Comienzan las negociaciones entre los duques de Sussex y la Corona británica para poner fin a la crisis que atraviesa la Casa de Windsor y de la que los medios de todo el mundo se han hecho eco en las últimas semanas. Se contemplan importantes devoluciones de dinero y patrimonio a la casa real.

 

El anuncio que el príncipe Harry y su esposa, Meghan Markle, hicieron renunciando a sus obligaciones públicas a través de Instagram a principios de enero ha causado una crisis sin precedentes en el seno de la Corona británica. Para atajarla, Isabel II organizó en su residencia privada del palacio de Sandringham una reunión urgente para el día 13 de enero. Junto a los duques de Sussex, fueron convocados a la cita el heredero del trono, Carlos de Inglaterra, y su sucesor, el príncipe Guillermo.

 

Este último acontecimiento supone un duro golpe para la monarquía inglesa. La reina Isabel II; su hijo, el príncipe de Gales, y el duque de Cambridge (William, el hermano mayor de Harry) han reaccionado con consternación a la decisión de Meghan y su esposo de abandonar sus obligaciones públicas, mudarse a «América del Norte» y alcanzar la «independencia económica» con el objetivo de impulsar «un nuevo papel progresista» dentro de la institución real. No obstante, Isabel II, curtida por casi 70 años de reinado, ha mostrado una actitud dialogante y empática.

 

En los medios británicos ha habido reacciones de todo tipo: si entre las publicaciones más progresistas se apreciaba cierta intención de crear un debate divisorio en la sociedad británica, los periódicos conservadores se referían a los duques en términos de «niñatos consentidos». La noticia parece haber causado una gran conmoción a pesar de que esta decisión era un secreto a voces desde hacía tiempo: el matrimonio se perdió todas las celebraciones navideñas de la Casa Real por estar de viaje en Canadá, y el príncipe Harry incluso había presentado a su padre un borrador en el que expresaba sus intenciones.

 

Sobre la mesa hay varias cuestiones que se debatirán el 13 de enero. El entorno de la reina ya ha dado a entender que la pareja no perderá sus títulos reales y, según se ha informado, Harry y Meghan seguirán siendo figuras de primer orden en la Commonwealth.

 

Pero el punto más polémico posiblemente sea la cuestión financiera, dado que Harry deberá estar dispuesto a renunciar a ciertos privilegios de los que ha gozado hasta ahora, como la reducción de las grandes aportaciones del presupuesto real y de los beneficios del Ducado de Cornualles con los que contaba. Es posible, incluso, que los duques se vean obligados a devolver los casi tres millones de euros que emplearon para reformar su residencia en Windsor.

 

(Sputnik)

 

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