A inicios de la presente semana, estalló un escándalo en El Salvador, al difundirse una comunicación firmada por directivos del Instituto Nacional de Salud en la que se señalaba que dos venezolanos, de nombres Sara Hanna Georges y Miguel Arvelo, estaban a cargo de la mesa de crisis para el manejo de la pandemia de Covid-19, en calidad de «delegados de Casa Presidencial» del gobierno de Nayib Bukele.

La noticia generó un rechazo generalizado, al comprobarse que se había delegado en terceros funciones que son de exclusiva competencia del ministerio de Salud y que Hanna y Arvelo habían obstaculizado las labores de los miembros del personal técnico del Departamento de Laboratorios de Vigilancia de Salud Pública, según una nota aparecida El Diario de Hoy.

Por su lado, el portal venezolano La Tabla, que se especializa periodismo de investigación, publicó en Twitter el pasado 09 de junio un hilo en el que ofrecían datos relevantes en torno a las labores de los criollos, hoy sindicados de haber falsificado datos correspondientes a las pruebas diagnósticas de la Covid-19 mientras ejercían labores de asesoría a la presidencia salvadoreña.

De acuerdo con la información compilada por La Tabla, Sara Hanna Georges y Miguel Arvelo pertenecen a distintas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) antichavistas, incluyendo «Futuro presente«, que preside Yon Goicoechea y a través de la cual se canceló la logística de la Operación Gedeón, con la que se pretendió derrocar al gobierno del presidente Nicolás Maduro e instalar un régimen tutelado por Washington.

«La Fundación Futuro Presente fue creada por Yon Goicochea en 2008 tras ‘ganar’ 500 mil $$ del Premio Milton Friedman del Cato Institute y es patrocinante del Programa Lidera de captación y adiestramiento de activistas juveniles de extrema derecha», puntualizan.

Hanna es odontóloga de profesión y funge como asesora de Bukele en redes sociales, mientras que Miguel Arvelo es un veterinario que gestiona la Iniciativa Cardenalito, asociada con la ONG ecologista Provita.

El Diario de Hoy asevera que Hanna era presentada en un documento de la Universidad Católica Andrés Bello, fechado en 2014, como asistente del político derechista Leopoldo López y su nombre aparece en un cable filtrado por Wikileaks, en el que se la menciona como una líder estudiantil que viajó a Washington con otras tres personas para reunirse en la CIDH, y aunque en el texto no se explicita el significado de las siglas, el medio infiere que se trata de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, una instancia que ha sido central en la agenda de desestabilización en contra de Venezuela.

Sin embargo, precisa La Tabla, que ya en 2009 Hanna Georges ejercía labores como «confidente» de la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Un cable del 31 de diciembre de ese año, suscrito por el entonces embajador Patrick Duddy, hace referencia a una entrevista que tuviera con un diplomático estadounidense en el que discutieron sobre sus diferencias tácticas en torno a una huelga de hambre que mantenían dirigentes opositores.

El medio salvadoreño afirmó que la odontóloga abandonó Venezuela en 2014, aduciendo que se sentía «amenazada» por el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

En contraste, los datos pesquisados por el portal venezolano hacen parecer a la ONG de Arvelo, Iniciativa Cardenalito, como «ecologista» y «científica», si bien es el proyecto es financiado por el gobierno de Estados Unidos a través de Provita y el Smithsonian Institute, como consta en una nota promocional.

Empero, si bien La Tabla admite que se trata de una investigación en curso, datos recabados en torno a Iniciativa Cardenalito, arrojaron un hallazgo inquietante: el primer proyecto de la ONG consiste en la siembra de matas de café en el sector Carayaca del estado La Guaira, justo donde intentó ocultarse una parte de los mercenarios que participaron la Operación Gedeón.

(LaIguana.TV)

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