Incluso si llevas una dieta saludable y equilibrada, hay ciertos alimentos que nos pueden provocar problemas digestivos, como hinchazón, estreñimiento o pesadez abdominal. Descubre cuáles son y si deberías limitar su consumo.

Los lácteos

La leche y los lácteos en general pueden ser difíciles de digerir para muchos, y es que la mayoría de nosotros carece de la enzima necesaria para digerir el azúcar natural llamado lactosa.

Si sufres de náuseas o hinchazón, te recomendamos optar por las leches vegetales o los yogures. Estos últimos contienen bacterias que se alimentan de los azúcares, y de hecho hacen la digestión por nosotros. Al mismo tiempo, son igual de ricos en minerales y calcio.

Zumo de naranja

A pesar de ser una buena fuente de vitaminas y nutrientes, la naranja es muy ácida, por lo que puede irritar las paredes del estómago, especialmente si se toma con el estómago vacío.

El zumo de naranja no solo es capaz de provocar náuseas o pesadez. También puede dar lugar al vaciamiento demasiado rápido e intenso de tu vesícula biliar.

Maíz

Este popular alimento es casi imposible de digerir, especialmente si no lo masticas bien. El maíz es rico en vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra dietética, por lo que se considera uno de los cereales más saludables. Sin embargo, a nuestro organismo le cuesta digerir sus granos, cubiertos de celulosa, pues carece de las enzimas y bacterias necesarias para descomponerla.

Si sufres de problemas digestivos, mejor mastica bien los granos y opta por el maíz procesado, aunque en este caso pierde parte de sus nutrientes.

Huevos duros

Muchas personas sienten pesadez abdominal luego de comer un huevo duro, pues la yema —en la que se concentra la mayor parte de las grasas— está coagulada, por lo que resulta más difícil de digerir.

Afortunadamente, existen alternativas más ligeras y digestivas, como los huevos pasados por agua, los revueltos y los fritos. Ten en cuenta que si optas por comerlo cocido, es mejor no hervirlo más de cuatro minutos.

Conservas

Las conservas de pescado no solo son ricas en grasas naturales. También están conservadas en aceite, algo que hace incluso más difícil la digestión. Los expertos en nutrición recomiendan limitar el consumo de conservas en lata.

Si tienes el estómago delicado, tampoco deberías comerlas de noche, y es que pueden resultar incluso más pesadas.

(Sputnik)

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