En la edición 360 de su programa Desde Donde Sea transmitida este jueves 9 de septiembre, el filósofo y comunicador Miguel Ángel Pérez Pirela analizó el retorno de la oposición extremista venezolana al terreno electoral, tras casi cuatro años de ausencia.

La noticia del año: la oposición radical presenta candidatos a las megaelecciones

El analista es de la opinión que la participación del sector radical en los comicios regionales y municipales, es una oportunidad para que este grupo minoritario se integre a la democracia y abandone la tentativa de hacerse con el poder político a través de sanciones, bloqueos o pseudogobiernos paralelos impuestos desde Washington.

Asimismo, insistió en que la integración de este sector en el proceso de diálogo que se desarrolla en México, implica de facto el reconocimiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro y de todas las instituciones del Estado venezolano.

De otra parte, a su parecer, es probable que la oposición como un todo conquiste numerosas alcaldías y algunas gobernaciones, lo que le permitiría acumular capital político de cara a una convocatoria a un referéndum revocatorio sobre la figura presidencial, así como de las propias elecciones presidenciales, pautadas para 2024.

Desde otro ángulo, Pérez Pirela mencionó que el pueblo de Venezuela acusa un cansancio de la diatriba política y ha priorizado aspectos como el fortalecimiento de lazos fraternos y la paz.

Sin embargo, advirtió que esto no debería conducir a la despolitización, pues eso haría retroceder al país «décadas», en tanto volvería a instalarse la democracia representativa, que delega en los políticos de oficio las decisiones políticas, en detrimento de la democracia participativa y protagónica.

El experto aprovechó la ocasión para cuestionar la actuación de las autoridades en relación con el veto a la candidatura de Eduardo Samán a la Alcaldía de Caracas. A su parecer, no solamente no se deben repetir los errores cometidos en la IV República, sino que deben respetarse los principios democráticos consagrados en la Constitución.

En su criterio, no existe ninguna razón –al menos pública– para la inhabilitación política de Samán y la decisión resulta todavía más cuestionable porque el Gobierno Bolivariano ha sido capaz de sentarse a negociar con actores políticos de la extrema derecha que han cometido graves crímenes contra la Nación, muy lejos de cualquier cosa que se le haya podido atribuir a este dirigente político.

Para entrar en materia, refirió que el pasado 31 de agosto, el exdiputado Henry Ramos Allup anunció que la coalición de partidos aglutinados en la llamada Plataforma Unitaria presentará candidatos a las megaelecciones regionales y municipales del venidero 21 de noviembre.

Así, indicó, en una rueda de prensa, el político detalló que la coalición presentará sus candidaturas bajo la tarjeta de la extinta Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Según Ramos, apuntó el comunicador, las postulaciones cuentan con el respaldo de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, y están orientadas a avanzar «en el proceso de consultas y negociaciones para lograr definitivamente un cambio pacífico, constitucional, mediante elecciones libres, que tanto está reclamando Venezuela».

En este punto, Pérez Pirela cuestionó que se hiciera pasar a los venezolanos por diversas acciones terroristas –apagones provocados, sanciones, bloqueos, intentos de invasión, de magnicidio y de golpe de Estado– para que este sector anunciara que iría a las elecciones.

«Eso no se hace, eso no se le hace a un pueblo. Esto lo hicieron Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y Primero Justicia, es decir, Juan Guaidó, Henry Ramos Allup, Manuel Rosales» y otros más, quienes fueron las caras visibles asociadas a esta agenda, añadió.

El también director de LaIguana.TV indicó que el reinicio de las conversaciones entre el sector extremista de la oposición y el gobierno en México, abrió la expectativa acerca de su participación en las venideras elecciones regionales y municipales, tras casi cuatro años sin concurrir formalmente a las urnas.

La postura abstencionista, que inició en 2017 con la negativa del bloque a competir por las 23 gobernaciones, se agudizó en 2018 cuando el ala más radical declinó participar en las elecciones presidenciales, alegando que el mismo Poder Electoral que certificó su victoria en las legislativas de 2015, no ofrecía garantías, recordó.

