El presidente de Estados Unidos, James Monroe, en su mensaje anual ante el Congreso, el 2 de diciembre de 1823, realizó una de las declaraciones que más han marcado la historia de la política exterior de ese país: «Los continentes americanos -dijo- no deben ser considerados en adelante como sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea». Precisó, además, que cualquier intento de intervención por parte de esas potencias sería considerado una amenaza para la paz y la seguridad de Estados Unidos.
Así nació la célebre Doctrina Monroe, que se sintetizó en el lema «América para los americanos». Con ella, Washington se adjudicaba el papel de protector del continente, un guardián que nadie había pedido. Muy pronto comenzó a demostrar que sería quien dominaría, política y económicamente, a su «patio trasero», como se denominó a América Latina y el Caribe.
El 9 de diciembre de 1902, Washington tuvo la oportunidad de hacer valer la Doctrina, y no lo hizo. Ese día, las flotas imperiales británicas, italianas y alemanas empezaron a sitiar y bombardear varios puertos venezolanos, con el apoyo logístico de Francia, Holanda, Bélgica y España. El motivo alegado: cobrar viejas deudas. Durante los dos meses que duró la agresión, Estados Unidos no se opuso, ni siquiera protestó, sólo se ofreció como «mediador neutral»: llevó las partes a una negociación en Washington, donde impuso al país latinoamericano un «Protocolo» que lo obligaba a pagar, pero dejando limitada su autonomía financiera al quedar bajo vigilancia extranjera.
Antes y durante la agresión militar, periódicos de los países agresores, de Estados Unidos y de América Latina, ridiculizaban con caricaturas al presidente venezolano Cipriano Castro, hasta dibujarlo como un gorila come-bananos. Opositores venezolanos también lo hacían. Además, en Europa se repetía lo que casi un siglo antes le había escrito el funcionario estadounidense Alexander Scott a Monroe: «Los venezolanos son tímidos, indolentes, ignorantes, superticiosos e incapaces de empresa o de esfuerzo. Temo que no hayan llegado a ese punto de dignidad humana que faculta al hombre para el goce de un gobierno libre y racional [?].» (1)
El 19 de diciembre de 1908, Juan Vicente Gómez derrocó a Cipriano Castro. Washington demostró su beneplácito, no sólo otorgándole reconocimiento diplomático, sino también enviando, esta vez sí, buques de guerra a las costas venezolanas en apoyo al nuevo dictador. Castro había tenido fuertes enfrentamientos con Estados Unidos y las potencias europeas.
En 1914 se confirmó la existencia de petróleo en el Lago de Maracaibo y sus alrededores. Hasta esa zona llegó una subsidiaria de la compañía inglesa-holandesa Royal Dutch Shell. Debido a las cantidades encontradas, se construyó en 1917 una refinería, la más moderna de América Latina, marcando el inicio de la producción comercial de petróleo en Venezuela. Ante la abundancia de crudo, se construyó otra refinería en la isla de Curazao, colonia holandesa.
El petróleo se había convertido en un recurso codiciado desde que Winston Churchill, primer lord del Almirantazgo británico, ordenó en 1911 que todos los buques de la Armada pasaran del carbón al combustible diésel. (2)
Fue en diciembre de 1922, cuando esa región de Venezuela se convirtió en el objetivo más preciado de las compañías petroleras. Cerca de Cabimas, al oriente del Lago de Maracaibo, un pozo que se comenzaba a explorar, Barroso 2, estalló con temblores. Durante diez días lanzó petróleo a unos 500 metros de altura, sin control. Casi un millón de barriles quedaron esparcidos en un área de 740 hectáreas.
Inmediatamente llegó la Standard Oil, de la familia Rockefeller, que convirtió a Venezuela en el mayor receptor de inversiones estadounidenses en esa industria. Venezuela pasó a ser el primer exportador de petróleo en 1928, y el segundo productor del mundo. Desde 1925 y hasta 1962 se extrajo de Venezuela la mayor cantidad de petróleo del mundo: bueno, no fue el país quien lo hizo, sino mayoritariamente las petroleras estadounidenses.
