La migración venezolana creciente durante los últimos años en España está cambiando la idiosincrasia de sociedades como la madrileña. Ya son la segunda nacionalidad extranjera presente en la región y se han convertido en objetivo de las campañas de los políticos, que siguen viendo a Venezuela como un eslogan fácil para conseguir votos. 

Que Venezuela está presente en la política española no es un secreto para nadie y tampoco una novedad. Las razones son múltiples, pero principalmente dos. La primera es la masiva llegada de migrantes venezolanos a España durante los últimos años debido a la crisis económica que sufre su país de origen. Según el último censo actualizado de julio de 2020, actualmente viven en España unos 400.000 venezolanos, y la mayoría han llegado a la Comunidad de Madrid.  

Se trata de la segunda población extranjera en la capital, solo por detrás de la rumana, y en una comunidad donde viven más de medio millón de foráneos. Según los datos del padrón municipal, en Madrid residen 42.240 venezolanos y su desembarco de vértigo ha sido el mayor que ha protagonizado un grupo extranjero desde que se tienen registros. 

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, ningún grupo de inmigrantes había crecido más de 20.000 miembros al año desde el 2008 (cuando empezaron a publicarse estos números). Pues bien, los venezolanos en Madrid llevan tres años seguidos superando esa marca, aunque muchos todavía no han conseguido regularizar su situación. 

En cualquier caso y de cara a las elecciones del 4 de mayo en Madrid, los venezolanos sobresalen por su movilización; y aunque en la práctica, sus papeletas no van a ser decisivas para el resultado final, su presencia supone un arma de batalla fundamental para los discursos de campaña.  

La candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso menciona en reiteradas ocasiones a Venezuela para desacreditar a sus adversarios políticos y provocar una respuesta de rechazo en el votante con un mensaje muy básico y claro: «Hay que elegir entre la Caracas chavista o Madrid», dijo la presidenta de la Comunidad en uno de sus últimos mítines de campaña. 

El segundo motivo por el que Venezuela está presente constantemente en la política española lo explica a Sputnik Juan Luis González, periodista y analista internacional. «Venezuela parece una provincia de España porque aparece en todas las campañas electorales y se utiliza como arma arrojadiza desde que Podemos entró en el panorama político», sostiene el experto.  

«Los medios de comunicación no hacen un análisis en profundidad de la situación en Venezuela, solo reproducen los mensajes que contribuyen al descrédito de Podemos y de Pablo Iglesias, al que han convertido en una de las personas más odiadas de España. A Iglesias le recriminan su pasado con la Venezuela bolivariana», explica González.  

Se refiere al pasado como asesores presidenciales y docentes en la Universidad Central de Venezuela de algunos miembros destacados de Unidas Podemos, entre ellos Pablo Iglesias, Rubén Martínez Dalmau (hoy vicepresidente de la Generalitat valenciana), Carolina Bescansa, Íñigo Errejón (hoy Más Madrid) o Juan Carlos Monedero. Durante los primeros años 2000, estos nombres no eran conocidos en la política española, pero sí en la del país caribeño, donde participaban incluso en debates en la televisión pública o en actos junto al presidente Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores. 

La derecha española, principalmente PP y Vox, hacen uso y abuso de esta circunstancia curricular que a priori no debería suponer un escollo contra nadie, pero la identificación que estos partidos políticos de la derecha y ultraderecha española hacen del gobierno chavista con un «régimen dictatorial comunista», alimenta el odio contra Unidas Podemos y sus líderes. El eslogan estrella de esta campaña en Madrid, «Comunismo o Libertad» no es un accidente.  

«Responde a esa intencionalidad clara de la derecha madrileña de jugar con las emociones y el miedo. Si votas a la izquierda, votas comunismo, votas Venezuela, votas crisis, hambre y dictadura. Votas que te roben tu casa, tu propiedad privada, lo que es tuyo. Eso es lo que dice entre líneas este mensaje de Isabel Díaz Ayuso, y no importa si es verdad o no, porque cala profundamente», explica a esta agencia en entrevista telefónica Tomás Sanabria, politólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. 

«Ella, por el contrario, y siguiendo una estrategia de marketing político muy poderosa, se posiciona al otro lado, el de la libertad como bandera para todos», asegura el experto.  

