Gracias a un trabajo periodístico aparecido en The New York Times, en el que se despejó toda duda de que hace siete meses no hubo fraude electoral en Bolivia y sí un golpe de Estado con el que se derrocó al presidente Evo Morales Ayma, Miguel Ángel Pérez Pirela, en su conversación con el mandatario en una edición especial de Desde Donde Sea, precisó que la publicación confirmaba «lo que muchos sabíamos» y Morales había denunciado desde el principio: «que se trataba de un golpe de Estado, con todas sus palabras», contra él y «contra su gobierno».

Al respecto, el líder boliviano comenzó su relato aseverando que los valores tradicionales indígenas que recibió de su familia «no robar, no mentir, ni ser rojo», le impedían poner en marcha cualquier operación fraudulenta para conservar el poder político.

Gracias a un trabajo periodístico aparecido en The New York Times, en el que se despejó toda duda de que hace siete meses no hubo fraude electoral en Bolivia y sí un golpe de Estado con el que se derrocó al presidente Evo Morales Ayma, Miguel Ángel Pérez Pirela, en su conversación con el mandatario en una edición especial de Desde Donde Sea, precisó que la publicación confirmaba «lo que muchos sabíamos» y Morales había denunciado desde el principio: «que se trataba de un golpe de Estado, con todas sus palabras», contra él y «contra su gobierno».

Al respecto, el líder boliviano comenzó su relato aseverando que los valores tradicionales indígenas que recibió de su familia «no robar, no mentir, ni ser rojo», le impedían poner en marcha cualquier operación fraudulenta para conservar el poder político.

«¿Por qué voy a estar pidiendo a instituciones responsables de conducir las elecciones: Ayúdenme, hagan un fraude, ganaré con fraude? Nunca, jamás. No conozco eso», apuntó.

Asimismo, refirió que una vez sus adversarios tuvieron noticia de la derrota sufrida, se aprestaron a cantar fraude y orquestaron, junto a sus seguidores, la quema de cinco tribunales electorales departamentales, algo que perseguía, en su criterio, destruir los resultados e impedir que se concretara el cómputo final, que pondría fin a toda disputa.

Pese a la violencia exhibida por sus contendores, Morales invitó a «cualquier institución del mundo» a realizar una auditoría del proceso, algo que rechazaron explícitamente en los medios de comunicación. «No querían que hubiera auditoría electoral. Sabían que habíamos ganado», indicó.

Sin embargo, luego de que «algunos representantes de la derecha boliviana» se reunieran sospechosamente con miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), aceptaron la auditoría y allí se inició el proceso que finalmente condujo a su salida arbitraria del poder.

«No hubo fraude, sí hubo golpe», señaló categóricamente.

Esta tesis ya pudo ser comprobada por diversos estudios emprendidos por académicos y representantes de la prensa en el mundo y en tal sentido, Morales destacó que a la fecha se han publicado «seis investigaciones» en las que participaron «133 docentes de las mejores universidades de América Latina y Europa», que » afirman y reafirman que no hubo fraude».

«Entonces, aquí nuevamente hay que entender que la OEA es un instrumento de conspiración, un instrumento de intervención, un instrumento de dominación. A esa conclusión llego», reflexionó.

En virtud de la actuación claramente conspirativa e injerencista del ente, manifestó su interés de adelantar algún proceso penal en su contra o sobre la persona de Luis Almagro ante los tribunales internacionales, aunque admitió no saber «cuál sería el camino».

Desde su punto de vista, las instituciones deben existir fundamentalmente «para defender a los más humildes, a la gente más pobre, a las mayorías nacionales y no estar sometidas al imperio norteamericano para perjudicar elecciones, democracias o destruir instituciones de integración, como Unasur», subrayó.

Empero, es optimista porque «tarde o temprano se saben las verdades» y que «solo es cuestión de tiempo» antes de que «esa clase de actitudes políticas» como las que desplegó la OEA –o algunos personajes de ella, como matizó posteriormente– en su contra, caracterizadas por una «actitud sumisa al imperio norteamericano» terminen, «pues perjudican a un país».

(LaIguana.TV)

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