Con ocasión de la solicitud emanada del gobierno de Malasia con la que se intenta impedir que PetroSaudi International –compañía petrolera creada en 2005 y propiedad del ciudadano saudí Tarek Essam Ahmad Obaid– acceda a más de 340 millones de dólares de su subsidiaria venezolana que reposan en un banco del Reino Unido, bajo el alegato de que «provienen de actividades ilegales», según la legislación malaya, el portal de investigación La Tabla publicó un extenso trabajo en el que se detalla una trama de corrupción que involucra al exprimer ministro de Malasia, al expresidente de PDVSA y exministro de Petróleo, Rafael Ramírez, estrellas del jet-set hollywoodense como Kim Kardashian y Leonardo Di Caprio, así como al expresidente estadounidense Barack Obama. 
 
Otro intento de robo más, pero con escándalo que salpica a Hollywood y llega a Obama
 
Aludiendo a información publicada por freemalaysiatoday.com, La Tabla precisa que con ella se confirma «que al igual que otras corporaciones corruptas multinacionales, PetroSaudi Oil Services (Venezuela) intenta seguir robando a nuestro país, solo que ahora lo hace desde tribunales ingleses y a pesar de las sanciones financieras internacionales».
 
Asimismo, según la investigación adelantada por este medio, el dinero en disputa está depositado «en la cuenta bancaria de Clyde & Co LLP (una firma de abogados del Reino Unido con oficinas en Caracas)» y «proviene del arbitraje contra Pdvsa por una disputa sobre la perforación y exploración de petróleo en el marco del proyecto Gran Mariscal Sucre».
 
Además de esto, la subsidiaria PetroSaudi Oil Services adquirió distintos equipos, «entre ellos, los barcos perforadores petroleros Songa Saturn –o Petrosaudi Saturn– y el Petrosaudi Discover», que fueran adquiridos por el Estado venezolano durante la gestión del exministro Rafael Ramírez con dineros del fondo 1MDB (1Malaysia Development Berhad), en una operación que se tradujo en «una estafa de más de 1.100 millones de dólares».   
 
El mentado fondo, indica el sitio especializado, fue «creado en 2009 para desarrollar el país del sureste asiático y del que se cree que se desfalcaron 4.500 millones de dólares ha salpicado a las más altas esferas del poder y es considerado uno de los hechos de corrupción más grandes de la historia», al frente del cual estuvo el expremier malasio Najib Razak.
 
Actualmente, Razak enfrenta a la justicia de su país. Está imputado por 42 cargos y se le acusa de desviar a sus cuentas personales «hasta 1.000 millones de dólares». En sus días de gloria, el político era conocido por las fiestas que organizaba «para estrellas de Hollywood». De acuerdo con lo que reportaron en su día los medios de Malasia, le habría regalado un Picasso a Leonardo Di Caprio, un Ferrari a Kim Kardashian y «un collar de diamantes de once quilates» a Miranda Kerr. Asimismo, la cantante estrella de los saraos habría sido Britney Spears.  
 
«Además, financió la película de DiCaprio El Lobo de Wall Street y la campaña de reelección de Barack Obama en 2012″, se sostiene en el trabajo periodístico de Venezuela. El último dato, aunque interesante, no está igual de profusamente documentado que los vínculos de los altos círculos del poder malayo con la farándula. 
 
Por otro lado, desde Kuala Lumpur se «acusa al banco de inversión Goldman Sachs de ocultar y tergiversar información sobre la venta de bonos y ganar hasta 300 millones de dólares en honorarios».
 
Refrescando la memoria: así fue la disputa legal entre PetroSaudi y Pdvsa
 
Durante el mes de agosto de 2015, la estatal petrolera venezolana inició «un arbitraje comercial» en la ciudad de París, con el propósito de «resarcir los daños sufridos por el deficiente desempeño de la unidad de perforación contratada para los yacimientos gasíferos del estado Sucre». 
 