Y así es. La palabra «libertad» aparece decenas de veces en cada intervención pública que hace la presidenta madrileña desde hace un mes; y en su folleto de propaganda electoral enviado por correo a cada madrileño es la única palabra que aparece como eslogan junto a su foto. 

Algunos expertos comparan el discurso de Díaz Ayuso con el de personajes como Donald Trump en Florida, donde el expresidente llegó a instalar en uno de sus rascacielos el mensaje «Against Socialism» en luces de neón. En Miami está instalada la mayoría de población cubana residente en este país y su voto es mayoritariamente republicano. En España, algunos politólogos encuentran un paralelismo entre esta comunidad cubana en Miami y los venezolanos a este lado del océano. El voto de ambas comunidades es principalmente de derechas, a diferencia de la tendencia política del resto de latinoamericanos, que en EEUU es eminentemente demócrata y en España, de izquierdas. 

«Los venezolanos y los bolivianos en España suelen votar a la derecha, al contrario que sus compatriotas latinoamericanos, que se inclinan más por el voto hacia la izquierda en este país», explica el profesor de la Universidad Autónoma. 

Según un reciente informe publicado por la empresa editorial independiente Sage Journal, que hace una comparativa entre el voto latino en Estados Unidos y España entre 2006 y 2018, concluye que los venezolanos en España están diez puntos más a la derecha que sus compatriotas en Estados Unidos. Además, según publica el portal web El Confidencial, que también se hace eco de este estudio, «los venezolanos en España son los que más votan a la derecha y los más movilizados, con una tasa en las últimas elecciones del 80% de participación». 

Señala este periódico, haciendo referencia a fuentes expertas en el tema, que «el caso de los venezolanos merece un estudio aparte, porque las recientes olas de inmigrantes antichavistas pueden solidificar una base conservadora, como ha sucedido con los cubanos en Estados Unidos».  

¿Pero cuál es entonces el perfil de los venezolanos en España?  

En primer lugar, y tal y como explica a Sputnik Érika Rodríguez, coordinadora de América Latina de la Fundación Alternativas, «no vamos a meter a todos en el mismo paquete». 

Para empezar, y según afirma la experta, «los migrantes votan poco», primero porque muchos no saben que pueden votar (en este caso solo pueden votar los nacionalizados), o «porque no tienen culturas democráticas arraigadas y en las campañas tampoco se apela a ellos. No reciben mucha información. Es un voto que no se ha explotado y están infrarrepresentados», sostiene. 

«La migración venezolana tiene una estructura desigual», continúa. «Por un lado, están los venezolanos que tienen capital y que fueron los primeros en llegar. Se trata de una migración que compró muchos pisos y que se instaló en las mejores zonas residenciales de Madrid. Políticamente son contrarios al Gobierno de su país, a Nicolás Maduro, y aquí votan a la derecha y están muy vinculados sobre todo con el Partido Popular», explica la coordinadora de la Fundación Alternativas. 

«Y hay otro tipo de migración, que es la que está llegando estos últimos años, que son venezolanos de menor capacidad económica y muchos han conseguido sus papeles por arraigo o solicitando asilo. Este tipo de migrante no es eminentemente de derechas, muchos votaron a Hugo Chávez por las políticas sociales y en España se ven afectados por las políticas de Vox y sus discursos racistas», concluye.  

Un estudio de 2018 de la inmobiliaria Redpiso avala estas afirmaciones, señalando que los venezolanos encabezan la compra extranjera de vivienda en Madrid, por encima incluso de los rusos y los chinos, que eran los que ostentaban los primeros puestos hasta ese momento.  

Un paseo un día cualquiera por el madrileño barrio de Salamanca, uno de los más adinerados de la capital madrileña y con el metro cuadrado más caro de España (5.081 euros por metro cuadrado), también corrobora la presencia venezolana en esta zona. 

