En Desde Donde Sea, Miguel Ángel Pérez Pirela abordó la catástrofe acaecida en el puerto de Beirut el pasado martes 4 de agosto, explicando las múltiples aristas que conforman el entramado de causas y efectos de las explosiones, antes que la descripción particular del hecho, relato que ha predominado en la mediática internacional desde entonces.

«Nosotros no quisimos hablar como noticia de última hora, no quisimos hacer una especie de ‘en vivo’ de esta tragedia. (…). Nosotros quisimos abordar la cuestión desde la investigación, desde el análisis y sobre todo, en términos cuasiaristotélicos, viendo las causas y los efectos: ¿Cuál era la situación social en Líbano, en Beirut antes de esta explosión? ¿Cuál es la situación geoestratégica y los efectos que traen dichas explosiones (…)? ¿Qué significa para la región? Recordemos que vecino de Líbano, está Siria», explicó.

Empero, ofreció un breve resumen del incidente, destacando que «las explosiones arrojaron una nube en forma de hongo, similar a la que produciría una bomba nuclear», con una fuerza equivalente «a 240 toneladas de TNT, 20 veces más que el rendimiento de ‘la madre de todas las bombas’ que lanzó Estados Unidos en Afganistán en 2017» o a los daños que genera «un terremoto de magnitud 4,5».

Asimismo, relató que el primer boletín ofrecido por la Cruz Roja, un día después del evento, da cuenta de 100 fallecidos y más de 5.000 heridos, una cifra que se ha incrementado, conforme han avanzado las labores de rescate.

Un primer efecto significativo al que aludió el experto, fue el resquebrajamiento del gobierno libanés, tras la renuncia sucesiva de cuatro miembros del gabinete, a lo que se suman protestas en la capital durante el fin de semana en las que se intentó tomar edificaciones gubernamentales, incluyendo el Parlamento.

«Es decir, hay mucho de político, hay mucho de geopolítico, hay mucho de socioeconómico y hay mucho de histórico y de historia colonial, que explota –diría yo, que implota– en estas explosiones del 4 de agosto», agregó.

Asimismo, refirió que «las explosiones generaron el desplazamiento de 300.000 personas en Beirut. El ministro de Sanidad del Líbano advirtió que los restos de la explosión podrían tener efectos letales sobre la salud a largo plazo. Hay que decir que se declaró un Estado de Emergencia en Beirut por un período de 14 días. Los hospitales e instalaciones públicas y privadas, quedaron bajo la autoridad del Ejército libanés».

Además, inicialmente, las autoridades libanesas dijeron que había explotado «una gran cantidad de fertilizante confiscado a una embarcación en 2013», que permaneció en el puerto «durante más de seis años», si bien se ignora qué causó la ignición.

Por su parte, continuó, el presidente del país, Michel Aoun, se pronunció en Twitter asegurando que «es inaceptable que hubiera 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenados de forma insegura», por lo que «ordenó el arresto domiciliario de todos los funcionarios que supervisan el almacenamiento del puerto de Beirut desde 2014».

Sin embargo, Pérez Pirela insistió en que si bien es importante manejar estos datos, aún quedan muchas interrogantes por responder y en ese sentido, rescató el artículo de opinión escrito por Mohsen Khalif Zade, publicado en el portal de HispanTV y que lleva por título: «Guerra atómica en el puerto de Beirut, ¿saben por qué?».

Entre otras preguntas que Zade menciona, están: «¿Por qué la cantidad de nitrato –confiscada– no salió del país?», por ejemplo. «¿Quién es el responsable que decidió guardar estos artículos sin ninguna medida de precaución? ¿Quién paga el subsidio de alquiler por almacenarlo? ¿Quién se beneficia de su permanencia en Beirut? ¿Por qué el servicio de la Inteligencia, que es responsable de proveer la seguridad en el país, no interfirió para evitar el almacenamiento de materiales explosivos en instalaciones sensibles como el puerto de la capital?».

Hasta el momento, concluyó el analista, no se ha ofrecido «ningún tipo de respuesta» para ellas.

(La Iguana.TV)

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