Si hablamos de los BRICS, ni siquiera ellos escogieron su nombre, fue el jefe de investigación económica global de Goldman Sachs, Jim O’neill, quien avisó del porvenir: el ladrillazo que reventaría las vitrinas de una era muerta. Cuando Goldman Sachs dijo por primera vez BRICS para identificar una oportunidad de aumentar sus inversiones, también bautizó a un enemigo de sus esclavos políticos: Europa y Estados Unidos.

Hoy el BRICS por un lado se constituye como un bloque al que se acude en momentos de crisis. Por ello Argentina toca sus puertas llevando a cuestas el peso de su deuda ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el otro, el bloque se erige como una canasta en la que vale la pena colocar si no todos la mayoría de los huevos de oro, y por eso desea ingresar Irán. 

Un híbrido con el mejor pronóstico

La diversidad del grupo Brics bien podría decirse que es su fuerza: no los une la proximidad geográfica como ocurre con la Unión Europea, tampoco similitudes culturales o étnicas, no tienen el mismo perfil productivo ni una estructura comercial similar y aún así hoy sus integrantes gobiernan al 43% de la población mundial, controlan un enorme territorio rico en recursos naturales, una fila extensa de países quieren sumarse al bloque y además poseen un PIB excesivamente atractivo e irresistible para los inversionistas.

El nuevo orden que plantean los Brics se basa en la coexistencia: una gobernanza global donde los Estados puedan suscribirse a diferentes visiones del mundo, diferentes sistemas políticos y diferentes enfoques de las políticas económicas y de desarrollo.

¿Qué aportaría Argentina e Irán a los Brics?

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, (quién también se reúne con el G7) aseguró que los Brics representan «una excelente alternativa cooperativa frente a un orden mundial que trabaja en beneficio de unos pocos».

Este bloque también se erige ante algunas potencias como una canasta en la que vale colocar la mayor parte de los huevos de oro y por eso se acerca Irán con las segundas mayores reservas de gas del mundo y con sus proyectos de obras ferroviarias que conforman una nueva vía alternativa al canal de Suez para ahorrar tiempos en distribución y entregas de mercancías.

Multiplicación de los polos de poder, intenciones y capacidades, alcance y limitaciones son expresiones y palabras clave en el desarrollo de este capítulo de Entre Líneas conducido por la investigadora y comunicadora Naile Manjarrés y dedicado a los orígenes del Brics, un grupo creado con un objetivo sin mucho adorno: transformar el mundo unipolar y privar a occidente de su posición dominante.

(LaIguana.TV)

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