El ministro brasileño de Salud, Marcelo Queiroga, descartó este jueves la adopción de nuevas medidas restrictivas para hacer frente a la pandemia de la covid-19 tras confirmar que el mayor país latinoamericano ya contabiliza cinco casos de contagio de coronavirus con la variante ómicron.

«No podemos pasar de una situación de liberación, de autorización de fiestas, Reveillon (fiesta de fin de año) y Carnaval, a una situación de cierre total de nuestra economía, porque las consecuencias de eso ya las conocemos», dijo Queiroga.

«Incluso porque aún no hay motivo para eso. Por ahora lo que tenemos es la aparición de una nueva variante, que tiene más mutaciones, pero el grado de impacto de su propagación en la salud aún no lo conocemos», agregó al recordar que aún se desconoce si la nueva cepa es más contagiosa y si es resistente a las vacunas.

El ministro hizo referencia a las recomendaciones hechas por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) para que el Gobierno exija el certificado de vacunación de todos los viajeros que desembarquen en el país, imponga restricciones en puertos y aeropuertos y amplíe el número de países que ya tienen los vuelos prohibidos hacia Brasil.

Queiroga admitió que esas restricciones serán analizadas por un grupo que envuelve a varios ministerios pero que, como titular de Salud, considera que las medidas más severas son innecesarias.

«Se trata de un asunto sensible, que involucra medidas de aspecto sanitario, pero también de otras áreas, como el derecho de las personas a transitar libremente», afirmó.

En la misma reunión el Ministerio anunció que este jueves fueron confirmados dos nuevos casos de contagio de covid por la variante ómicron en Brasil, con lo que se eleva a cinco el número de brasileños infectados por la nueva cepa.

Los dos nuevos casos fueron registrados en Brasilia y se refieren a pasajeros que pasaron por Sudáfrica y Etiopía antes de hacer escala en Sao Paulo y desembarcar en la capital brasileña.

El lunes ya habían sido confirmados dos casos de contagio por ómicron en Sao Paulo, los primeros en toda América Latina, entre pasajeros procedentes de Sudáfrica y el miércoles un tercero en el mismo estado de un viajero procedente de Etiopía.

Brasil aún investiga otros dos casos sospechosos en los estados de Río de Janeiro y Minas Gerais.

El ministro afirmó que la variante ómicron genera «preocupación» pero que no puede desatar «desespero» porque, alegó, «las autoridades sanitarias ya demostraron que son capaces de detectarla y de dar la respuesta adecuada».

Dijo igualmente que el avance de la campaña de vacunación en Brasil, con casi el 65 % de la población con la pauta completa de inmunización, también genera tranquilidad.

«Eso nos da tranquilidad y confianza en que podemos enfrentar esa nueva variante y otras que puedan surgir», agregó.

Pese al mensaje tranquilizador, Brasil es el segundo país en número de muertes por covid en el mundo después de Estados Unidos, con unas 615.000 víctimas, y el tercero con más contagios tras EEUU e India, con unos 22,1 millones de casos.

En la misma línea que su ministro, el presidente Jair Bolsonaro, líder de la negacionista ultraderecha brasileña, afirmó este jueves que su Gobierno no tiene previsto implantar el llamado «pasaporte sanitario» en el país, pues la «libertad está por encima de todo» y cada ciudadano puede decidir si se vacuna o no.

Bolsonaro se niega a tomar la vacuna y desdeña de sus efectos y desde el inicio ha minimizado la gravedad de la pandemia.

(EFE)

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