Los problemas de suministro de combustible que China sufre en las últimas semanas se han visto agravados por los cortes eléctricos en algunas regiones, que a su vez incrementaron las ventas de generadores de electricidad. La situación se hizo tan complicada que ahora la gasolina y el diésel se racionan en algunas regiones. 

Hace escasos días, en las regiones chinas de Guangxi y Anhui se estableció un límite de combustible por persona: 2.500 yuanes, lo que equivale a unos 300 euros. Ahora ha pasado a ser de no más de 1.000 yuanes, o 130 euros. Debido a ello, se han generado unas enormes colas en las gasolineras locales. 

Si bien estas limitaciones no suponen un grave problema para el transporte personal, sí lo es cuando se trata de vehículos comerciales y de los generadores diésel que los residentes usan para tener electricidad durante los cortes de energía. Además, China también está limitando la cantidad de electricidad que se puede consumir, lo cual, a su vez, incrementó aún más la demanda por dichos generadores. 

Para paliar la situación, las autoridades están intentando reducir las exportaciones y aumentar las importaciones de combustible. Por si fuera poco, con la subida de la cotización del crudo, las refinerías —tanto privadas como estatales— se vieron obligadas a elevar los precios al por mayor del diésel y la gasolina en múltiples ocasiones. 

Esto pone en una situación complicada a las gasolineras, que trabajan al límite de sus márgenes de ganancias. De hecho, algunas de ellas ya están sufriendo pérdidas al tener que ofrecer el combustible por un precio que está por debajo del que pagaron. 

La crisis energética que está viviendo China fue causada por la falta de carbón y gas natural, informa Bloomberg. Todo ello deriva de las limitaciones de producción impuestas por el Gobierno para reducir las emisiones. 

(Sputnik) 

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