turquía del sistema de defensa aérea ruso S-400, y hemos dejado en claro que cualquier nueva compra importante de armas de Rusia provocará sanciones adicionales».
 
En su parecer, estas amenazas tendrían su fundamento en una legislación que prevé el ataque a potencias rivales a través de medidas coercitivas unilaterales y pueden interpretarse como un chantaje abierto. 
 
Por esa razón, Nurland precisó que al menos de momento, «la venta y coproducción del F-35 permanecerán suspendidas», con referencia al acuerdo suscrito entre las dos naciones, en el marco de su alianza estratégica dentro de la OTAN, cesado unilateralmente por la Casa Blanca.
 
Esta decisión no puede entenderse sin recordar que el origen de esta disputa se remonta a 2017, cuando los gobiernos ruso y turco firmaran un contrato en el que se establecía que Moscú suministraría a Ankara su sistema antimisiles S-400, lo que fue censurado por Estados Unidos y la OTAN.
 
Desde entonces, según apunta la agencia RT, el gobierno estadounidense ha presionado a Turquía de diversos modos para que abandone los sistemas de defensa aéreos fabricados por Rusia, sintetizó el experto.
 
En su desespero, Estados Unidos ha llegado al extremo de expulsarla del programa de producción de armamento y cazas F-35 de última generación, al que aludió la subsecretaria de Estado en su intervención.
 
Sin embargo, a pesar de estas presiones, es poco probable que el gobierno turco modifique su posición, pues en el encuentro que sostuviera el presidente Erdogan con Biden el pasado junio, ratificó que su país mantendría su política de adquisición de S-400.
 
Todo lo antes dicho es prueba de la falta de ascendencia de Estados Unidos en el escenario geopolítico, pues de más en más recurre a amenazas varias para tratar de imponer sus criterios, sin que eso se traduzca en la concreción de sus deseos
 
Rusia disminuyó la proporción del dólar en su Fondo de Bienestar Nacional 
 
Una campanada de esta decisión, aseveró Miguel Ángel Pérez Pirela, se produjo en junio, en el Foro de San Petersburgo, cuando la Federación Rusa presentó cifras que dan cuenta de la disminución de la divisa estadounidense en su Fondo de Bienestar Nacional.
 
Según la información oficial, actualmente la proporción de la moneda estadounidense es del 35 %, así que Moscú suplió el hueco que dejó con un incremento del euro y el yuan hasta el 40% y el 30%, respectivamente, y la inclusión del oro por primera vez, que representó el 20% en ese fondo soberano de inversión. Asimismo, la importancia de la libra esterlina bajó del 10% al 5%, mientras que el yen japonés se mantuvo al 5%.
 
En concreto, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, detalló durante el Foro que el Banco Central de Rusia, organismo que se desempeña como agente del gobierno ruso en la compraventa de divisas, decidirá cómo realizar todo el proceso.
 
El comunicador puntualizó que al 1 de mayo, el Fondo de Bienestar Nacional Ruso tenía unas reservas de 39.800 millones de dólares y unos activos líquidos de 8,66 billones de rublos (116.400 millones de dólares), un 7,5% del PIB pronosticado para 2021 y algo menos del 20% de las reservas internacionales de Rusia, que suman 590.500 millones de dólares.
 
Seguidamente explicó que Rusia empezó a modificar el año pasado la composición de ese fondo, creado en 2008 para ayudar a largo plazo al sistema de pensiones ruso con el dólar, el euro, la libra y el rublo.
 
Esta habría sido la causa por la que el primer ministro Mijaíl Mishustin decretó el permiso de invertir sus fondos en el yuan y el yen y desde entonces, la proporción del dólar cayó del 45% al 35%.
 
Oficialmente, el Kremlin justificó estos cambios por la necesidad de adecuarse a la composición de las reservas internacionales del Banco Central de Rusia, que las ajustó en 2018 para minimizar los riesgos de sufrir sanciones de Estados Unidos, consiguiendo reemplazar unos 100.000 millones de dólares con yenes, yuanes y euros.
 
