Public Citizen, situado en EEUU, que analizó los acuerdos de Pfizer con Brasil, Chile y Colombia, publicó este martes 19 de octubre un informe en el que afirma cómo el dominio de Pfizer sobre países soberanos plantea desafíos fundamentales para la respuesta a la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

Los contratos ofrecen una visión poco común del poder que una corporación farmacéutica ha ganado para silenciar a los gobiernos, acelerar el suministro, traspasar el riesgo y maximizar las ganancias en la peor crisis de salud pública en un siglo”, indica el informe.

Según la publicación, el Gobierno brasileño está prohibido de hacer “cualquier anuncio público sobre los términos del contrato” con Pfizer sin el consentimiento previo por escrito de la compañía norteamericana. Así Pfizer obtuvo el poder de silenciar a Brasil.

Además, Pfizer controla las donaciones. Como ejemplo, la empresa no le permite a Brasil que acepte u ofrece donaciones a otros países; además, el gigante suramericano está prohibido de distribuir, exportar o transportar la vacuna al extranjero sin el permiso de Pfizer. En el caso contrario, Pfizer rescindará inmediatamente el acuerdo.

Según las revelaciones, la farmacéutica estadounidense solicitó también que al menos cuatro países “indemnicen, defiendan y mantengan indemne a Pfizer” de cualquier tipo de demandas, daños y costos relacionados con la propiedad intelectual de la vacuna. “Si otro fabricante de la vacuna demanda a Pfizer por la infracción de patente en Colombia, el contrato requiere que el Gobierno colombiano pague la factura”, explicaron desde Public Citizen.

Es más, la compañía dice no a los tribunales públicos y las controversias deben realizarse en secreto por árbitros privados.

La empresa también puede cambiar la fecha de suministro de su fármaco, lo cual plantea desafíos fundamentales para la respuesta a la pandemia.

Ante tal coyuntura, Public Citizen denuncia que la capacidad de Pfizer para controlar decisiones claves refleja el desequilibrio de poder en las negociaciones en las que la mayoría de las veces los intereses de Pfizer son lo primero.

Pfizer ha demostrado una eficacia general del 90 % y una efectividad del 94 % en personas mayores de 65 años, por lo que es la farmacéutica más adelantada en el proceso de pruebas. La empresa farmacéutica que la distribuye promete una proporción justa para todos los países; sin embargo, un informe revela que la compañía estadounidense ya ha vendido el 80 % de las dosis de su vacuna a los países ‘más ricos’.

(HispanTV)

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