En opinión del filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela, los derechos humanos son utilizados por las instituciones del sistema internacional que se encuentran bajo el control de los Estados Unidos como instrumento de dominación de los pueblos del Sur del mundo.

Así las cosas, en su opinión, vale la pena siempre poner bajo sospecha la presunta neutralidad que le atribuyen a los informes con los cuales se determina si un país violenta o no los derechos humanos y si su gobierno promueve y consiente estas violaciones o, por lo contrario, las sanciona.

Para ejemplificar su alegato, Pérez Pirela trajo al ruedo el informe elaborado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en contra de Venezuela, con el cual se pretendió sustentar falazmente que el Estado venezolano sistemáticamente avala, estimula y encubre violaciones a los derechos humanos, así como el informe elaborado por la Misión Electoral de la Organización de Estados Americanos en el que supuestamente se ofrecían pruebas de un fraude electoral cometido en Bolivia por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y que se tradujo en un golpe de Estado en contra del presidente Evo Morales.

En el primer caso, el experto destacó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo caso omiso a las acciones emprendidas por el Estado venezolano para «detectar, sancionar y eventualmente, encarcelar, a los oficiales de las fuerzas de seguridad responsables de violaciones a los derechos humanos».

En su opinión, esta omisión no es para nada un asunto de menor importancia sino «un elemento de importancia cardinal, ya que el eje de la denuncia no es solo la comisión o no de violaciones de derechos humanos aisladas, sino el debate en torno a si esta es o no una práctica sistemáticamente avalada, estimulada y encubierta por el Estado e imputable al gobierno».

Por ello, reviste de entera manipulación que se presenten las acciones aisladas de funcionarios que efectivamente han atentado contra los derechos humanos, dejando de lado que han sido castigados, y usar eso como argumento para presuntamente deducir que es se trata de una «práctica sistemática» por parte del Estado venezolano, para culpabilizar al gobierno.

En el segundo caso, aunque el informe elaborado por la OEA en el que supuestamente se corroboraba el fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2019 en Bolivia fue calificado como «no concluyente, tendencioso y metodológicamente amañado por observadores de diversos organismos», acabó siendo la base, «el instrumento» y «el mecanismo» para perpetrar un golpe de Estado e instalar un régimen de facto.

El también director de LaIguana.TV subrayó que estos informes son elaborados por instituciones pagadas por Washington, razón por la cual catalogarlos como «neutrales, es un despropósito», muy especialmente cuando se ha comprobado que estos instrumentos han sido y son utilizados «para abonar el terreno a estrategias de intervención y golpes de Estado en la región».

«¿Nos van a hablar a esta altura del juego de derechos humanos? Defínanlos. ¿Qué son los derechos humanos? Porque, de no ser así, los derechos humanos van a servir, van a seguir sirviendo como instrumento de dominación de los pueblos, de asesinato de los pueblos. Eso sí, en nombre del derecho humano a la vida», concluyó.

(LaIguana.TV)

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