Una mujer sufrió quemaduras de tercer grado en los senos después de desmayarse sobre una olla mientras estaba cocinando.

Abbie Reynolds, de 29 años, había estado charlando con su compañera de apartamento Margaret Williams cuando de repente se dio cuenta de que estaba luchando por seguir el ritmo de la conversación.

La visión de la psicóloga escolar se volvió borrosa y empezó a ver “puntos negros”. Incapaz de apartarlos parpadeando, pensó que se irían y se acostaba.

Abbie recuerda que “Margaret me dijo que fuera a sentarme. Lo último que recuerdo es caminar hacia la sala de estar, pero aparentemente, me detuve y me volví para mirar el microondas que estaba encima de la estufa. Me desmayé y colapsé sobre la comida que se estaba cocinando”.

“Fue insoportable. Pensé que iba a morir. Nunca había experimentado algo tan doloroso y, sinceramente, no creo que lo vuelva a experimentar. Ni siquiera el parto será tan doloroso “, relata Abbie.

La llevaron de urgencia al Hospital MedStar en Washington DC, donde se sometió a tres cirugías. Fue dada de alta después de 20 días y ahora está aprendiendo a aceptar sus quemaduras y a abrazar su nueva imagen corporal.

Abbie habló sobre la experiencia “que le cambió la vida” y asegura que: “Nunca seré la misma persona que era física o mentalmente antes del accidente”. Eso es algo realmente difícil de aceptar.

Lo primero que sentí cuando vi mis quemaduras fue un shock, nunca había visto mi piel lucir de esa manera. Era gris. Entonces sentí miedo, estaba completamente asustada. Pero una vez que tuve tiempo de procesar lo que había sucedido, sentí pavor”, comenta Abbie

Para Abbie, “una vez que superé el impacto inicial, me di cuenta de que me esperaba un largo viaje. Despertar después de cada cirugía fue una de las partes más difíciles. Fue tan traumático”.

“La gravedad del accidente ha sido algo increíblemente difícil de aceptar. Básicamente, tienes que olvidar tu viejo cuerpo y tu vieja vida mientras tratas de aceptar y apreciar tu nuevo yo y tu nueva vida. Pero me ha obligado a ser más amable conmigo misma y a apreciar mi cuerpo por todas las cosas maravillosas que ha hecho por mí”, afirma la mujer.

Abbie comenta que las cicatrices “masivas” le han hecho darse cuenta de cuánto tiempo “perdió preocupándose por pequeñas y estúpidas imperfecciones que nadie más habría notado”.

(Metro)

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