Cada 6 de enero el mundo cristiano celebra una de las fechas más esperadas por los niños: el Día de los Reyes Magos. Este día muchos amanecerán ansiosos por saber qué regalos les ha dejado Melchor, Gaspar y Baltazar luego de que, como es costumbre, les dejaran cartas y comida.

 

La tradición empezó en España desde el siglo XIX y luego se extendió a toda Latinoamérica. Cabe mencionar que, también es el día elegido por las familias para guardar el nacimiento del niño Jesús y el resto de adornos navideños.

 

La adoración de los Reyes Magos se produce 13 días después del nacimiento de Cristo y se resalta el inicio de la Epifanía. Es decir, la aparición y manifestación del hijo de Dios al mundo entero.

 

Origen del Día de los Reyes Magos

 

La tradición surge en el Evangelio de San Mateo en el que se narra que los reyes magos vinieron de Oriente guiados por una estrella que los condujo hasta Belén. Cuando llegaron, los Reyes volvieron a ver la estrella, y fue allí donde hallaron a Jesús y lo adoraron.

 

Le llevaron oro, incienso y mirra. El primer mineral fue regalado en alusión a la naturaleza real de Jesús, el segundo por su naturaleza divina y el tercero representa el dolor que sufriría cuando se desencadenaría su pasión y muerte.

 

¿Quiénes son los Reyes Magos?

 

La Iglesia Católica se ha encargado de establecer que los reyes magos eran tres: Melchor, Gaspar y Baltazar, sin embargo, en la Biblia no se menciona con exactitud la cantidad de reyes magos ni se precisan si en realidad eran ‘reyes’ y/o ‘magos’.

 

En Mateo, capítulo de la Biblia, se cuenta que un grupo de “sabios” o “magos” visitaron a Jesús, pero nunca dijeron la cantidad y, mucho menos, la fecha.

 

Algunos analistas dicen que fue después de ‘La Masacre de los Inocentes’, pasaje histórico en el que el rey Herodes intentó aniquilar al hijo de María y José por tratarse del ‘rey de reyes’. Bajo esta premisa, se deduce que pudo haber sido visitado alrededor de los 2 años y no cuando nació.

 

¿Por qué se celebra la bajada de los reyes?

 

Esta efeméride se festeja en América Latina, Europa y otras partes del mundo, como parte de la adoración al Niño Dios. En esta fecha, en algunos países, se suelen entregar regalos a los niños y guardar los adornos navideños y el nacimiento católico.

 

(La República)

 

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