Es habitual encontrar grupos de esta nacionalidad haciendo vida en la calle Serrano o Jorge Juan, tomándose un gin tonic o mejor, un ron Santa Teresa, en las terrazas bien acomodadas de sus restaurantes con menús no aptos para todos los bolsillos. En esta zona también está ubicado el despacho del bufete de abogados Cremades & Calvo-Sotelo. Javier Cremades es el abogado que representa a Leopoldo López y otros destacados líderes venezolanos opositores. Irónicamente, a escasos metros de sus oficinas se encuentra el despacho del bufete de Lupicinio Rodríguez, otro letrado famoso de la capital, que en este caso representa al Gobierno de Nicolás Maduro y a algunos de sus miembros en España. 

Según el estudio de Redpiso, el precio medio que pagaban los venezolanos por la adquisición de los inmuebles era de 565.000 euros por un departamento de 120 metros cuadrados en los distritos más acomodados de la capital como el mencionado barrio de Salamanca. En concreto, en este barrio, los venezolanos se han hecho con más de 7.000 viviendas de gran valor.  

El periodista Juan Luis González asegura que entre 2007 y 2018, el 50% de los pisos que se vendieron en Madrid por más de un millón de euros acabaron en manos de venezolanos, y que la pareja Leopoldo López y Lilian Tintori, que encabezan y simbolizan a la oposición venezolana en España, se han instalado en un apartamento cerca del Retiro con un alquiler de 10.000 euros mensuales.  

Esta compra masiva de inmuebles e incluso de edificios enteros por parte de venezolanos viene dada, en parte, por la ley de apoyo a los emprendedores que el gobierno de Mariano Rajoy aprobó en el 2013, y que permitía obtener la residencia casi inmediata en España mediante la denominada «Golden Visa» a los extranjeros que decidiesen invertir en el sector inmobiliario en el país. 

Eso sí, las condiciones no eran aptas para cualquiera. Las compras debían tener un valor igual o superior a 500.000 euros. La medida, impuesta en un momento en el que España todavía estaba saliendo de la peor crisis económica de su historia reciente hasta la llegada de la pandemia, fue duramente criticada por varios sectores de la sociedad civil y la oposición política, que encontraron en ella una manera fácil de blanquear dinero y que podía atraer a sectores vinculados con el narcotráfico.  

¿Qué piensan los venezolanos de a pie sobre las elecciones del 4M? 

La mayoría de los venezolanos que viven en Madrid, en realidad, no pueden votar, porque el requisito indispensable es estar nacionalizado, y los que cumplen esa condición son los menos. 

Verónica Castro es una venezolana de 25 años que lleva tres viviendo en España, donde trabaja como realizadora audiovisual en una productora por 1.000 euros al mes. En su caso, sí puede ejercer su derecho al voto porque tiene pasaporte español. Su madre nació en La Palma, en las islas Canarias. Cuenta a Sputnik que el 4 de mayo irá a votar por primera vez en España porque «ve a la gente muy descontenta con todo lo que está pasando en Madrid». «Esta vez voy a ejercer mi derecho porque creo que cada voto cuenta y voy a votar a Más Madrid», explica, aunque reconoce que no está muy involucrada en política y que se ha decidido por esa papeleta porque se la han recomendado varios amigos.  

María del Mar Pastor, de 32 años, venezolana residente en Barcelona y también con nacionalidad española porque su padre es almeriense, cuenta que participa de las elecciones en España cuando puede, aunque en su caso es en Cataluña y no en Madrid. Es arquitecta de profesión y trabaja en una casa de cambio porque no ha podido convalidar su título universitario. Llegó a España en enero de 2018 junto a su marido por motivos económicos. 

«Me gusta la política y me implico. En Venezuela había dejado de votar porque dejé de confiar en el sistema, pero cuando llegué aquí pensé que era el momento de ejercer mi derecho al voto y tener voz. No conocía los partidos y busqué por mi cuenta quién era cada quién. Me siento más de centro, no me gustan los extremos. Me gusta Ciudadanos y también el partido Pacma, porque defiende los derechos de los animales». 

Sobre la tendencia política de los venezolanos en España, tanto Verónica como María del Mar sostienen que el migrante venezolano viene de «un trauma por la situación de crisis que estábamos viviendo en nuestro país y eso influye en nuestras decisiones políticas aquí», aunque reconocen que la situación y la inclinación de cada venezolano es muy diversa, pero que muchos votan «por rencor» huyendo de todo lo que suene a «socialismo». 

