De cara a una eventual negociación con el gobierno, el exdiputado Juan Guaidó, cara visible del ala extremista de la oposición, aseguró este miércoles que su fracción política no está interesada en que Estados Unidos y algunos países europeos levanten las medidas coercitivas unilaterales impuestas sobre Venezuela, sino que sus miembros están enfocados en lograr «un acuerdo» en sus términos, pues de lo contrario, «la presión» sobre el país va a aumentar.

«La posibilidad de un acuerdo con respaldo internacional se diferencia de solo una negociación, porque Venezuela necesita lograr el objetivo de un acuerdo que genere garantía a todos los sectores», dijo Guaidó en una entrevista con el también exdiputado, Andrés Velásquez, un aliado de su política.

Según él, la confianza del «acuerdo» se fundamenta en un supuesto respaldo mayoritario de la población venezolana, así como en alianzas logradas en el plano internacional, aunque ambas aserciones pueden ser rebatidas.

Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis y analista político afín a la oposición, aseguró a mediados de mayo que Guaidó se había visto obligado a replantear su estrategia del «todo o nada», pues eso se tradujo en pérdida de «protagonismo» dentro de la política local, asunto que debilitó su posición frente a una eventual negociación.

Al mismo tiempo, destacó que el gobierno y el sector democrático de la oposición avanzaron en asuntos importantes como la elección de un nuevo Parlamento y la designación de las nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE).

En relación con el «respaldo» del que gozaría en la comunidad internacional, un reporte divulgado en Twitter por Geoff Ramsey, director de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés) el pasado 1 de junio, da cuenta de lo opuesto.

«De los casi 60 países que en un momento aceptaron a Guaidó como presidente, todos menos siete han retirado silenciosamente la designación de sus comunicados oficiales de este año«, reza el trino de Ramsey.

De otra parte, la amenaza de solicitar más sanciones si la administración del presidente Nicolás Maduro no cede a sus demandas, tampoco puede considerarse una iniciativa que goce de la aprobación interna.

Según los resultados de una encuesta realizada por Datanálisis en mayo, el 68% de los venezolanos se opone a las sanciones contra el diésel, por considerar que compromete gravemente las condiciones de vida de la población, muy especialmente en lo tocante a la distribución de alimentos y medicinas, así como la generación de energía y el desplazamiento de la población a sus sitios de trabajo.

León es de la opinión que Estados Unidos «debe levantar la prohibición de importar diésel a Venezuela desde otros países, pues no cumple su objetivo de presionar al gobierno pero sí amplifica la crisis severa que vive la población y amenaza la destrucción del aparato productivo» y considera que la politización de este asunto está «más allá de lo éticamente inadecuado, que sería jugar con la comida, salud, energía, y trabajo de la gente».

Mientras tanto, Guaidó dijo a Velásquez: «Venezuela no necesita otra negociación fallida, necesita un acuerdo, una solución, un cronograma de elecciones, el ingreso de ayuda humanitaria, la confianza de multilaterales para volver a invertir. Si no logramos un acuerdo, la presión va a aumentar. Nadie está pidiendo que se levanten sanciones, se está pidiendo que se logre un acuerdo».

(LaIguana.TV)

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