Una toma de rehenes que duró casi doce horas en una localidad de la provincia de Buenos Aires culminó de la peor manera: el agresor fue abatido por la Policía, el rehén fue asesinado y hay varios agentes heridos.

Según consignó el canal de televisión argentino TN, el episodio comenzó durante una cena de amigos en una vivienda de la localidad de Caseros, en la provincia de Buenos Aires. La violencia se desató cuando el dueño de casa, un hombre de 42 años, tomó por el cuello a su esposa, una mujer de 38. Un amigo de la pareja intentó defender a la mujer, pero el agresor tomó una escopeta y comenzó a efectuar disparos.

La mujer logró salir de la vivienda junto a otros invitados. El amigo que intentó defenderla, en tanto, fue tomado como rehén por el agresor.

La Policía llegó al lugar pero al intentar ingresar fue repelida con disparos por parte del hombre. Entonces fue convocado el Grupo Halcón, un cuerpo especializado en operaciones especiales.

Los agentes intentaron entablar una negociación con el hombre, que mantenía amenazado a su amigo y pedí el retorno de su esposa. Según medios argentinos, la Policía informó que el hombre padecía un «delirio descontrolado».

Luego de la tragedia, la hermana del secuestrador declaró a Crónica que el hombre padecía «delirios místicos» porque aseguraba que «se lo iban a llevar los extraterrestres» y que «venía el fin del mundo». Además, advirtió que el hombre era adicto a las drogas.

Como consecuencia de su paranoia, el hombre acumuló armas en su casa. Según sus allegados, además de la escopeta que utilizó para disparar, tenía granadas, un chaleco antibalas y hasta una máscara de gas. Su hermana contó que el hombre compraba 100 municiones cada mes.

El Grupo Halcón decidió irrumpir en la vivienda sobre la madrugada. El hombre disparó y, tras el tiroteo, el agresor fue abatido y tres agentes policiales resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. Al entrar a la casa, la Policía encontró sin vida al rehén. Según las pericias preliminares, el hombre llevaba ya unas cinco o seis horas sin vida.

De hecho, los agentes sospecharon que el rehén no estaba con vida cuando, tras arrojar un artefacto para atontar al agresor, escucharon «una sola voz» dentro de la vivienda.

Tras la tragedia, se conoció que el hombre llegó a efectuar unos 300 disparos durante toda la noche y que, antes de disparar, gritaba «viva la patria». El propio ministro de Seguridad de Buenos Aires, Sergio Berni, aseguró que el hombre decía que estaba «preparado para la Tercera Guerra Mundial».

(Sputnik)

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