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En el mercado Las Pulgas, de Maracaibo,  confluyen dos grupos en medio de un mismo estilo de vida:  la especulación. Durante un  recorrido realizado por este rotativo en este mercado es reiterativa la presencia de funcionarios de la seguridad pública del estado conviviendo con el “bachaqueo” que allí abunda. 

 

 A pesar de que se observan comisiones policiales en varias esquinas, con tono casi sigiloso, los comerciantes informales a cielo abierto  revenden a precios exhorbitantes  los artículos  “regulados” por el Gobierno nacional y sin remordimiento piden dos mil, cinco mil, veinte mil y hasta 25 mil bolívares por un solo producto de la cesta básica.

 

En esa suerte de territorio “macondiano” donde todo es posible, los vendedores o bachaqueros ofrecen productos a precios fuera de cualquier regulación, pero también denuncian que  los funcionarios “llegan a nuestros puestos y nos quitan la mercancía,  bajo la premisa que si no le damos  lo que necesitan,   nos tumban el negocio”.

 

Otros como Juan Ferrer, comerciante, aseguró que ahora “vendemos productos colombianos porque resulta más fácil, porque no te persigue ningún organismo policial”.

 

Sin embargo, compradoras como Mariolga Hernández denuncia que  allí “los precios son un deprave. Con mi sueldo y el de mi esposo no me alcanza para abastecer mi casa. Esto tiene que acabarse pronto, antes que terminemos muriendo nosotros en el intento”.

 

En Las Pulgas también ha proliferado la modalidad de venta “detallada”, que consiste en ofrecer en bolsas pequeñas porciones de un producto sin ningún control sanitario, por ejemplo, unos gramos de  café por Bs. 400 hasta granos por más de Bs. 600.

 

Impresiona la presencia de las fórmulas lácteas de todo tipo en precios de Bs. 8.000 en adelante y en casi todos los pasillos del mercado. Leche completa en Bs. 6.000 y harina en Bs. 2.000 son otros de los productos que se encuentran en medio de este mundo paralelo.

 

Los efectos de la Operación Liberación del Pueblo (OLP), creada por el Gobierno y que intervino este mercado el 23 de septiembre del año pasado, ya ni se sienten en un mercado en el que manda la ley del bolsillo más fuerte.

 

No solo los alimentos se muestran como productos con sobreprecio. La higiene personal es otro rubro donde el bachaqueo cobra fuerza: papel sanitario en Bs. 4.500, shampoo en Bs. 900 y pasta dental en Bs. 900 son solo algunas de las cifras que deben pagar quienes quieran adquirir, sin restricciones, los productos para el cuidado personal.

 

Ni qué decir de las medicinas que, como corroboró este medio en mayo pasado, se ofrecen sin ningún tipo de control sanitario.

 

La situación llega a tales niveles que los productos de venta exclusiva en redes del Estado están flamantes en los tarantines improvisados del mercado.

 

Leche y café fabricados por empresas estatizadas en precios que rondan los Bs. 6.000 y Bs. 4.500 son un abreboca del aceite, ya sea en litro o detallado, que se vende por no menos de Bs. 3.500 y Bs. 450, respectivamente.

 

“¡Todo depende de la marca!” es la oferta que realizan quienes se encargan de clasificar la mercancía y, sin importar la reacción, se limitan a vender: Bs. 1.300 un café Venezuela y Bs. 2.000 un Flor de Patria. 

 

(Panorama)

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