Muchos años debieron pasar para que el gobierno venezolano conociera que el 60% del petróleo utilizado por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial había salido de las entrañas del país y fue vendido por Estados Unidos.
Para 1960, en Venezuela, la mayoría de la población quería trabajar en los campos petroleros o en las refinerías, donde había un salario fijo. El país vivía una migración masiva que casi hizo desaparecer el sector agrícola. A pesar de las pocas regalías que dejaban las petroleras extranjeras, había mucho dinero circulando, y casi todo lo que se consumía venía del exterior. Por ejemplo, una botella de whisky costaba menos que una botella de leche. Y esta también empezó a llegar importada, a pesar de la abundancia de vacas en los extensos llanos venezolanos.
Era abitual que las clases alta y media hicieran sus compras en Miami, saliendo por la mañana y regresando para la cena. Era más simple y mejor visto, socialmente, que hacerlo en un mercado de Caracas.
Ya existía un drama humano, a nivel de éxodo: los campesinos colombianos huían de la violencia política y se refugiaban en Venezuela, lo que ayudó a preservar parcialmente la agricultura y la artesanía en el país. La industria petrolera, que absorbía casi toda la fuerza laboral, no permitía que esos sectores tradicionales crecieran.
En 1970, el incremento en los precios del petróleo desató el mayor «boom» petrolero en la historia de Venezuela. Las petroleras extranjeras y los sucesivos gobiernos tras Cipriano Castro, modelaron una sociedad dependiente del petróleo, creando una «adicción» económica a ese recurso. Este cambio provocó que la educación y el interés por otros sectores productivos disminuyeran, ya que la sociedad se focalizaba casi exclusivamente en la industria petrolera. Así se moldeó profundamente la estructura social, económica y laboral de Venezuela en el siglo XX
La burguesía y la clase media venezolana dependían parasitariamente del «oro negro» petrolero, mientras los infaltables pobres se conformaban con su olor y vivían marginados en los alrededores de los centros petroleros. La fiesta petrolera no era para todos.
El petróleo subió y bajo presidentes. Los golpes de estado en el siglo XX olieron a crudo. Cada decisión estratégica era tomada en Washington, y transmitida vía la embajada a quien ocupara el Palacio de Miraflores, civil o militar.
Hasta que llegó Hugo Chávez Frías, quien decidió recuperar el control soberano del petróleo venezolano, exigiendo que, si lo querían, pagaran su verdadero valor. O sea, le quitó el petróleo venezolano a los estadounidenses. Sensibles como son ellos, iniciaron una guerra integral en todos los frentes y de todas las formas posibles, que ya lleva más de veinte años. Incluso reprodujeron, con su rostro, las caricaturas que le hicieron a Cipriano Castro.
Hace 123 años, casi exactos, las potencias europeas sitiaron y bombardearon puertos venezolanos, logrando desembarcar brevemente en algunos, con la complicidad de Estados Unidos. El presidente Cipriano Castro proclamó entonces: «¡Venezolanos: la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria!»?, llamando a defenderla. Algunos venezolanos se pusieron del lado de los agresores
Hoy, Estados Unidos tiende un bloqueo naval amenazante contra Venezuela. Europa actúa como cómplice con su silencio, y quién sabe si con más. Algunos venezolanos traidores se han puesto del lado de los agresores. Quienes están al frente del Estado, encabezados por el presidente Nicolás Maduro, permanecen firmes. Ya aseguraron que el insolente extranjero que profane la tierra de Bolívar quedará tendido en ella, botas incluidas.
(1) Scott, Alexander. «Carta a James Monroe», 16 de noviembre de 1812. Diplomatic Correspondence of the United States concerning the Independence of the Latin American Nations. Oxford University, Nueva York, 1925.
(2) Ver el documental «Venezuela, la oscura causa»: https://www.youtube.com/watch?v=BS34AWZ1fFo
( Artículo exclusivo para la La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad (REDH escrito por Hernando Calvo Ospina)











