Una tormenta magnética moderada llegó a nuestro planeta durante las primeras horas del 1 de marzo. La perturbación en la magnetosfera terrestre es de nivel moderado, según informó el Laboratorio de Astronomía de Rayos X del Sol del Instituto de Física de la Academia de Ciencias de Rusia —LRAS, por sus siglas en ruso—. 

«Actualmente se está produciendo una tormenta magnética moderada, de nivel G2, en la magnetosfera de la Tierra», alertó la institución a través de su web. 

La tormenta magnética se desencadenó después de que se registrara una fulguración solar de clase C el día anterior, detalló LRAS. 

Sin embargo, según los pronósticos de los científicos, la probabilidad de una tormenta magnética para el primer día de marzo era de solamente un 10%. Para el día siguiente, la posibilidad de que ocurra el fenómeno es de un 25%. 

El LRAS es uno de los principales centros rusos para el estudio de la actividad solar. Entre otras cosas, se llevó a cabo en el laboratorio el primer experimento satelital de la historia mundial sobre la observación de la radiación de onda corta del sol. La institución también fue la responsable de registrar por primera vez en la historia las partículas de los cinturones de radiación de la Tierra. 

Clasificación de las tormentas solares 

La clasificación de tormentas magnéticas, también llamadas tormentas solares, se divide en cinco niveles: de G1 a G5. 

Una tormenta débil (G1) puede provocar pequeñas interrupciones en el funcionamiento de los sistemas eléctricos, así como afectar las rutas de migración de aves y animales. 

Las tormentas más fuertes (entre G3 y G5) provocan interrupciones en los sistemas de navegación y comunicaciones de onda corta, así como cortes de energía en las redes industriales. 

Además, el aumento de la actividad solar —lo que da origen a las tormentas magnéticas— puede hacer que las auroras boreales sean visibles en latitudes más sureñas de lo habitual. 

Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, una tormenta solar de nivel G2, como la registrada el 1 de marzo por LRAS, puede hacer que se vean auroras boreales en posiciones «tan bajas como Nueva York e Idaho», es decir, lugares ubicados a una latitud geomagnética de 55 grados. 

(Sputnik)

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