Florida (EEUU) se ha convertido en un nuevo epicentro de contagios de coronavirus y una misteriosa eliminación de los primeros 171 casos de mayo de 2020 ha provocado una nube de dudas respecto a las acusaciones que lanzó el país contra China sobre el verdadero origen del virus. 

El estado de Florida ha alcanzado un nuevo récord de contagios al registrar 18.000 casos de COVID-19 a principios de agosto. Esto ha causado preocupación pública no solo por la situación sanitaria, sino también por la falta de transparencia sobre los datos de los 171 primeros casos de 2020 que fueron borrados y ocultados. 

Según publica Global Times, los habitantes de Florida se quejaron sobre la desaparición de información de estos casos. Ponen en duda el lugar donde surgieron los primeros contagios, si fue en Florida o en Wuhan al haber muchos indicios de que se haya producido en EEUU. 

Si bien los datos eliminados de los 171 primeros pacientes en mayo de 2020 fueron restablecidos el mismo día de su desaparición, sí se borró el momento en que aparecieron los síntomas. 

De acuerdo con una publicación del diario estadounidense Palm Beach Post, los datos mostraban que estas 171 personas experimentaron síntomas en enero y febrero de 2020, mucho antes de que se informara por primera vez de los pacientes que padecían coronavirus en marzo. Además, la mayoría de los pacientes aseguró que no había viajado y tampoco había estado en contacto con otra persona infectada por el virus. 

Expertos consultados por Global Times sugieren que la secuenciación genómica de COVID-19 ha demostrado que el virus podría haber surgido en varias partes del mundo a finales de 2019 y principios de 2020 y no solo en Wuhan. 

«Los primeros casos en Florida podrían haber aparecido antes que los de Wuhan, pero EEUU no los reconoció como infecciones por COVID-19 en ese momento, o los ‘ignoró’ deliberadamente (…) para politizar la pandemia y desprestigiar a China», dijo Yang Zhanqiu, virólogo de la Universidad de Wuhan. 

Hasta el momento, el Gobierno de Florida no dio ninguna explicación sobre una posible propagación de coronavirus antes del brote de Wuhan ni sobre la misteriosa eliminación de los datos de sus 171 pacientes. Al contrario, despidieron a la entonces analista de datos Rebekah Jones por negarse a manipular los datos en mayo de 2020 y allanaron su casa ese mismo año, puntualiza el medio. 

(Sputnik)

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