Adicionalmente, indicó el experto venezolano, Rusia también está trabajando para minimizar los posibles riesgos y los daños económicos en caso de ser desconectada del sistema de transferencias bancarias internacional Swift.
 
Al respecto, hizo referencia a las opiniones del fundador y director ejecutivo de Iberatlantic Global Corporation, Pedro Mouriño, quien sostuvo que Occidente se volvería a disparar en el pie al desconectar a Rusia del Swift, agregando que la plataforma, a pesar de que asegura ser neutral, se está utilizando para favorecer los intereses de Estados Unidos.
 
La posición de Rusia ante las sanciones de Estados Unidos
 
Las coerciones estadounidenses hacia Rusia, incluyendo las que abarcan el sistema internacional, forman parte de las sanciones que, sin éxito, han tratado de imponerse para frenar los avances de la potencia euroasiática.  
 
Con el interés de introducir la discusión sobre el tema, Pérez Pirela se refirió en extenso a lo expresado por la portavoz del ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, en una entrevista con RT. 
 
En la conversación, la funcionaria dijo que las sanciones contra el país representan un «gesto de desesperación» debido a la incapacidad de las naciones occidentales para aceptar los evidentes éxitos de la economía rusa y el aumento de su competitividad internacional.
 
La vocera lamentó, asimismo que el uso ampliado de «medidas restrictivas unilaterales y motivadas políticamente» por parte de varios países occidentales, y principalmente por Estados Unidos, se haya convertido en la «realidad de nuestro tiempo».
 
A mediados de abril, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmó un nuevo paquete de sanciones contra empresas e individuos rusos debido a las presuntas «acciones del gobierno y servicios de inteligencia [de Rusia] contra la soberanía e intereses estadounidenses», a lo que Moscú respondió indicando que estas acciones muestran que Washington no tiene interés en normalizar las relaciones bilaterales, tras lo cual anunció medidas similares.
 
Para Zajárova, «Rusia logró cambiar la situación a su favor» y subrayó que las sanciones representan una «violación de la soberanía de los Estados y una injerencia en sus asuntos internos».
 
Así las cosas, señaló que el objetivo de la medida es «preservar a toda costa la posición dominante, la cual gradualmente se está perdiendo», así como «enmascarar el proteccionismo comercial» y «desviar la atención de los problemas internos», aunque entre tanto, el daño mutuo por causa de las sanciones asciende a «cientos de miles de millones de dólares».
 
No obstante, la vocera aseguró que Rusia logró «cambiar la situación a [su] favor», al conseguir implementar programas de sustitución de importaciones y desarrollar sectores prometedores y competitivos de la economía nacional.
 
Moscú también continúa dando pasos cada vez más activos para reducir la dependencia de su economía del dólar estadounidense. En particular, Rusia ha firmado acuerdos con China y Turquía sobre la expansión del uso de monedas nacionales en pagos mutuos, y mantiene compromisos similares dentro del grupo BRICS.
 
En ese orden, Zajárova precisó que «se observa una dinámica positiva en el aumento de la participación de las monedas nacionales en el espacio de la Unión Económica Euroasiática, así como en la cooperación comercial y económica entre Rusia y los países de la región de Asia-Pacífico y América Latina». 
 
Además, Rusia también está trabajando para minimizar los posibles riesgos y los daños económicos en caso de ser desconectada del sistema de transferencias bancarias internacional Swift, aunque este escenario se considera actualmente «hipotético».
 
Así, uno de los instrumentos alternativos es el sistema para la transferencia de comunicaciones financieras del banco de Rusia. Actualmente, se están discutiendo opciones para combinarlo con sistemas extranjeros análogos, como la SEPA europea, el SEPAM iraní, y el CUP o el CIPS chinos.
 