Anamaría Oxford, periodista y consultora política venezolana afincada en Madrid, explica a este medio que la comunidad venezolana es muy importante para las elecciones del próximo 4 de mayo y para las que vengan en el futuro. «Es una comunidad que está creciendo mucho, está muy organizada y es muy activa políticamente. La nueva camada de nacionalizaciones será una masa crítica con gran poder de influencia y los partidos políticos españoles deberían aprovechar ese espacio». 

Oxford, que además fue durante muchos años asesora de comunicación del opositor Henrique Capriles, sostiene que los venezolanos no votan ideológicamente, sino más bien por una persona o un líder en concreto, y que además huyen de los radicalismos. 

Sobre la tendencia actual de sus compatriotas y sobre lo que puede pasar el 4M, la periodista afirma que la mayoría vota «por rechazo» a lo que identifican como lo que les obligó a salir del país, en este caso «la mal llamada izquierda o socialismo».  

«Se tergiversa el concepto porque la verdad es que la izquierda no dañó a Venezuela. Quien daña o no al país son las personas o los líderes políticos. Pero la relación que muchos venezolanos hacen es que si el socialismo es lo que el chavismo vendió y lo que les obligó a emigrar, entonces el socialismo es malo. Es un pensamiento muy simple, pero así es el imaginario del venezolano común que ha sufrido la crisis», sentencia. 

Lo cierto es que dentro de la diversidad de opiniones y perfiles que existen dentro de la comunidad venezolana en España, la crisis humanitaria en el país caribeño sigue utilizándose tanto por los medios de comunicación como por un sector de la oposición venezolana que ha hecho de este país su residencia en el exilio (Leopoldo López, Lilian Tintori, Antonio Ledezma, Antonio Escarri, Miguel Henrique Otero…).  

Aquí invierten tiempo, dinero y esfuerzo en instalar un discurso antichavista y lo consiguen, en gran medida, porque tienen recursos y capacidad de movilización, además de que siempre hay espacio para ellos en las primeras planas de los medios de comunicación más importantes del país, cosa que no tienen los venezolanos comunes y mortales, por lo que es muy difícil, en realidad, saber qué piensa la comunidad venezolana que vive en España, como si fuese un todo indivisible. 

Como una masa monocorde, quizá, ve a sus connacionales Gustavo Eustache, un venezolano de 39 años que lleva viviendo en España veinte años y que cuando era un niño fue un simpapeles en EEUU. Ahora preside el Foro de Inmigración e Integración del PP y fue en las listas del alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, en las últimas elecciones de 2019.  

«El 90% de los venezolanos que puede votar lo hará por el Isabel Díaz Ayuso», afirma convencido en entrevista con Sputnik. Y lo hará, según él, por su eslogan: «Comunismo o libertad». «Ella representa la libertad de emprender un negocio, de estudiar lo que queramos donde queramos, la libertad de movernos, de acceder a la sanidad pública o privada. Que podamos, en definitiva, ser libres». 

Eustache pone como ejemplo de esa ansiada libertad el caso de los riders, los trabajadores que reparten comida a domicilio y que en un 90% son venezolanos. Se trata de un empleo que ha sido en más de una ocasión objeto de polémica por sus precarias condiciones laborales con salarios miserables y horarios infrahumanos que rozan la ilegalidad.  

Para el político del PP, sin embargo, son un ejemplo de esa libertad por la que abogan en su partido. 

«La mayoría se dedica a eso porque es la primera opción que tienen para generar dinero. No tienen tope salarial y por eso trabajan de lunes a lunes, los fines de semana, por la mañana, por la tarde y por la noche. Porque eso es lo que ellos hubieran querido tener en su país», sostiene. «La libertad de trabajar todo lo que ellos quieran para ganar todo lo que ellos quieran. Ellos piensan: «trabajo todos los días y me reviento, pero tengo mi Netflix, mi piso, compro mi ropa de marca y además mando dinero a mi familia en Venezuela».  

El 4 de mayo, la suerte, y la libertad, están echadas; aunque no sepamos si las lanzaron demasiado fuera del tiesto. 

(Sputnik) 

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