En entrevista con el periodista Clodovaldo Hernández, el economista y exministro de Industrias Básicas y Minería Víctor Álvarez aseguró que los sectores de la oposición agrupados en la así llamada Plataforma Unitaria decidieron postular candidatos a las megaelecciones regionales y municipales del venidero 21 de noviembre con la firme intención de «cantar fraude» y deslegitimar el proceso. 
 
Álvarez detalló la estrategia, en la que compiten sus candidatos con los de la otra coalición opositora, la Alianza Democrática «no es para ganar las elecciones, sino para provocar resultados muy reñidos, muy cerrados, por poco margen, que les permitan ‘cantar fraude’ para deslegitimar el resultado del proceso electoral, para que este no sea reconocido nacional ni internacionalmente, se prolongue la crisis de gobernabilidad y el interinato de Juan Guaidó pueda seguir siendo reconocido a nivel internacional y pueda seguir recibiendo los recursos que está recibiendo».
 
Para fundamentar su apreciación, alegó que de no ser así, «habrían propiciado alianzas ganadoras con los otros sectores de la oposición», lo que claramente no hicieron, pues candidatearon a más de 67.000 personas para optar por 3.082 cargos. 
 
Adicionalmente, el también expresidente de la Corporación Venezolana de Guayana y del Banco de Comercio Exterior estima que este escenario favorece al gobierno del presidente Nicolás Maduro, en tanto que a pesar de gozar, en su decir, de niveles de rechazo por el orden del 80%, podría resultar vencedor en estos comicios.
 
Álvarez, quien admite sentirse parte del país que padece «el descontento» y «la frustración» de sentir que Venezuela tiene «el peor gobierno de la historia» y «la peor oposición», a la que acusa de ser «incapaz de interpretar el sentir nacional», teme que ese «malestar nacional se divida entre tantas opciones», si las oposiciones no consiguen acordar candidaturas unitarias «que interpreten ese malestar». 
 
El fallo de origen de la oposición: carecer de un proyecto político de largo alcance
 
A su parecer, derecha local carece «de un proyecto, de una propuesta» y por eso muchos de sus dirigentes se han convertido en «operadores y ejecutores (…) de otros proyectos de naturaleza geopolítica, de intereses económicos que no tienen nada que ver con el interés nacional». 
 
Además, el economista estima que este sector emprendió sus acciones sediciosas a partir de «un error de cálculo». De una parte creyó que «el gobierno de Maduro se estaba tambaleando», que se atemorizaría y huiría; de otra, se envalentonó a partir de la «especie» según la cual, para Estados Unidos, «todas las opciones» estaban «sobre la mesa». 
 
En la lista, el exfuncionario incluyó «El Cucutazo», con el que se pretendió generar «una escisión» en las filas castrenses; el intento de golpe de Estado del 30 de abril de 2019, donde hubo claros llamados a la insurrección y la Operación Gedeón, ejecutada por mercenarios contratados con el estímulo de cobrar los 15 millones de dólares ofrecidos por la administración Trump «por la cabeza» del presidente Nicolás Maduro.  
 
A pesar de los estruendosos fracasos que protagonizó este bloque, Álvarez aseguró que en la derecha local aún hay quien insiste en la tesis del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), si bien precisó que esta no es la postura predominante en ese grupo, puesto que la mayoría ha asumido su fracaso y por eso, decidió retomar la ruta electoral. 
 
Víctor Álvarez fundamenta sobre la misma tesis el hecho que la oposición haya dilapidado el capital político que alcanzó en 2015, puesto que, en su opinión, si se tratara de demócratas reales. que apuestan a la conquista de espacios por la vía electoral y creen en la Constitución, los atajos inconstitucionales se hacen prescindibles. 
 
«Ese no es el caso de esta oposición. ‘Hoy voto, mañana, no’; ‘hoy lanzo una estrategia insurreccional, violencia’ y si no le cuaja, si fracasa, entonces vuelve a tomar la ruta electoral en tres o cuatro elecciones», apuntó.
 
Sin embargo, esta conducta entraña sus inconvenientes, pues para los partidos, el costo político-organizativo de la abstención, es el descuido del trabajo de construcción de la maquinaria electoral «y entonces se presentan en los procesos siendo unos cascarones vacíos», que es lo que ahora le sucede a la mayor parte de los partidos opositores que dejaron de participar en los procesos electorales precedentes «por apostar a una atajo, a una vía violenta e insurreccional», enfatizó. 
 
¿Gobierno de coalición y transición?
 
Aunque admite que no es muy «potable», el economista defiende la propuesta de un gobierno de coalición y transición, amparado en el hecho de que un cambio de presidente no necesariamente resuelve la crisis de gobernabilidad que atraviesa el país, pues quien sea que suceda a Maduro en la primera magistratura deberá enfrentar severos problemas económicos, así como otros asociados a la gestión de los servicios básicos e infraestructuras. 
 
De no tratarse de un gobierno temporal, las «medidas drásticas» a su parecer tendría que tomar, impactarían negativamente en la población y traerían consigo «un gran descontento» y «un clima de conflictividad», que rápidamente podrían dar al traste» con él. 
 
Este gobierno tendría tres objetivos principales: 1) aplicar un programa de reformas económicas que proteja a los sectores más vulnerables de «los costos del ajuste», 2) la reinstitucionalización de los poderes públicos y, 3) desarme de ‘los colectivos’ –grupos irregulares armados, incluyendo al «hampa»– que podrían ser un factor catalizador de la violencia. 
 
Solo así –y a contrapelo de la insistencia de algunos sectores de la oposición, que insisten en adelantar las elecciones presidenciales–, «tendría sentido» convocar a unos comicios para cambiar el mando político del país. 
 
¿Qué dice Víctor Álvarez de la actual política económica?
 
Álvarez, que se asume neoliberal y crítico de las políticas del Gobierno Bolivariano desde los tiempos del entonces presidente Hugo Chávez, cuestiona que el gobierno avance una política económica con tintes neoliberales, pero, en su juicio, desordenada y lesiva con los productores nacionales. 
 
«Yo estoy de acuerdo con una política económica que promueva la inversión privada nacional y extranjera, pero estoy de acuerdo que se haga a través de un programa de reformas económicas bien pensadas, con las medidas correctas, aplicadas en un orden lógico, a un ritmo adecuado, bien comunicadas y bien explicadas al país, no con este secretismo que se plantea con la Ley Antibloqueo», dijo al respecto. 
 
Su último libro, «De la  ruta insurreccional a la ruta electoral», que asume como una contribución al debate nacional, está disponible para la descarga gratuita en su blog Pedagogía Económica con Víctor Álvarez. 
 
 

(LaIguana.TV)

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