Tras esto, continuó relatando, el G4 –Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo– desconoció el triunfo de Maduro en 2018 y en enero de 2019 se aventuró con la autoproclamación de Juan Guaidó.

Desde ese momento hasta el pasado mayo, el grupo insistió en «el cese de la usurpación», la instalación de un «gobierno de transición». Sostuvieron, apoyados por Estados Unidos y la Unión Europea, que solamente después de eso podrían convocarse «elecciones libres, justas y verificables».

En el trayecto, este sector protagonizó diversos episodios insurreccionales, entre los que destacan las guarimbas de 2017, un intento de magnicidio en 2018, una tentativa de invasión armada en febrero de 2019, una asonada golpista en abril de ese mismo año y la fallida Operación Gedeón de mayo de 2020, que implicó el uso de mercenarios y paramilitares.

Este recuento es, para el filósofo, es un relato de horror de lo que se le hizo vivir a los venezolanos, que debieron sufrir ataques terroristas separados entre sí por unos pocos meses.

Paralelamente, explicó, se dio curso a una agenda, siempre bajo el ala del gobierno de Estados Unidos, consistente en la aplicación sucesiva de sanciones, el bloqueo de fondos del Estado y la apropiación indebida de los activos de Venezuela en el extranjero.

En suma, el discurso del bloque agrupado en torno a Guaidó pretendió justificar su talante antidemocrático acusando a Maduro de encabezar un régimen dictatorial, incapaz, entre otras cosas, de proporcionar condiciones adecuadas para la participación electoral, redondeó el analista político.

Sin embargo, después de dos años, quedó más que demostrada su incompetencia para deponer al Gobierno Bolivariano y su intransigencia se tradujo en una división hasta ahora irreconciliable dentro de la oposición, que en su juicio favorece electoralmente al chavismo.

De esta manera, apuntó, el ala disidente del «guaidosismo» se incorporó a una mesa de negociación con representantes del gobierno, cuyo logro más visible fue la instalación en enero de 2021 de una nueva Asamblea Nacional, electa en diciembre de 2020.

«La paciencia del presidente Nicolás Maduro ganó frente a la intolerancia de esta ala extremista. Sé muy bien que la elección de Nicolás Maduro por parte de Hugo Chávez Frías como su sucesor, se encuentra este talante de paciencia y de tolerancia», aseguró Pérez Pirela.

A su juicio, esa paciencia de Maduro, que hace parte de su personalidad, ha conseguido «estrellar» a esa ala de la oposición.

En su disertación, el experto resaltó que entre tanto, por un lado, la oposición radical se quedó sin representación parlamentaria y, por otro, el Legislativo le dejó sin posibilidad real de cuestionar al Poder Electoral.

Más específicamente, puntualizó, apenas asumido su mandato, los diputados priorizaron la designación formal de nuevas autoridades para el Consejo Nacional Electoral (CNE) conforme a los procedimientos establecidos en la Constitución.

Esto, aunado a la creciente pérdida de respaldo internacional, condujo al extremismo opositor a las negociaciones en México y con eso, al terreno de las urnas.

El pasado abril, recordó el comunicador, el secretario general de la tolda opositora Movimiento Al Socialismo (MAS), Felipe Mujica, valoró positivamente el creciente interés de estos sectores de reinsertarse en la vida política del país, por la vía de la presentación de candidatos a las megaelecciones.

Reacciones sobre el regreso de la oposición radical a la ruta electoral

Al conocer la noticia del retorno del G4 a las arenas electorales, Maduro les felicitó en una transmisión televisada, como se lee en la nota intitulada: «Un aplauso para el G4″: Maduro celebró decisión de la oposición extremista de participar el 21-N», publicada en el portal de LaIguana.TV, puntualizó Pérez Pirela.

Sobre esto, rememoró, el mandatario declaró: «Henry Ramos Allup anunció este martes que el G4 va a participar en las elecciones del 21 de noviembre. Yo pido un aplauso para el G4 y para su anuncio porque es digno de aplaudir, es un gesto político participar otra vez en las elecciones».

