Para Juan Carlos Tanus, presidente de la Asociación de Colombianos en Venezuela, la ventaja obtenida por Gustavo Petro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, es indicio de que hay «una votación dura, estructural» que está a favor de dejar atrás el uribismo y conducir al vecino país por unos rumbos distintos. 

«La diferencia se ve, el nivel de conciencia en el Pacto Histórico hoy refleja los ocho millones de votos, dos millones más que en la primera vuelta anterior», sostuvo Tanus en una entrevista con la estatal Venezolana de Televisión, en referencia a los resultados que obtuviera el candidato del Pacto Histórico en los comicios de 2018. 

Sin embargo, el también activista de derechos humanos advirtió que en las tres semanas que restan para el balotaje, la coalición izquierdista aún debe superar importantes desafíos para llegar a la Casa de Nariño, que pasan por convencer a los votantes que no acudieron a las urnas, captar indecisos y seguir lidiando con los males endémicos de las campañas electorales en Colombia, que incluyen expresiones de extrema violencia como las «amenazas», las «desapariciones» y los «asesinatos». 

El uribismo fraccionado, ¿ventaja para Petro?

Tanus aseguró que es innegable que «hay una gran movilización del pueblo colombiano» en favor de la propuesta de Gustavo Petro y Francia Márquez, que también puede interpretarse como una negativa hacia lo que Federico Gutiérrez, candidato del uribismo, representaba –»allí hay paramilitarismo, hay narcotráfico, hay un proceso de corrupción», afirmó– y lo que Rodolfo Hernández –a quien calificó de «globo de ensayo» del uribismo– representa.  

«El uribismo quedó derrotado (…) quedó derrotado el establecimiento –partidos tradicionales–, quedó derrotado el duquismo en su coalición de gobierno. Es decir, Duque en su coalición de gobierno, se sintió debilitado y quedó derrotado. Aspiró a la prolongación con Federico Gutiérrez y no fue posible. Y quedó derrotada una línea gruesa del narcotráfico que le apostó a Federico Gutiérrez», manifestó.

Empero, para el luchador social no está escrita la última palabra, porque en la segunda vuelta cobrarán mucha más importancia los pactos regionales y locales que los grandes acuerdos partidistas cocinados en la capital, Bogotá. 

«En las regiones el voto es mucho más reñido. Una cosa es la decisión que se haga desde el Hotel Tequendama o el Club El Nogal en Bogotá y otra son los acuerdos que se hagan en Norte de Santander, en los patios, entre dos concejales, uno que le votó al uribismo y otro que fue con Rodolfo Hernández», ilustró.

Así las cosas, desde su punto de vista, una eventual alianza de todos contra Petro puede resultar contraproducente para los caciques locales, lo que supone un comportamiento electoral bastante diferente al que se aprecia en las grandes ciudades o en las regiones altamente polarizadas. 

«Cuando usted ve el mapa de regiones, es cierto: Rodolfo Hernández concentró, ganó en algunas regiones, pero no pudo entrar en donde los niveles de polarización están entrados, como Barranquilla o la Costa Caribe colombiana, donde el Pacto Histórico se concentró», ilustró. 

La receta del triunfo para Petro

Sintéticamente, Juan Carlos Tanus considera que para conseguir los votos que requiere para imponerse, el Pacto Histórico debe concentrarse en arrebatar votantes a Hernández y convencer «al electorado que jugó por un cambio distinto al uribismo y al duquismo en el poder a partir de una propuesta» concreta, así como hacer alianzas con sectores de centro agrupados en Los Verdes o cuando menos recoger algunas de sus propuestas, que hasta ahora no han sido incluidas en su programa de gobierno. 

Del mismo modo, la dupla Petro-Márquez tendría que concentrarse en terminar de capitalizar el voto afrodescendiente –actividad en la que la candidata a vicepresidenta tiene un rol principal– e incorporar a sectores como los indígenas y los campesinos, cuyas demandas no han sido, en su opinión, recogidas por el Pacto Histórico. 

Y quedarían otros sectores que no están unificados en el Pacto Histórico como el sector indígena, que están fraccionados. O el sector campesino, carente hoy de otras propuestas distintas a las que están consagradas en el Pacto Histórico. 

Rodolfo Hernández, carta oculta del uribismo

Tanus manifestó que el pase de Rodolfo Hernández al balotaje no es exactamente sorpresiva, visto que distintos sondeos acusaron el crecimiento de su opción electoral, que aunque se vende como una alternativa diferente, en realidad no lo es demasiado, porque «es una figura asociada a los grandes negocios de los establecimientos de los últimos 40 años», 20 de los cuales ha estado ligado al uribismo por medio de la obtención de contratos en el ámbito de la construcción.

«Un sector de la población que no le votó al uribismo, a la continuidad del uribismo, le apostó justamente a Rodolfo Hernández, pero tendrá que ver si esa población está interesada en resolver con Rodolfo Hernández el tema del racismo, de la aporofobia, de su condición de misógino», comentó. 

Empero reconoció que «hay un sector de la población» que efectivamente ha comprado ese discurso –cerca de seis millones de electores– y que no atenderá razones cuando se cuestione la propuesta del empresario-político. De allí que el Pacto Histórico necesite concentrarse en movilizar a quienes no se animaron a sufragar en la primera vuelta y trabajar por pactos locales y regionales basados en «nuevas alianzas».  

«Yo sí creo que hay un pueblo que está confundido frente a la realidad y que le quedan escasos 19 días. Pero ahí está el discurso de Gustavo Petro en el día de ayer, en la noche de ayer cerró con un discurso limpio de unidad, muy fresco. Es posible que eso conduzca a unas nuevas alianzas, insisto, desde las regiones, que sean mucho más efectivas para el Pacto Histórico que unos grandes acuerdos nacionales», concluyó. 

(LaIguana.TV)

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