A raíz del anuncio de la incorporación del diplomático Alex Saab al proceso de negociación que avanzan el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y oposiciones agrupadas en la así llamada Plataforma Unitaria, Estados Unidos aseguró que las conversaciones no guardan «relación» con el proceso de extradición en su contra.

«El proceso penal contra Alex Saab es muy anterior y no tiene relación con las negociaciones políticas entre el régimen de Maduro y la Plataforma Unitaria», dijo un portavoz del departamento de Estado, que habló con un medio venezolano ligado a la oposición bajo condición de anonimato.

Según el vocero, Washington, que ha presionado a Cabo Verde para que retenga ilegalmente a Saab y avance su extradición a territorio estadounidense, continuará todos los procesos asociados «sin influencia política u otro tipo de influencia indebida».

En sus declaraciones, el funcionario se permitió deslizar un chantaje contra el buen curso del diálogo, alegando que Maduro intenta torpedearlo.

«Alentamos a Maduro a que cese sus esfuerzos por sabotear las negociaciones que se llevan a cabo en México y se concentre en alcanzar acuerdos que beneficien al pueblo venezolano, no a un corrupto empresario colombiano», sostuvo.

Desde el punto de vista del gobierno de Estados Unidos, las negociaciones entre el gobierno y las oposiciones que se desarrollan en México, deberían «apuntar en última instancia a restaurar la democracia que merecen los venezolanos y aliviar su sufrimiento».

Las sanciones, causa del sufrimiento

El portavoz omitió cualquier referencia a las medidas coercitivas unilaterales, cuyo levantamiento inmediato es uno de los puntos de agenda presentados por la delegación gubernamental, en virtud de sus comprobados perjuicios sobre la población venezolana.

Este miércoles 15 de septiembre, Alena Douhan, relatora especial de la ONU, presentó ante la 48º sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU su informe sobre Impacto Negativo de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU) en el disfrute de los Derechos Humanos y en él ratificó el «efecto adverso y extremadamente peligroso» de las sanciones impuestas sobre Venezuela.

En su exposición, Douhan enfatizó que las medidas coercitivas han socavado «el mismo fundamento de la vida social y el disfrute de muchos derechos humanos; en particular, el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al acceso a la información y a los derechos laborales y económicos».

Incluso, Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, reiteró su exhorto al levantamiento de las sanciones.

«La situación humanitaria y económica preexistente se vio agravada tanto por la pandemia de COVID-19 cuanto por las sanciones sectoriales, limitando aún más el acceso a los servicios básicos. Reitero mi llamado a que se levanten estas sanciones», dijo Bachelet en el mismo foro que Douhan.

En contraste, el Gobierno de Joe Biden insistió en que el diálogo debería apuntar a «la restauración pacífica de la democracia, el fin de los abusos contra los derechos humanos y una solución a la grave crisis humanitaria de Venezuela se necesitan desde hace mucho tiempo».

(LaIguana.TV)

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