El policía tailandés Thitisan Utthanaphon, en busca y captura tras aparecer en un vídeo viral en el que presuntamente tortura y mata a un detenido tras pedirle un soborno de 61.000 dólares, ha sido detenido, indicaron este jueves fuentes policiales.

El ya suspendido coronel, conocido como «Jo Ferrary» por su afición a los coches de lujo, se entregó a la policía cerca de la localidad de Mae Sot, en la frontera con Birmania (Myanmar), según el diario Bangkok Post.

Thitisan y otros cinco policías subalternos están acusados de la tortura y muerte de un supuesto traficante al que ahogaron con una bolsa de plástico en una comisaría de Nakhon Sawan, situada en la zona central del país.

Los hechos ocurrieron el pasado 6 de agosto, pero el vídeo se hizo viral este martes tras ser divulgado en las redes sociales por un abogado que lo recibió a su vez de un policía de la comisaría donde ocurrieron los hechos.

El mismo día, el primer ministro tailandés, Prayut Chan-ocha, ordenó una investigación a fondo de las alegaciones y el miércoles un tribunal de Nakhon Sawan emitió sendas órdenes de detención contra los seis policías.

En el vídeo se ve cómo Thitisan y sus subordinados ponen una bolsa de plástico durante más de un minuto a un sospechoso de 24 años, tras exigirle un soborno de 2 millones de baht (61.000 dólares o 51.000 euros).

Al final se ve cómo tratan de reanimarlo, pero el detenido, identificado como Jeerapong Thanapat, falleció.

Los agentes implicados alegaron que el sospechoso había muerto de una sobredosis de droga y su novia, que fue detenida con él, fue puesta en libertad sin cargos.

La policía registró el miércoles la lujosa vivienda de Thitisan en Bangkok, donde encontró cerca de una treintena de vehículos de lujo en sus 8.600 metros cuadrados con piscina y varios jardines.

El ya expolicía era propietario de un Ferrari, un Lamborghini y varios Porsche cuando su sueldo mensual era de unos 40.000 baht (1.200 dólares o 1.000 euros).

«Una investigación independiente de la Policía tailandesa es necesaria para cualquier esperanza de justicia para la tortura y muerte de Jeerapong Thanapat», indicó en un comunicado Brad Adams, director de Human Rights Watch para Asia.

«Consecutivos Gobiernos tailandeses tienen una larga historia sin garantizar la rendición de cuentas por los más atroces abusos policiales contra personas bajo custodia», agregó.

(EFE)

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