Rusia dice que no pretende aislarse del mundo exterior y, antes bien, Moscú está «dispuesta, en cualquier momento» a acabar con este «enfrentamiento sin sentido».
 
«Teniendo en cuenta el hecho evidente de que las sanciones contra Rusia son un arma de doble filo que también inflige daño a sus iniciadores, contamos con el sentido común y que vuelvan a construir relaciones con nosotros sobre la base de los principios de justicia e igualdad, renunciando el ‘derecho de los fuertes’ y la invasión en los asuntos soberanos de otros Estados», apuntó Zajárova.
 
Otro aspecto que evidencia el plan estructurado de Rusia para abandonar el dólar como moneda de reserva, es que sus reservas en oro superan a las disponibles en moneda estadounidense. 
 
Sobre este tema, Pérez Pirela señaló que para enero de este año, la proporción del oro en las reservas internacionales de Rusia ya había aumentado hasta el 22,9% en un año, superando por primera vez la tenencia de dólares estadounidenses, según los datos del Banco Central de Rusia.
 
En las estadísticas oficiales, que se publican con un retraso de medio año, la posición del dólar en las reservas del país se redujo al 22,2% desde el 24,2% en el periodo anual que terminó el 30 de junio del año pasado. Dicho de otro modo, las reservas de oro de Rusia equivalen a 128.500 millones de dólares frente a los 124.600 millones denominados en la divisa estadounidense.
 
Una situación similar se presenta cuando se analiza la disminución en la proporción del euro, que decreció al 29,5% desde el 30,6% y el regulador también disminuyó sus reservas en yuanes al 12,2% desde el 13,2%.
 
Tampoco puede dejarse de lado que las reservas internacionales de Rusia son activos altamente líquidos que incluyen depósitos en oro, monedas extranjeras y derechos especiales de giro a disposición del Banco Central de Rusia y el gobierno, así como que dichos activos han estado creciendo en los últimos años, superando la meta del medio billón de dólares propuesta por el regulador. Las reservas contabilizaron 593.600 millones de dólares a finales del 2020.
 
Alianza Rusia-China y la necesidad de desprenderse del dólar
 
El siguiente aspecto geopolítico que fue puesto bajo la lupa por Pérez Pirela es la alianza que adoptaron China y Rusia para desdolarizarse, comenzando por aumentar la proporción de uso de sus monedas nacionales en sus transacciones comerciales, que para 2020 alcanzó el 25%, de acuerdo de con el anuncio que realizara en enero de este año el embajador de Rusia en China, Andréi Denísov.
 
«La participación de las monedas nacionales en nuestras relaciones con China está aumentando constantemente. Según la evaluación de nuestros socios chinos, para los primeros ocho o nueve meses de 2020 la proporción alcanzó aproximadamente una cuarta parte de esas transacciones: entre el 24 % y el 25 %. Esto es un gran progreso», dijo Denísov en aquella ocasión. 
 
Para contrastar, el analista político puntualizó que en los años 2013-2014 esta cifra fue de alrededor del 2-3%.
 
Sin embargo, apuntó, no se trata de un proceso fácil sino que antes bien, es «muy difícil» cambiar la moneda en la que se llevan a cabo el comercio y las transacciones mutuas y empezar a utilizar las monedas nacionales.
 
De ahí que el embajador reconociera que la medida fue adoptada por «necesidad». «Si no fuera por la presión ejercida por los socios comerciales sobre China y Rusia, entonces tal vez no sería necesario», agregó.
 
De acuerdo con lo que expresó, «no solo China y Rusia, sino también un amplio abanico de países de todo el mundo se enfrentan a la necesidad de abandonar el dólar estadounidense, porque no es solo un instrumento financiero, sino que también es una fuerte palanca de influencia política», por lo que «si no fuera así, entonces no habría necesidad de abandonar el dólar».
 