Esta información es de particular relevancia porque se trata de uno de los cargos por los que la justicia venezolana solicitó la extradición del exministro Ramírez, toda vez que el contrato suscrito entre ambas firmas en 2009 «se especificaba que en caso de litigio, Pdvsa debía pagar lo debido y después acceder al arbitraje», puntualiza La Tabla. 
 
Esta cláusula, sin dudas contraria a los intereses nacionales, fue la que le permitió a PetroSaudi fundamentar su reclamo, empero, «Venezuela, apoyándose en una acusación de prácticas fraudulentas alegó que esa cláusula está invalidada por el Art. 141 de la Ley de Contratación Pública de Venezuela», recuerda el portal y si bien el fallo de la Alta Corte de Inglaterra de octubre de 2016 favoreció a nuestro país, en el que se declaraba «como fraudulentas y nulas las acciones emprendidas por PetroSaudi para ejecutar garantías y obtener pagos prohibiéndole el acceso a cantidades de dinero que se encontraban en disputa en dicho proceso» hasta tanto no se concretara una decisión, muy pronto el panorama cambiaría. 
 
PetroSaudi introdujo una demanda en la Corte de Apelaciones de Londres y en enero de 2017, la empresa logró que se obligara a PDVSA a cancelarle «el pago de 129 millones de dólares demandados en septiembre de 2016», si bien el arbitraje continuaba, pues en la cláusula 803 del contrato se «estipulaba que cualquier factura no disputada dentro de los 15 días, se consideraba aceptada». 
 
A este respecto, añade La Tabla, «PDVSA debía proporcionar una carta de crédito standby (SBLC) para asegurar el pago y el SBLC estaba con un banco portugués y se rige por la ley inglesa» y «Petrosaudi ejerció ‘sus derechos’ bajo SBLC y exigió los 129.8 millones de dólares», usando una carta de crédito del Novo Banco.
 
«Una vez más queda en evidencia que mientras Venezuela y su gente no tiene acceso al dinero de la Nación otros tienen a su disposición la justicia internacional», cuestiona el sitio web.
 
La estafa de Ramírez con PetroSaudi
 
La adquisición fraudulenta de barcos taladros a PetroSaudi Saturn por la que hoy las autoridades venezolanas solicitan al expresidente de PDVSA, Rafael Ramírez, fue expuesta en detalle en otro trabajo de investigación publicado por La Tabla el 17 de diciembre de 2017. 
 
Entonces, hicieron referencia a la compra del «barco taladro Songa Saturn», que debía encargarse de la perforación gasífera en la costa oriental Caribe y en su día fuera presentado por el exministro como «de última generación», en unas declaraciones que se recogieron en una nota de prensa institucional fechada el 24 de septiembre de 2010.
 
«Sin embargo, de acuerdo con su historial y características el Songa Saturn había sido construido en 1983, por lo que la afirmación de que se trataba de un equipo de ‘última generación’ era absolutamente insostenible. El barco fue actualizado en 2006 y 2009», se destaca en esta investigación.
 
La operación fraudulenta de Ramírez no se limitó a la adquisición de un equipo obsoleto a precio de uno nuevo, sino que aseguró que la alianza entre PetroSaudi y PDVSA en ese proyecto del barco taladro, formaba parte de la estrategia para la conformación de una empresa mixta entre Arabia Saudí y Venezuela, algo imposible puesto que la petrolera saudí es propiedad de un particular asentado en Londres y no del Estado saudita.
 
«Será la primera vez en la historia que se constituye una empresa de estas características entre Venezuela y otra nación miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)», afirmó entonces Ramírez.
 
Finalmente, en el texto se destaca que por los vínculos de PetroSaudi con el 1MDB, las autoridades de Malasia están solicitando al propietario de la firma, Tarek Essam Ahmad Obadi.  
 
(LaIguana.TV)
 

 
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