El fotógrafo venezolano Ángel de Jesús relató recientemente al diario Panorama su experiencia al retratar la realidad que se vive en Guayaquil, Ecuador, en medio de la pandemia de coronavirus.

De Jesús, quien tiene tres años viviendo en la citada ciudad ecuatoriana, ha vivido de cerca el drama de las familias que allí viven y que es una de las más afectadas por esta enfermedad. Hasta los momentos se contabilizan en el lugar más de dos mil fallecidos.

El fotógrafo venezolano Ángel de Jesús relató recientemente al diario Panorama su experiencia al retratar la realidad que se vive en Guayaquil, Ecuador, en medio de la pandemia de coronavirus.

De Jesús, quien tiene tres años viviendo en la citada ciudad ecuatoriana, ha vivido de cerca el drama de las familias que allí viven y que es una de las más afectadas por esta enfermedad. Hasta los momentos se contabilizan en el lugar más de dos mil fallecidos.

Vi urnas en las camionetas. Todo era improvisado, urnas en camionetas Pick up, también en los techos de los carros. Los familiares rodeando los cuerpos en las camionetas y yo me sentía en shock porque estaba expuesto a algo que está ahí, pero que no sabes cómo enfrentarlo; porque es algo desconocido. Yo salía con tapaboca, guantes, de manga larga, con sombrero, pero igual no sabes a qué te estabas enfrentando”, acotó.

El criollo trabaja en la alcaldía de Guayaquil, por lo que ha sido testigo de primera mano de la crisis sanitaria que aqueja esa región.

Pasaba por los cementerios y estaban repletos. Familiares con cajas, porque ya no había ataúdes de madera y mientras eso pasa en la ciudad, dentro de ti son muchas otras cosas las que pasan. Un día fui al supermercado y estaba súper full y entré como en la angustia de saber ¿qué tantas cosas llevo?, ¿cuánto puede durar esto?”, señaló.

Apuntó que le tocó ver “un cadáver a las afueras de una clínica ambulatoria privada. Tenía policías alrededor y un familiar llorando; fue impactante”.

Añadió que “en una ocasión pasé por un cementerio y me impactó la fila de carros y era una urna tras otra. A un lado de la calle, a mitad de acera había una persona sentada con una caja de ataúd esperando que le entregaran el cuerpo para meterlo allí”.

(LaIguana.TV)

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