El acuerdo interestatal entre Moscú y Beijing para usar sus monedas nacionales en el comercio bilateral data 2019. En ese entonces acordaron aumentar hasta el 50% el número de transacciones en las que se utilice el yuan y el rublo.
 
Con base en datos del Banco Central de Rusia, Bloomberg informó en las exportaciones, también se redujo la proporción del dólar por debajo del 80% en Rusia y la proporción de esa moneda en las exportaciones rusas cayó por debajo del 50% en el cuarto trimestre de 2020.
 
Para concretar la desdolarización jugó un papel predominante el aumento del comercio del país con China, más de tres cuartas partes del cual se realiza actualmente en euros, cuyo volumen en las exportaciones rusas creció en más de 10 puntos, alcanzando 36% en el mismo periodo.
 
Además, Pérez Pirela señaló que la reducción del comercio en dólares con China se aceleró en 2019, cuando el gigante petrolero ruso Rosneft cambió los contratos de exportación de crudo de la moneda estadounidense a euros.
 
En su opinión, no puede ignorarse que la pérdida de confianza en el dólar forma parte del discurso de las autoridades del país euroasiático desde hace tiempo, puesto que desde Moscú señalan que la política de sanciones de Washington y el uso de su moneda para socavar el sistema de relaciones internacionales estimula el aumento del comercio exterior en otras divisas y, al mismo tiempo, recalcan que no se trata de eliminar la circulación del dólar, sino de crear unas condiciones justas para otras monedas.
 
Tampoco es posible omitir que en la debacle del dólar también han tenido su papel las criptomonedas y justo por ello, muchos países hoy «le están haciendo el funeral» a la divisa. 
 
En otro ángulo y más relacionado con la alianza entre China y Rusia para dejar de lado el dólar como moneda principal en sus operaciones, recordó que durante la llamada «ola progresista» de América Latina, la región fue pionera en la elaboración de una propuesta de integración financiera a través del Sucre, como parte de una estrategia de integración de los países de América del Sur, si bien la iniciativa no cuajó y, en su lugar, se impuso la dictadura del dólar.  
 
La manipulación de Estados Unidos
 
Esta «dictadura» monetaria ha podido concretarse, según sostiene, porque Estados Unidos constantemente manipula el sistema financiero, introduciendo nuevo papel moneda carente de respaldo en su economía. 
 
Así, aludió a los señalamientos que hicieran los expertos en economía Max Keiser y Stacy Herbert citando datos del Bank of America en el programa Keiser Report de RT. 
 
Según esta fuente, en los 13 meses previos a marzo del 2021, la Reserva Federal de Estados Unidos «infló la economía» del país en «12,3 billones de a base de estímulos monetarios y fiscales». 
 
En el parecer de Stacy, las pretensiones de Washington con estas políticas, «es prepararse para el fin de la era» del dólar como medio de pago y divisa de reserva.
 
Además, basándose en informes de la prensa local, señala que algunas empresas del país que necesitan personal están pagando a la gente para que acuda a las entrevistas de trabajo debido a la falta de interés de los desempleados porque ganan mucho más con las prestaciones que reciben del gobierno. En su opinión, esa situación se asemeja a la vivida por antiguos imperios antes de ser superados por otras potencias.
 
En función de lo anterior, comentó el comunicador venezolano, esta economista aseguró que «Estados Unidos se ha puesto como loco a emitir moneda, y hay otros países como China que han encontrado la forma de prosperar obviando el sistema estadounidense».
 
En el plano geopolítico, Max denuncia que «Washington está alimentando la retórica contra China, Rusia y otras naciones por su supuesta hostilidad, cuando aquí la única hostil es la Reserva Federal, que está utilizando la emisión de moneda como arma frente a esos países».
 
Sin embargo, a pesar de todos estos esfuerzos, Stacy opina que bajo el mandato de Joe Biden, Estados Unidos va a ver el abandono del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial. 
 
