Los modismos son parte de la idiosincrasia del venezolano. En Venezuela, no hablar ni entender con exactitud este tipo de palabras comunes, es practicamente ser un extranjero.
 
 
Acá se presentan algunas de estas palabras que ayudan a contextualizar la actitud de una persona ante una situación, a definir tipos de personas, comportamientos y hasta gentilicio.
 
 
Pajúo
 
 
En Venezuela se utiliza el modismo «pajúo» para definir a un hombre que es lento, atontado o incluso que pudiera ventilar algún secreto sin querer hacerlo. El término está asociado a la reacción de letargo en los hombres luego de masturbarse (en Venezuela «hacerse la paja»). Este efecto de lentitud se produce cuando el cuerpo segrega prolactina y oxitocina luego de la eyaculación.

 

Cazar güire o cazando güiro

 

El Güire es una especie de pato que habita en el llano venezolano y su carne es muy apetecida. Para cazarlo es necesario hacerlo con mucha precaución, escondido entre los matorrales que rodean las lagunas donde se posa para evitar que escape.

 

En Venezuela se usa esta expresión para denotar que hay alguien que desea obtener algo aunque no muestra mucho interés, al menos no lo expresa, sobre una situación determinada. Sin embargo, está muy pendiente de alcanzar su objetivo apenas tenga la oportunidad de hacerlo: anda “cazando güire» o estás «cazando güiro».

 

Viva (vivo) la pepa

 

Esta expresión está asociada a la que en Venezuela también se le llama «viveza criolla». Su connotación está asociada a personas que no hacen abolutamente nada para obtener un resultado y dejan todo en manos de los demás para ellos obtener los mismos beneficios sin mover un solo dedo. Es decir, son personas astutas, que pueden incluso llegar a manipular a otras para lograr sus cometidos.

 

La expresión tiene su origen en España y era usaba por los liberales españoles en referencia a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Los liberales en lugar de decir «Viva la Constitución» gritaban «Viva la Pepa» para no ser reprimidos. En Venezuela, se asoció esta expresión con personas que en realidad no están comprometidas con nada ni nadie, sólo con su comodidad e intereses.

 

Gocho

 

En la actualidad la palabra «gocho» está asociada directamente al gentilicio de las personas nacidas en el estado Táchira, una región de los andes venezolanos. Sin embargo, en algunas regiones se les dice «gocho» o «gocha» a personas de otros estados andinos como Mérida y Trujillo, e incluso de una parte del estado Barinas que tienen el acento muy parecido a los gochos en su manera de hablar. Esta palabra también puede usarse para resaltar aspectos físicos de una persona por su tez blanca y rasgos parecidos a los andinos.

 

Pero también al usar el término gocho (a) puede ser como indicador de una persona que le cuesta entender algo o que hace las cosas como no deben hacerse y lo terminan haciendo mal. «¡Tú si eres gocho!». Ese aspecto negativo de este modismo proviene del concepto que reconoce desde 1.734 la Real Academa Española de la Lengua, que significa: cochino, cerdo.

 

En el caso de los tachirenses, la palabra cobró auge en medio de la Revolución Restauradora, momento en el cual emergen los andinos en la vida política del país y comienza su período de dominación casi ininterrumpida por más de ocho décadas, donde lograron unificar y poner orden en el país después de la Independencia de Venezuela en 1.821 y la separación de la Gran Colombia en 1.830. 

 

En ese entonces, los estados andinos mantenían un exitoso orden social y también en el orden económico, al administrar la principal actividad generadora de divisas internacionales para el país, como era la producción y exportación de café.

 

Bajo ese contexto surge un personaje andino a quien se le atribuye propiamente la referencia del término peyorativo: Cipriano Castro. El entonces Presidente de Venezuela, solicitó a la banca privada un préstamo que estos se negaron a dar. En represalia los banqueros fueron encarcelados y los hicieron pasear esposados por las calles de Caracas, hecho que los mantuanos clase pudiente de la época rechazaron y comenzaron a calificar a Castro de «gocho», queriendo decir que era un cerdo que ofendía a quienes ostentaban el poder económico.

 

Desde entonces el término fue comúnmente despectivo e insultante. Sin embargo, en la última campaña electoral de Carlos Andrés Pérez, el último presidente andino electo en Venezuela. Aprovechó el uso de la palabra para su campaña política «El gocho para el 88», misma que terminó ganando ese mismo año 1.988.

 

(LaIguana.TV)

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