La paralización de vías en varias ciudades de Ecuador marcó hoy el inicio de una protesta nacional en demandas al gobierno de cumplir las promesas de campaña y aplicar políticas justas.

La convocatoria a las acciones partieron de los sindicatos de trabajadores y las mismas se unieron organizaciones sociales, obreras e indígenas, que rechazan la gestión del presidente, Guillermo Lasso, en temas económicos y de corte social.

En el marco de las protestas, grupos de agricultores, entre ellos arroceros, cerraron carreteras de acceso a ciudades como Guayaquil, Babahoyo y en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Los representantes de ese sector exigen, en concreto, la validación del compromiso del gobierno de establecer un precio fijo mínimo de 35 dólares a la saca de 220 libras de la gramínea, cuyo valor está valorado actualmente en 32.

Asimismo, expresan desacuerdo con el alza del precio de los insumos agrícolas y los combustibles.

Las protestas incluyeron la suspensión de venta de pasajes interprovinciales desde la Terminal Terrestre de Guayaquil ante la suspensión de operaciones en 17 cooperativas de transporte de pasajeros.

En otras urbes como Riobamba, gremios de taxistas también salieron a las calles por las afectaciones ocasionadas por el alza mensual en los costos de la gasolina y el diésel.

Afiliados al seguro campesino de su lado aseguraron que la lucha es el camino para forzar a las autoridades a atender sus pedidos y cumplir sus promesas.

Imágenes difundidas en las redes sociales dan cuenta de altercados entre los manifestantes y la policía por el uso de gases lacrimógenas para intentar romper los bloqueos de las arterias.

Esta es la cuarta jornada de protesta que enfrenta el ejecutivo nacional liderado por el presidente Lasso desde el inicio de su gestión, el pasado 24 de mayo. La administración central ha recibido numerosas críticas por mantener medidas dispuestas en el período anterior y aprobar otras nocivas para las familias de menos ingresos en el país.

Maestros, estudiantes universitarios y secundarios, trabajadores de diversos sectores y ciudadanía en general levantan sus voces en espera de respuestas gubernamentales que ayuden a aliviar la crisis económica agudizada por la pandemia de la Covid-19 y regulaciones beneficiosas para una minoría.

(Prensa Latina)

 

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