Además, el presidente subrayó que la inscripción de candidatos pertenecientes a estas organizaciones con fines políticos, implicaba el reconocimiento de la legitimidad del CNE designado por la Asamblea Nacional y del mismo Parlamento.

Del lado de los medios nacionales e internacionales alineados con esta fracción política, el anuncio fue ampliamente reseñado y, en general, de manera positiva.

Por su parte, recuperó las declaraciones de Elliot Abrams, quien ejerciera como enviado especial para Venezuela durante el gobierno de Donald Trump, quien calificó de «enfoque realista» la decisión del ala radical de la oposición de presentarse a las megaelecciones de noviembre.

Previamente, en una entrevista concedida a mediados de agosto a The Hill, había sugerido que «si las fuerzas democráticas en Venezuela deciden participar en las elecciones, debemos –Estados Unidos– respaldarlas y organizar enérgicamente la presión internacional para obligar a Maduro a cumplir las promesas que ha hecho sobre las condiciones electorales».

En contraste, aseveró, los seguidores del G4, que durante años fueron alentados a no votar y en los que se implantó exitosamente la idea de que el Consejo Nacional Electoral no era confiable, acogieron mal la noticia.

En las redes sociales abundaron los comentarios negativos, las críticas, los insultos y las acusaciones de pactar con el gobierno en las negociaciones que se avanzan en México, algunos de los cuales pueden leerse en el artículo: «Cosechan lo que sembraron: «G4 anunció que irá a elecciones y las redes no los perdonaron», que puede leerse en el portal de LaIguana.TV.

Pérez Pirela estima que estas reacciones se explican por la negativa de la oposición radical a participar en elecciones durante mucho tiempo y ahora, afirmar lo opuesto.

Del lado de quienes les adversan, las reacciones no fueron mejores. Al ser entrevistados por el equipo reporteril de LaIguana.TV, manifestaron desconfianza en el compromiso de estos agentes políticos con los venideros comicios, sostuvo.

En especial, precisó, los ciudadanos enfatizaron en el daño patrimonial que le ha ocasionado el grupo extremista al país y exigieron su cooperación para el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales que ellos mismos alentaron.

La oposición extremista se ahoga en sus propias contradicciones

El experto considera que otro aspecto que no puede ser dejarse de lado son las contradicciones que atraviesan a las oposiciones, pues además de convencer a sus electores para que les respalden en las urnas el próximo 21 de noviembre tras haberles dicho durante años que votar no valía la pena, el sector extremista de la oposición enfrenta el desafío de alcanzar acuerdos para candidaturas unitarias.

Una de ellas es el hecho que muchos de sus dirigentes se autoexilaron durante años, se dedicaron a una vida sibarita y se desconectaron de su electorado, por lo que carecen de ascendencia real en las masas, refirió.

Sobre este asunto alertó tempranamente Felipe Mujica, quien pertenece a un partido político fuera del G4. En abril, precisó, advertía que si la oposición quería recuperar votos y espacios políticos, debería enfocarse en postular candidatos de unidad.

Sin embargo, hasta el momento, eso no parece estar sucediendo, pues la coalición opositora Alianza Democrática, con posiciones más moderadas y con representación en la Asamblea Nacional, postuló aparte a sus contendores.

De modo tal que, aunque al momento del anuncio, Ramos Allup aseguró que la así llamada Plataforma Unitaria había conseguido acordar las candidaturas para las gobernaciones en disputa, Pérez Pirela añadió un matiz a su afirmación, pues la gobernación del estado Miranda, estratégico por su caudal electoral y por alojar cuatro de los cinco municipios que constituyen el conglomerado urbano de Caracas, aparece como manzana de la discordia.

Así las cosas, refirió que aún antes de iniciar el período de postulaciones, los precandidatos David Uzcátegui y Carlos Ocariz han protagonizado un antagonismo en las redes sociales y en los medios de comunicación.