Ella sostiene que en los discursos Biden se puede «entrever el reconocimiento a ese gran reinicio, con el fin del dólar como moneda de la reserva mundial y el reconocimiento del dilema de Triffin, que va a provocar la destrucción del dólar estadounidense sin que nada pueda evitarlo».
 
Pérez Pirela apuntó que Washington abandonó el patrón del oro en 1971, momento a partir del cual se impuso el petrodólar, algo que ya no se sostiene, «porque Estados Unidos Es una economía menguante que cada vez representa una parte menor del PBI mundial» y ahora está entre un 20 y un 25% nominal.
 
En términos más específicos, eso significa que no se produce la suficiente riqueza en el país como para enviarla al extranjero, en comparación con el resto del mundo, donde cada vez hay economías más fuertes, explicó.
 
Por ello Stacy recalca que «ahora mismo el petrodólar es la única forma que tenemos de enviar riqueza al extranjero: comprando petróleo con dólares» y aunque al mismo tiempo, países como Rusia y China están empezando a comprar barriles de petróleo con divisas distintas al dólar, y la administración Biden quiere que las energías renovables representen el 50% de la producción del país. 
 
«Si no vamos a tener el petrodólar, tampoco podremos tener el dólar», conjeturó la economista.
 
¿Se quedará Estados Unidos sin efectivo en los próximos meses?
 
Para cerrar el análisis geopolítico de este 21 de julio, el experto trató de responder a una pregunta que circula entre analistas, que apunta hacia la aparente inminencia de una escasez de fondos –incluyendo papel moneda– en los Estados Unidos.
 
En ese orden aludió a la alerta que formulara la Oficina de Presupuesto del Congreso de los Estados Unidos relativa a la necesidad de elevar los límites de la deuda pública, so pena de quedarse sin disponibilidad de dinero el venidero mes de septiembre.
 
Así, detalló que de concretarse este escenario, sería imposible para el Tesoro honrar sus compromisos de pago, incluyendo los relativos a la función pública, a partir del primer trimestre de 2022, que se corresponde con el inicio del próximo año fiscal.
 
Precisó, asimismo, que la contramedida que se recomienda en este caso es subir el techo de la deuda pública, que al 30 de junio de este año alcanzaba los 28.500 millones de dólares.
 
De acuerdo con datos oficiales de 2019, cuando aún no se había desatado la crisis del coronavirus, la deuda pública estadounidense era la más grande de todo el mundo y representaba el 108,19% de su Producto Interno Bruto.
 
Aseveró que según fuentes periodísticas, es muy posible que el nuevo límite sea fijado el 1 de agosto, pero en todo caso, está previsto que se prolongue la suspensión de límites de endeudamiento que aún está en vigor o, cuando mínimo, se establezca un tope más alto para la deuda.
 
Siguiendo siempre la versión del gobierno de Estados Unidos, destacó que si por alguna razón esto no sucediera, la Oficina de Presupuesto advierte que el departamento del Tesoro no tendrá margen alguno de maniobra y por tal motivo defiende la aplicación de «medidas extraordinarias», que en conjunto con las entradas de efectivo, permitan mantener a flote las actividades gubernamentales.
 
Así, según este ente, entre las medidas que la administración Biden podría tomar para evitar la ausencia de efectivo en las arcas estadounidenses, destaca la suspensión de las inversiones en «ciertos fondos», pero en sí misma, no garantiza que el departamento del Tesoro pueda efectuar pagos.
 
Lo central, insiste esta instancia, es el modificar el límite de la deuda, puesto que si se rebasa, inevitablemente se retrasarían los pagos o se incumpliría con las obligaciones del gobierno.
 
En todo caso, dijo para finalizar, Estados Unidos imprime billetes sin sustento, al tiempo que cada vez más países adoptan estrategias para zafarse del dólar. 
 

(LaIguana.TV)

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