El pasado martes —11 de febrero— Juan Guaidó, su esposa Fabiana Rosales y otro grupo de personas que arribaron a Venezuela de manera irregular a través de un vuelo de la aerolínea portuguesa TAP, incluidos documentación falsa, explosivos C4 y otros elementos de guerra.

 

Ese día Guaidó recibió un amplio rechazo popular tras salir de las instalaciones del aeropuerto internacional de Maiquetía en La Guaira. La gente le demostró su repudio por ser el principal promotor de la aplicación de medidas coercitivas contra Venezuela, calificadas por Estados Unidos y la Unión Europea como «sanciones».

 

Por ese motivo, un grupo de trabajadores de la aerolínea Conviasa, «sancionada» por Estados Unidos, así como ciudadanía que se acercó a la terminal aeroportuaria, reclamaron con bastante indignación a Guaidó y a los que estaban cerca de él por actuar en contra del país y calificarlo como traidor a la patria.

 

Para que la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, no se enfrentara directamente a estos reclamos, dos embajadores y una encargada de negocios junto con su personal de seguridad, fueron hasta el aeropuerto y buscaron personalmente a Rosales.

 

Los embajadores encargados de servir como escoltas de Rosales fueron: Romain Nadal, Embajador de Francia en Venezuela; Norbert Braakhuis, Embajador de Países Bajos en Venezuela; y Claudia Tușa, Encargada de Negocios de la Embajada de Rumania en Venezuela.

 

(LaIguana.TV)

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