En agosto, Uzcátegui advirtió que no toleraría que el G4 impusiera a su rival y lo invitó a medirse en unas elecciones primarias. Finalmente, este mecanismo fue reemplazado por encuestas cuyos detalles técnicos no han trascendido, sintetizó.

A este respecto, comentó que las cosas llegaron al límite el pasado viernes 3 de septiembre, cuando a pocas horas de concluir la prórroga para inscripción de candidatos otorgada por el CNE, ambos convocaron ruedas de prensa en las que se proclamaron vencedores.

Ocariz demandó que se respetara lo pactado y sostuvo que se había impuesto en aquellas consultas que se auditaron, tal y como lo establecía el acuerdo interno, mientras que en las que no, sostuvo no fue posible evaluar los resultados.

«La diferencia en esas encuestas, en una es de 0,40%. Nosotros estamos exigiendo que se cumpla la palabra (…). Se firmó un acuerdo en el que se debía garantizar la auditoría de ambas partes. En dos encuestas se hicieron auditorias con presencia de ambos comandos políticos. En las otras dos, no se hizo», relató a los periodistas.

De su parte, Uzcátegui aseveró que él había sido el vencedor en tres de las cuatro consultas realizadas. «Logramos la victoria de manera clara, de manera categórica», dijo en una conferencia de prensa y a contrapelo de las denuncias formuladas por Ocariz relacionadas con la falta de transparencia en las encuestas, sostuvo lo opuesto.

Por su lado, el diputado Diosdado Cabello, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sostuvo en un encuentro con los medios que tenía en su poder dos documentos –uno original y otro «forjado»– de los acuerdos que suscribieron.

El dirigente tildó el asunto de «espectáculo bochornoso» e indicó que este sector suele atacarse internamente por medio de insultos y acusaciones de fraude.

«Si entre ellos se están cantando fraude, qué quedará para las venideras elecciones, cuando pueden perder en gobernaciones y alcaldías», agregó el comunicador.

¿Cuántos candidatos se inscribieron para las megaelecciones de noviembre?

Seguidamente, Miguel Ángel Pérez Pirela ofreció algunos datos relativos a las postulaciones de candidaturas para las megalecciones regionales y municipales de noviembre, de acuerdo siguiendo el balance presentado por el presidente del CNE, Pedro Calzadilla, el pasado 6 de septiembre.

Entonces, el funcionario informó que se postularon 70.244 candidatos y candidatas, quienes competirán por 3.082 cargos de elección popular. En el evento, precisó, se elegirán 23 gobernadores, 335 alcaldes, 245 diputados regionales, 8 diputados indígenas, 2.402 concejales y 70 concejales indígenas.

Destacó, asimismo, que 37 partidos nacionales presentaron candidatos a los comicios. Desde otro ángulo, señaló que 86% de todas las organizaciones con fines políticos registradas ante el CNE presentó candidatos.

Con respecto a la paridad de género, sostuvo que del total de postulaciones, 49,44% corresponde a mujeres, una cifra que calificó como «extraordinariamente buena» y que da cuenta de los esfuerzos que ha realizado el Estado venezolano en esta materia.

De candidatos presidenciales a candidatos a gobernadores: Rosales, Falcón y Bertucci

El último aspecto abordado por Pérez Pirela antes de dar paso a las intervenciones de la audiencia, fue la apuesta que hicieron tanto el ala moderada como el ala extremista al presentar como candidatos a gobernaciones a figuras que compitieron por la presidencia de Venezuela, tanto contra Hugo Chávez como contra Nicolás Maduro.

Así, la Plataforma Unitaria postuló como candidato a la gobernación del Zulia a Manuel Rosales, líder de la organización Un Nuevo Tiempo, que ya había ejercido ese cargo entre 2000 y 2008.

El 5 de septiembre, Rosales anunció en Twitter su inscripción como candidato «unitario», si bien se refería al respaldo de los partidos del G4. Promete «devolverle al Zulia la prosperidad que le arrebataron».

El filósofo recordó que Rosales se midió contra Chávez en la elección de 2006 como candidato único de la oposición. Pese a ello, apenas consiguió el 36,85% de los sufragios.

