Toda la carrera de Neymar Jr. (Sao Paulo, 1982) no se entendería igual sin la figura de su padre, Neymar da Silva Santos. Siempre a su lado, desde hace unos años más en la sombra, ha sido quien ha controlado todo relacionado a la imagen y la trayectoria del futbolista brasileño. Dirige NR Sports, empresa que representa y lleva la comunicación de la estrella del PSG, y ha montado un imperio a su alrededor.

El padre de Neymar ha estado en todas (o casi todas) las fotos de su hijo durante su carrera. Tanto en lo bueno como en lo malo. A él se le señaló como el culpable de que el jugador abandonara Barça rumbo al PSG, aunque esto resulta ser desmentido por los propios protagonistas de la historia en el documental de Netflix sobre Neymar que se acaba de estrenar. Neymar pai, incluso, le recomendó seguir como azulgrana.

Este es solo uno de los muchos desacuerdos que han tenido Neymar y su madre a lo largo de los años. En la miniserie se profundiza en su relación y se descubre como esta ha pasado de ser de padre-hijo a una profesional, como el mismo Ney asegura: «Mi padre me lo enseñó prácticamente todo. Siempre cuidó de mí 24 horas al día. Llega un momento en el que ya no quieres eso. Acabas perdiendo a tu padre».

En el documental se refleja lo tensa que es su relación con una fuerte discusión entre ambos. Neymar padre, una figura casi endemoniada de un tiempo a esta parte, no sale bien parado de la grabación. «Cuando pasa algo contigo, lo que me preocupa es que destruyamos lo más importante que hemos creado: la estructura de tu imagen», le llega a decir a su hijo. ¿En qué momento pasó a importarle más el negocio detrás de su hijo que el fútbol?

Futbolista en Brasil

Es curioso que Neymar, hijo, siguió los pasos de su padre como futbolista. Él solo alcanzó a ser una ínfima parte de lo que es hoy el jugador del PSG dentro de este deporte. Jugador de perfil bajo, no pasó de las divisiones inferiores de Brasil. El diario carioca UOL hizo un reportaje hace cinco años sobre el pasado de Neymar pai como futbolista y en él, en boca de aquellos que le vieron jugar, se le define como un jugador serio y muy discreto. Es decir, todo lo contrario que su hijo.

Cuando Neymar solo tenía unos meses de vida, en 1992, él y sus padres sufrieron un accidente de tráfico. La peor parte se la llevó la figura paterna, del que se llegó a temer que no pudiera volver a andar. A su hijo le sacudió el mismo drama cuando en el Mundial de Brasil de 2014 sufrió una fractura de la tercera vértebra lumbar por un rodillazo el colombiano Zúñiga. Al padre le costó un año de rehabilitación superar su crisis para volver a jugar al fútbol.

En 1996 se retiró y durante unos años pasó por varios oficios, como albañil, mecánico o funcionario de tráfico en su país. Todo cambiaría cuando desde que era bien pequeño se vio que Neymar hijo tenía un don para el fútbol. El padre tardó poco en volcarse en la carrera de este, que con los años se transformó en una generadora de muchos millones de dólares.

Su hijo como negocio

De regreso al documental, en este aparece el padre de Neymar sacando pecho de los negocios que hizo con su hijo desde bien pequeño. Lo pronto que firmó un contrato de 500.000 reales brasileños, con solo 13 años, o lo bien que le supo el primer millón que rascó al Santos tras haber rechazado su hijo un sitio en la cantera del Real Madrid. En ese punto empezó a construirse el imperio de los Neymar. En 2010, donde explotó mediáticamente, la empresa de Neymar facturaba 11 millones, 20 veces más que lo que cobraba jugando el delantero.

El orgullo del padre de Neymar es la magnitud que ha ido ganando la empresa: «No es una gestión fácil. Estamos tratando con una marca y estamos preparando esa marca para cuando deje de jugar. Se trata de un negocio muy grande si sabemos cómo hacerlo. Estamos en la mitad de la carrera de Neymar. Dentro de siete, ocho años, cuando termine su carrera, se consolidará su marca», dice en la miniserie de Netflix.

Neymar cumplirá 30 años dentro de una semana y media, pero a día de hoy se sigue teniendo una imagen infantil de él y es algo que le recrimina directamente a su padre. Este habla así de su hijo: «Vive en constante transformación, no solo como persona sino como deportista. Y nosotros somos su apoyo. Minuto a minuto. No puedo dejarlo porque si lo dejo, va a ser corrompido por algo, manipulado, por lo inocente que es. Y puedes tirar todo lo que hicimos por cualquier cosa. Neymar, solo, puede arruinar todo eso».

La maquinaria de marketing de Neymar es dirigida con mano de hierro por su padre. Situaciones como la paternidad prematura del futbolista -con 19 años- o la acusación de violación de hace un par de años son asuntos que para el progenitor habían de abordarse con una «gestión de crisis». Mantener a salvo el negocio era el importante.

Neymar, alejado de la visión de su padre, reniega de asumir algún día su misma responsabilidad: «No me gustaría hacerme cargo de la empresa. No me importa lo que piensen los demás. Quiero jugar al fútbol y olvidarme de los medios». La de su padre y él es una relación que el negocio, por muy millonario que sea, ha acabado distanciando.

(El Español)

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