Estados Unidos reiteró el miércoles que no ve a Ashraf Ghani como una figura de peso en Afganistán. Estas declaraciones se produjeron luego de que el derrocado presidente afgano prometiera regresar.

“Ya no es una persona importante en Afganistán”, dijo a periodistas la subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, quien se negó a comentar sobre la decisión de Emiratos Árabes Unidos de otorgarle asilo.

Ashraf Ghani defendió este miércoles su rápida huida de Afganistán el pasado domingo, cuando los talibanes tomaron el control de Kabul, al asegurar que lo hizo para evitar un “derramamiento de sangre” en la capital, y negó las acusaciones de que hubiera escapado con grandes cantidades de dinero, como se ha comentado con insistencia.

”Si me quedo, hubiera sido testigo de un derramamiento de sangre en Kabul. Mi misión era que, por ansias de poder, Kabul no iba a convertirse en otro Yemen o Siria”, aseguró Ghani, en su primer intervención pública desde que huyó el domingo de Afganistán.

Tras muchas especulaciones, el depuesto presidente afgano también confirmó que se encuentra en Emiratos Arabes Unidos (EAU), como había anunciado este país solo unas horas antes, después de que se especulara con la presencia de Ghani en Tayikistán, que hace frontera con Afganistán, Uzbekistán e, incluso, Omán.

Tranquilizar a la comunidad internacional

El martes, los talibanes intentaron tranquilizar a la comunidad internacional durante la primera rueda de prensa que dieron en Kabul, tras haber tomado el poder.

Prometieron obrar en favor de la reconciliación, no vengarse de sus opositores y respetar los derechos de las mujeres, pero los países occidentales advirtieron que los juzgarán “por sus actos”.

El mundo recuerda su funesto historial en materia de derechos humanos cuando gobernaban entre 1996 y 2001 y se alarma de las imágenes de los miles de afganos que intentan huir a través del aeropuerto.

“Quienes están en la oposición son perdonados totalmente”, aseguro el portavoz talibán Zabihullah Mujahid. “No buscaremos venganza”, afirmó este hombre, que mostró su rostro por primera vez en años, desde que se convirtió en vocero.

Pero su mensaje no tranquilizó a los principales interesados.

“Estoy buscando desesperadamente la forma de irme. Los talibanes odian a quienes han trabajado para otras organizaciones”, decía un trabajador humanitario afgano de 30 años que colaboró con una ONG alemana.

En la ciudad de Jalalabad (este), los talibanes dispararon al aire cuando los habitantes protestaron contra el remplazo de la bandera afgana por la del movimiento extremista, según un medio local.

(elcomercio.pe)

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