Imposibilitado de postularse nuevamente al gobierno regional, el político se candidateó y ganó la alcaldía de Maracaibo en 2008, pero ejerció solamente hasta abril de 2009, pues huyó a Perú después de haber sido imputado por actos de corrupción.

Regresó a Venezuela en octubre de 2015 e inmediatamente fue arrestado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y lo liberaron en diciembre de 2016 como parte de los acuerdos derivados de un diálogo entre el gobierno y la oposición en el que mediaba la Santa Sede. Reingresó a la vida política sin mayores incidencias y sin que haya quedado establecido qué pasó con el proceso judicial que se le seguía, que inició en 2004, refirió Pérez Pirela.

Insistió en las elecciones regionales de 2017, pero perdió contra el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y actual gobernador de la entidad, Omar Prieto, con quien se medirá nuevamente en diciembre.

En virtud de su participación dentro del G4, Rosales respaldó activamente al pseudogobierno de usurpación de Guaidó. Se le vincula con actos de corrupción en Monómeros Colombovenezolanos, segundo activo de Venezuela en el extranjero y del que se apropió el gobierno de Iván Duque.

Dados los antecedentes, opinó que «si llega Manuel Rosales a la gobernación del Zulia, es culpa del chavismo y de la izquierda por malas gestiones y por dejarle la cancha libre a un malandro como él», que «es visto como el mal menor».

A continuación, refirió que en Lara, la así llamada Alianza Democrática, decidió respaldar a Henri Falcón, líder del partido Avanzada Progresista y excandidato presidencial en los comicios de 2018, donde fue reelecto Maduro.

Su candidatura se anunció el pasado 23 de julio y el 19 de agosto, se hizo público el apoyo de los partidos que conforman el sector moderado de la oposición.

Al igual que Manuel Rosales, cuenta con un historial político en la entidad en la que se postuló. Fue dos veces alcalde (2000-2008) del municipio Iribarren, que aloja a la capital, Barquisimeto, y gobernador del estado en dos períodos consecutivos (2008-2017).

En contraste con otros actores políticos, Falcón viene de las filas del chavismo, pues militó primero en el Movimiento V República y luego en el PSUV, de donde salió en 2009 para incorporarse a la oposición, agrupada entonces en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

No obstante, se distanció de los sectores radicales en 2017 y en 2018, en contra del abstencionismo impulsado desde la MUD, se presentó como candidato a la presidencia.

Tampoco respaldó la autoproclamación de Guaidó en 2019 y se ha manifestado abiertamente en contra de las sanciones, bloqueos y despojos que ha padecido el país en los últimos años.

Para concluir este recuento de aspirantes, indicó que Javier Bertucci, actual diputado a la Asamblea Nacional, comunicó el pasado 23 de agosto que sería el candidato de la Alianza Democrática a la gobernación de Carabobo.

Bertucci encabeza la organización política el cambio y es pastor de la Iglesia Maranatha, de corte evangélico. De ideas políticas de derecha y perteneciente al empresariado, se presentó a los comicios presidenciales de 2018, donde obtuvo el 10,82% de los votos.

El pasado lunes 6 de septiembre dijo a medios locales que estaría dispuesto a medirse en una elección primaria contra el candidato de la también opositora Plataforma Unitaria en la entidad, Enzo Scarano, para definir una candidatura única de la oposición.

Por otra parte, indicó que solamente respaldaría a Scarano si este demostraba «más fuerza en movilización, estructura, maquinaria y organización en los municipios».

Bertucci, como Falcón, ha participado en las iniciativas de diálogo interno convocadas por el Gobierno Bolivariano y es contrario a las sanciones, bloqueos financieros y latrocinios auspiciados por el G4, apuntó, antes de compartir una ilustración del maestro Iván Lira titulada «Democracia» en la que aparece el mapa de Venezuela dibujado como una urna electoral. A la derecha se lee el texto: ¡Ganó la democracia venezolana! y a la izquierda, ¡La tendencia es irreversible!

(LaIguana.TV)

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