El periodista venezolano Eligio Rojas abordó los hechos que rodean el secuestro y asesinato del profesor y sociólogo Carlos Lanz, cuya responsabilidad intelectual fue asumida por su esposa Maxiorisol «Mayi» Cumare, según las evidencias que ha ofrecido la Fiscalía al país. 

En su más reciente entrega de «Tubazos», Rojas hizo una cronología de los hechos que llevaron al horrendo crimen cuyo caso aún sigue abierto y as investigaciones en desarrollo. 

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De manera extraoficial, el periodista dijo que Glenn Castellanos, delator, coautor y testigo del crimen, querría en este momento hacer una ampliación de su declaración inicial, que fue la que condujo al arresto y posterior confesión de Cumare y de otros partícipes del plan de asesinato. 

Según las fuentes de Rojas, Castellanos corregiría y haría algunas precisiones sobre lo que ya está documentado como su confesión, al momento de apegarse a la figura de delación. Este hombre, que ha reconocido sostener una relación extramarital de larga data con Cumare, también ha sido señalado por el fiscal general de la República, Tareck William Saab, como presunto miembro del «Tren de Aragua». 

Uno de los detalles que Glenn Castellanos quiere corregir de esa declaración sería, presuntamente, el destino del cadáver del profesor Carlos Lanz. Él mismo habría relatado que luego de recibir los dos balazos en la cabeza, propiciados por dos sicarios que contrató, estos junto con el capataz de la finca La Fortaleza, Elys Becerra, habrían desmembrado el cuerpo y habrían alimentado a los cochinos del fundo con las partes, al estilo de las prácticas narcoparamilitares colombiana. 

Esta versión, que ha sido polemizada por la opinión pública, por la ausencia de los huesos que en teoría no pudieron ingerir los cochinos y que, por ende, deberían haber aparecido durante el allanamiento de la finca propiedad de Tito Viloria, otro allegado a la familia, es la que Castellanos querría corregir y ampliar, según la investigación de Rojas. 

Como el Ministerio Público está en la obligación de corroborar e investigar los datos ofrecidos por los acusados que se apegan a la figura de delación, durante el allanamiento los funcionarios hicieron una fijación fotográfica y, extraoficialmente informó Eligio Rojas, recabaron unas vértebras que aún se están analizando en Caracas, en el servicio forense. 

En el proceso de verificación de las declaraciones de Castellanos, se realiza un despliegue policial en la población de Tocorón, donde está ubicado el Centro Penitenciario de Aragua, lugar donde estuvo preso el hoy imputado y donde se presume tiene conexiones con Héctor Guerrero Flores, alias «El Niño Guerrero», quien sería el «jefe» de los sicarios que asesinaron a Carlos Lanz. 

Otro de los sitios de las pesquisas es la zona industrial de San Vicente, sector donde se presume se atrincheran las células del «Tren de Aragua» que responden a las órdenes del pran «El Niño Guerrero». 

Los organismos de seguridad también están desplegados en la población de Magdaleno, lugar donde tiene una fuerte incidencia esta organización criminal. Allí, es escudriñamiento policial está desplegado desde inicios del mes de julio, cuando Castellanos develó los primeros datos a la Fiscalía. 

Presuntamente, Castellanos también querría aclarar detalles sobre el monto pagado por Cumare para el plan que acabaría con la vida de Carlos Lanz. En ese sentido y también de manera extraoficial, Rojas dijo que el coautor del crimen, encargado de contratar a los sicarios, aclararía que no fueron 8 mil dólares que habría pagado Cumare, sino 50 mil los que finalmente se negociaron por la vida de Lanz. 

En un inicio, recordemos, el Fiscal general, haciendo referencia a la declaración de Castellanos, dijo que este habría recibido 8 mil dólares de Mayi Cumare, de los cuales 5 mil serían para la ejecución del plan por parte de los sicarios, y 3 mil quedarían para él por ser quien se encargaría de que todo se llevara a cabo.

Otro detalle de las últimas horas es la vía terrestre que habrían tomado los criminales para trasladar al profesor Carlos Lanz desde Aragua a Cojedes, lugar donde está la finca La Fortaleza donde se ejecutó el asesinato. Según la explicación de Rojas, estos habrían optado por usar las carreteras internas y no la autopista regional del centro. 

Las autoridades policiales, dijo Rojas, no observaron en las cámaras de vigilancia que la caravana comprendida por el Mitsubishi blanco de Tito Viloria -en el que iba Carlos Lanz-, la Ford Explorer azul de los sicarios y el Ford Fiesta de Glen Castellanos pasara por el peaje de Santa Clara, que les daría acceso tanto a Mariara como a San Joaquín. Viloria, recordemos, habría sacado a Lanz de su casa con la treta de una supuesta reunión de milicianos en Mariara, según la versión de Castellanos. 

Otra de las razones para usar las vías internas, explica Rojas, sería que en esas carreteras hay tramos controlados por el «Tren de Aragua», en las que disfrazan a sujetos como funcionarios policiales y montan falsas alcabalas que le sirven a la organización criminal para ejercer el control de la zona. 

«El Tren de Aragua» recibiría a Carlos Lanz, trasladado por Tito Viloria hasta la población de Yagua, y de ahí tomarían la vía hacia el pueblo de El Bahúl, y a la finca La Fortaleza, en Cojedes finalmente. 

Hasta el momento, la fiscalía venezolana no ha confirmado que haya sido el pran «El Niño Guerrero» quien esté involucrado en el asesinato de Lanz, contactado por Castellanos. Se mantienen bajo protección los datos y las actas de la investigación, por ser esta una investigación en curso. 

(LaIguana.TV)

 

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