A diferencia de otros planetas, la Tierra contiene un abundante suministro de agua, esto hace posible el desarrollo y la supervivencia de millones de especies. Según el Servicio Geológico de EEUU (USGS) un 71% de la Tierra está cubierta de agua en los océanos y otra cantidad no menos importante permanece en el ciclo hidrológico en la atmósfera. 

Muchos saben que la Tierra es conocida como cuerpo celeste debido a la gran cantidad de agua que contiene en sus océanos, pero lo que pocos toman en cuenta es que el ciclo hidrológico también aporta millones de galones de agua alrededor del mundo. Según el USGS, el volumen de toda el agua en la Tierra es de casi 1.400 millones de kilómetros cúbicos, cantidad suficiente para llenar 1,66 millones de piscinas olímpicas. 

El agua de la Tierra nunca está en un lugar por mucho tiempo, se evapora y permanece en la atmósfera alrededor de 10 días condensandose para crear nubes que luego dan lugar a las lluvias. Así este ciclo hidrológico al terminar, comienza de nuevo. 

«Hay aproximadamente el equivalente a 30 mm de lluvia en forma de vapor disponible para caer sobre cualquier punto de la superficie de la Tierra. Eso es alrededor de 25 kilogramos de agua por cada metro cuadrado, la mayor parte en forma de vapor», señaló Frédéric Fabry, director del Observatorio de radar J. Stewart Marshall a WordsSideKick.com. 

Dado que el área de la superficie de la Tierra es de aproximadamente 510 millones de kilómetros cuadrados, Frédéric Fabry calcula que hay alrededor de 141 millones de billones de litros de agua en la atmósfera. Si toda esta masa cayera a la vez, elevaría el nivel global del océano en aproximadamente 3,8 centímetros. 

Aunque es casi imposible que caiga a la vez, en el caso hipotético de que suceda, un aumento de esta magnitud en el nivel del mar tendría consecuencias nefastas sobre todo para las ciudades bajas. Según Climate Change Post, el aumento de unos 5 cm a nivel global del mar afectaría a las ciudades de Mumbai y Kochi en la India, Yakarta en Indonesia y Costa de Marfil, que al ser costeras son más vulnerables a las inundaciones. 

Además, si toda el agua de la atmósfera cayera, no caería uniformemente en todo el mundo ya que algunas áreas de la Tierra son más húmedas que otras. La cantidad promedio de agua en la atmósfera varía según la estación y la ubicación, pero en términos generales, los océanos tropicales y las áreas tropicales húmedas tienen la mayor cantidad de vapor de agua sobre ellos y se mueven con las estaciones porque el aire caliente es mucho mejor para transportar agua. 

«La cantidad de agua en la atmósfera está controlada por el equilibrio entre el flujo que ingresa a la atmósfera y el flujo que sale. El flujo que entra está controlado por la evaporación de la superficie, y eso depende de si hay agua en la superficie, así como de la temperatura. La evaporación del agua requiere mucha energía que proviene del calor. Los océanos cálidos son donde la evaporación es mayor y en las áreas terrestres del Ártico es menor», explicó Fabry. 

Otros factores son la geología y la topografía, como el terreno inclinado, que afecta la rapidez con la que el aire se mueve hacia la atmósfera, donde se enfría. 

Frédéric Fabry advirtió que el cambio climático puede afectar la cantidad de vapor en la atmósfera en las próximas décadas ya que «si las temperaturas suben, la evaporación de la superficie aumentará, al igual que la cantidad de agua en la atmósfera». 

(Sputnik) 

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