Guillermo Lasso completó sus primeros 100 días como presidente de Ecuador y, a pesar de mejorar la vacunación contra el COVID-19, aún no logró atender la crisis económica. El analista Decio Machado dijo a Sputnik que Lasso debe «manejar los ritmos» ante una eventual tensión social y una mayoría opositora en el parlamento.

El Gobierno de Guillermo Lasso en Ecuador consumió sus primeros cien días centrado en contrarrestar el retraso de la administración de Lenín Moreno en materia de vacunación contra el COVID-19, sin poder iniciar las reformas de corte neoliberal que prometió en campaña electoral, dijo a Sputnik el sociólogo y analista político Decio Machado.

Para el experto, uno de los primeros elementos a reconocer de los primeros meses de Lasso en el Palacio de Carondelet, tras su asunción el 24 de mayo de 2021, es que marcó «un cambio sustancial con el Gobierno anterior» de Lenín Moreno, que según Machado «fue la expresión del antigobierno, no hubo capacidad de gestión y no se cumplía ningún compromiso».

Machado aclaró que, «independientemente de que uno sintonice o no con la ideología» propuesta por Lasso —al que definió como «neoliberal, en términos clásicos»—, la gestión del exbanquero demostró en sus primeros meses «una mayor capacidad de gestión» que su antecesor, vinculada específicamente a masificar el proceso de vacunación contra el COVID-19.

Sin embargo, el analista consideró que el desafío para Lasso llegará una vez el proceso de vacunación esté cumplido, cuando el Gobierno deba afrontar los problemas de fondo que afectan a los ecuatorianos. «La siguiente lógica es la crisis que está ahí, una crisis grande que se desarrolla desde la caída del precio de los commodities, desde la caída en 2015 del precio del crudo, principal fuente de ingreso de Ecuador».

Tras un período durante el cual Moreno no logró dinamizar la economía ecuatoriana, Lasso heredó el Gobierno con la necesidad de reactivar el país como su problema fundamental. Según Machado, la emergencia sanitaria motivada por la pandemia logró aplacar esta urgencia, al colocar a la salud como primera demanda de la población en estos primeros meses.

«La sociedad ecuatoriana le dio un respiro al Gobierno de Lasso en este primer momento, donde la salud es la primera demanda», reflexionó el analista. Sin embargo, a medida que la cobertura de vacunas es mayor, comenzarán a aflorar otras demandas de tipo social, como «el empleo, el trabajo digno, la capacidad adquisitiva». Cuestiones que, tras estos cien días de Lasso, aún «están por resolverse».

«Creo que ha habido un período, no de enamoramiento pero sí de permisividad con el Gobierno, que avanzó con las vacunas. Esto permitió que los sectores no afines establecieran una especie de paz, de consenso político durante ese período. Pero esto se acabó», advirtió el analista.

En efecto, Machado hizo énfasis en que Lasso debe comenzar a ocuparse del mercado laboral ecuatoriano, que se encuentra «destrozado» incluso desde antes de la pandemia. «Se han generado muchísimos despidos, hubo una reducción del Estado con funcionarios públicos despedidos, al igual que en el sector privado», comentó.

Bajo este panorama, el analista consideró que crece entre los ecuatorianos un clima de «tensión» que puede enfrentar a Lasso a las demandas populares.

«En poco tiempo asistiremos a una lógica de conflictos en torno a reclamos de base de la sociedad, de sindicatos, organizaciones estudiantiles, trabajadores, mujeres, etc», pronosticó.

Las reformas neoliberales de Lasso, en suspenso

Caracterizar al Gobierno de Lasso no es una tarea difícil para Machado ya que «sus objetivos son claros y los ha anunciado» en la campaña electoral. «Ahí no hay trampa, a diferencia de Lenín Moreno, que aplicó un programa que no se correspondía con el programa electoral», diferenció.

En ese sentido, remarcó que Lasso propone para Ecuador «una hoja de ruta neoliberal» compuesta por medidas arquetípicas de este tipo de modelos. En ese sentido, Machado enumeró las siguientes prioridades de Lasso:

-Flexibilización del mercado laboral.

-Desmantelamiento del sistema de protección de la economía nacional respecto a economías internacionales.

-Firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con otros países.

-Privatización del patrimonio público nacional.

-Ampliación de la frontera extractivista, tanto minera como petrolera.

Machado remarcó que estas prioridades fueron efectivamente anunciadas por Lasso, aunque el presidente «no ha podido ponerlas en marcha» durante los cien primeros días de Gobierno.

La prioridad que tuvo la vacunación anti COVID no es la única razón para ello, señaló el analista, quien recordó que Lasso ganó las elecciones tras obtener sólo un 19% de votos en la primera vuelta y 700.000 votos menos que en 2017, cuando también había pugnado por la Presidencia.

Para el analista, la coyuntura política que le dio el triunfo a Lasso está marcada por la resistencia al correísmo —movimiento político de izquierda cuyo líder es el expresidente Rafael Correa (2007-2017)—, lo que hace que, en realidad, «no haya una identificación con el Gobierno de Lasso por parte de muchos de quienes votaron a Lasso».

La falta de respaldo masivo se expresa en que el presidente tampoco tiene una bancada mayoritaria en la Asamblea Nacional, el órgano legislativo unicameral de Ecuador. Por tanto, el Ejecutivo «necesita consensos y no la tiene nada fácil para sacar las leyes que pretende».

«El Gobierno no ha renunciado a sus objetivos en materia económica, que son las privatizaciones y la reducción del Estado, pero está manejando los ritmos porque es consciente de que tiene dificultades para implementar ese programa de Gobierno», sintetizó el analista.

¿Elecciones anticipadas en Ecuador?

Para Machado, el Gobierno de Lasso no debe descuidar lo que sucede en la Asamblea Nacional durante este período, caracterizado por un alto fraccionamiento de partidos que «complejiza las políticas de alianzas, tanto de oposición como de Gobierno» para dar curso a los proyectos de Lasso o resistirlos desde el legislativo.

En efecto, mientras el oficialista movimiento CREO (Creando Oportunidades) de Lasso cuenta con 12 escaños, sectores opositores como la Unión por la Esperanza (UNES) —que contiene al correísmo—acumula 49 bancas. El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP), que representa a los pueblos originarios, suma 25 legisladores y la Izquierda Democrática, 12.

El analista advirtió que esta coyuntura podría dar lugar a que estas fuerzas políticas que no integran el Gobierno, confluyan «en un interés común desde diferentes sensibilidades o posiciones ideológicas, de que este Gobierno termine su gestión antes de tiempo».

Machado respaldó esta proyección en el hecho de que liderazgos construidos tras los comicios de 2021 —Andrés Arauz en UNES, Yaku Pérez en Pachakutik o Xavier Hervas en la ID— no son parte de la Asamblea Nacional por lo que perdieron terreno en el escenario político. Según el analista, solamente unas elecciones anticipadas podría volverlos a poner en el ruedo, lo que podría abonar la tentación de promover el final anticipado del Gobierno.

(Sputnik)

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