La operación para asesinar al presidente haitiano Jovenel Moïse habría iniciado a la 1:00 de la madrugada del día miércoles 7 de julio. Los mercenarios lograron ingresar a la residencia presidencial gracias a la ayuda de una persona que se había infiltrado en el lugar, quien pertenecía al equipo de seguridad del exmandatario.

Según el reporte de la periodista del canal internacional teleSUR, Madelein García, la operación se habría prolongado por alrededor de 28 minutos. Los asesinos, de acuerdo al informe de las autoridades, se desplazaron en 6 vehículos.

El empleado de seguridad infiltrado, en su debido momento, le habría avisado a los criminales que ya todo estaba listo para proceder con la operación. 

Los asesinos, a continuación, se desplazaron en 6 vehículos hacia la residencia del exjefe de Estado. En el primero viajaban 5 personas: 3 funcionarios de la Policía Nacional de Haití y dos colombianos (entre ellos Manuel Antonio Grosso Guarín, quien se había tomado fotos en diferentes lugares turísticos de República Dominicana antes de entrar a Haití).

Grosso Guarín, cabe destacar, había recibido entrenamiento del Pentágono cuando era militar activo del Ejército colombiano, en las Fuerzas Especiales. Según datos recabados, este sujeto es primo del ciudadano Rafael Guarín, actual consejero Presidencial para la Seguridad Nacional de Colombia y exministro de la Defensa de Álvaro Uribe (este funcionario, recordemos, aseguró que no tenía conocimiento de ser familiar de la persona en cuestión).

Según reporta García, los individuos que iban en esa primera camioneta esposaron al primer y segundo anillo de seguridad, para que el resto pudiera pasar sin problemas. Al llegar a la puerta se bajaron 2 de los 3 haitianos norteamericanos (hoy día detenidos), quienes le hablaron en creole a las demás personas que se hallaban en el lugar.

Estos hombres posteriormente declararon que, al bajar del auto, manifestaron que se trataba de una operación de la Administración de Control de Drogas (DEA). A continuación se habría escuchado un disparo dentro de la casa y se habrían apagado las luces.

Los mercenarios que se habían quedado afuera, ante la confusión, habrían accionado sus armas en contra de la fachada de la residencia presidencial. Según los testimonios de los detenidos, un grupo supo que el objetivo era asesinar al presidente dos semanas antes de la operación. Los otros aún pensaban que el objetivo era solo capturarlo (por ello no entendían lo que sucedía).

“Según el relato de los 3 mercenarios haitianos, no existía plan de escape, pues la misión era llegar luego al Palacio Presidencial, para proteger al nuevo presidente que asumiría el interinato del país. De acuerdo a las investigaciones, este sería el médico haitiano norteamericano, hoy día detenido, Christian E Sanon”, señala García.

Sanon, por cierto, había estado en una reunión previa, efectuada en la ciudad de Miami, en la que se planificó el magnicidio contra Moïse. En la misma habrían participado, entre otros, el venezolano Antonio Intriago Valera (miembro de la empresa CTU Security, la cual fue la encargada de contratar a los mercenarios) y el ecuatoriano Walter Veintemilla (responsable de la consultora Worldwide Capital Lending Group, la cual financió con 865.000 dólares la operación). Ambas empresas, recordemos, tienen su sede en La Florida, Estados Unidos.

(LaIguana.TV)

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