Durante la crisis del paquetazo de Lenín Moreno, los medios de comunicación nacionales de Ecuador y los de rango global están dando muestras claras de que no son los transmisores neutrales de información que aparentan ser, sino maquinarias al servicio de los intereses del capitalismo hegemónico y de las oligarquías del país andino.

 

La cobertura es sesgada, intenta por todos los medios preservar la imagen de Moreno, nuevo adalid continental del neoliberalismo, pese a haber llegado al poder a caballo en una experiencia alternativa.

 

Prensa ecuatoriana (auto) censurada


En general, los medios ecuatorianos han optado por ponerle sordina al conflicto, aparentar que no existe, que ya fue aplacado y que, en todo caso, es culpa del expresidente Rafael Correa, de sus partidarios violentos y de los indígenas.

 

La Prensa de Riobamba salvó la honrilla con un lacónico titular: “Hubo protestas en el centro de la ciudad”. Pero en general, los medios ecuatorianos hacen malabares para evitar darle el lugar de preferencia a los desórdenes y a la represión de estos.

 

Otro diario, El Tiempo, de Cuenca, registra como su cuarta noticia más leída la muerte por arrollamiento de un manifestante en Molleturo y señala que las clases están suspendidas en la zona de la Sierra. De resto, parece la edición de un día cualquiera.

 

Para El Universo, la noticia más importante fue la declaración de Juan Sebastián Roldán, secretario del presidente Moreno quien responsabiliza a indígenas y correístas por actos delincuenciales en las movilizaciones.

 

Este diario intentó relativizar el significado del decreto de estado de excepción al indicar que entre 2007 y la actualidad se han producido 101 de decretos similares, 89 de ellos emitidos por Rafael Correa. Hasta para el más lejano observador resulta evidente que en los otros 100 no hubo militarización de las calles ni nada por el estilo, pero fue una salida elegante, con aires de periodismo de investigación.

 

El Comercio tituló con la advertencia de la municipalidad de Quito de que sancionaría a los transportistas que no trabajen en el horario que les corresponde.

 

En su editorial  el diario La Hora habla de los disturbios como si hubiesen cesado y dice que lo que ha quedado es un “chuchaqui”, ecuatorianismo que equivale a nuestro “ratón”. De paso deja entrever que los empresarios descontarán los días de paro a sus empleados.  “Ahora estamos en la resaca, en el “chuchaqui” del paro, recogiendo basura y escombros, reparando lo que se pueda reparar, sacando cuentas de lo perdido, de lo que nos arrebataron en asaltos callejeros, de lo que no se puede reponer, de lo poco que se tuvo y se llevaron los delincuentes, de los salarios que vendrán con días menos, con lo que hubo que gastar de más para trasladarse al trabajo o la casa. Es lo que desde el pasado fin de semana hacen los ecuatorianos implicados”.

 

La actitud de la prensa ecuatoriana tiene que ver con la guerra que mantuvieron durante prácticamente todos los años que gobernó Correa. También estuvieron en contra de Moreno mientras perteneció a la tendencia del exmandatario, pero una vez que dio su gran viraje, pasó a ser un consentido de los medios.

La prensa global: modosa o progobierno

El tratamiento favorable al gobierno es más claro aún en el caso de la prensa global, sobre todo si se compara su cobertura con la que despliegan ante situaciones semejantes en países con los que mantienen una actitud hostil, como es el caso de Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

El País de España, que en las violentas protestas de Venezuela en 2017 siempre se colocó del lado de los manifestantes y calificó a los detenidos como presos políticos, en el caso ecuatoriano publicó la siguiente nota: “Ha sido arrestado el dirigente de los taxistas Jorge Calderón, así como los líderes del Sindicato de Choferes de la provincia de Azuay y de la Cámara de Transporte de la ciudad de Cuenca. Según el Código Penal ecuatoriano, podrían enfrentarse a una pena de entre uno y tres años de cárcel. Además de a líderes sindicales, la policía ha detenido a unas 350 personas desde que comenzaron las protestas. Más de la mitad en Guayaquil, por actos vandálicos y saqueos”. 

 

En el relato de El País se intenta mantener la neutralidad, aunque dejando claro siempre que las fuerzas del gobierno respondieron a agresiones. “La actuación de las fuerzas de seguridad en las movilizaciones de Quito y Guayaquil, principalmente, ha sido cuestionada por entes como la Defensoría del Pueblo y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ante ‘un uso excesivo de la fuerza policial’. Varios periodistas fueron agredidos durante los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, que respondió con bombas lacrimógenas y sacó vehículos blindados y agentes a caballo en los puntos más calientes”.

 

El Mundo de España se colocó un poco más allá, al elogiar “la mano dura” demostrada por Moreno al decretar el estado de excepción.

 

El ABC, que prácticamente convirtió en héroes a los guarimberos venezolanos de 2017, no se está ahorrando epítetos en este caso para tachar a los manifestantes de vándalos y oportunistas políticos. “El correísmo se aprovecha de las protestas para llamar a destituir a Lenín Moreno”, ha sido uno de sus titulares después el jueves.

 

Por su parte el Nuevo Herald, que criminalizó hasta la saciedad a los efectivos antimotines de Venezuela, tituló con un candoroso: “Soldados hacen cumplir el estado de emergencia en Ecuador”.

 

Este diario, un spin-off de The Miami Herald, el vocero del anticastrismo y el antichavismo más recalcitrante, igual que el resto de la prensa del capitalismo hegemónico ha seleccionado muy bien sus fotos para evitar que se difundan aquellas en las que las fuerzas estatales actúan con mayor dureza.

 

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

 

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