Las recientes investigaciones reveladas por el Gobierno de Venezuela sobre el vínculo de militantes y funcionarios chavistas y de la oposición con el narcotráfico colombiano ponen en alerta a la revolución bolivariana. Un analista y un dirigente del chavismo analizan con Sputnik el alcance de los primeros casos de «narcopolítica» en el país. 

El pasado 28 de enero un comunicado de la Superintendencia Nacional Antidrogas de Venezuela (SUNAD) informaba sobre el desmantelamiento de una red de narcotráfico que operaba en los estados Zulia y Falcón, en el occidente del país, y la detención de seis ciudadanos, uno de ellos de nacionalidad colombiana. 

El hecho no debía generar mayor sorpresa, si se tiene en cuenta que Venezuela tiene de vecino al mayor productor de cocaína del mundo y que los carteles del narcotráfico de ese país utilizan el territorio venezolano como tránsito para el envío de droga al exterior. 

La sorpresa, esta vez, fue encontrar entre los primeros detenidos a funcionarios venezolanos electos por el voto popular en estados fronterizos con Colombia: tres diputados nacionales del gobierno y la oposición, un asesor político de la derecha venezolana, y una alcaldesa reelecta el pasado 21 de noviembre por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). 

Según datos suministrados por la Fiscalía General de Venezuela, ya son 20 las personas privadas de libertad por este caso, sumadas a la detención de más de 60 miembros de bandas terroristas de Colombia, conocidas como Tancol

El hecho ha llevado al titular del Ministerio Público venezolano, Tarek William Saab, a decir que detrás de todo esto hay «un intento por colombianizar a Venezuela, desde los ataques a nuestra moneda y el contrabando de extracción, hasta el traslado de grupos y prácticas delincuenciales hacia nuestro territorio», detalló Saab. 

«La invasión silenciosa» 

«No estamos hablando de un hecho coyuntural, anecdótico. No. Estamos hablando de un hecho estructural, del intento de destrucción del Estado-Nación venezolano por parte de Estados Unidos», alerta en diálogo con Sputnik el filósofo venezolano Miguel Ángel Pérez Pirela. 

A juicio de este investigador, EEUU busca desde hace años crear un «paraestado» en Venezuela utilizando a Colombia como cabeza de playa, con la infiltración silenciosa de paramilitares colombianos que van desde las zonas fronterizas hasta las grandes ciudades y que están estructurados ya en la misma Caracas, capital del país. 

El entrevistado sabe lo que dice. En 2012 publicó junto con el escritor Luis Britto García La invasión paramilitar: el caso Daktari, una investigación exhaustiva sobre la detención de un grupo de paramilitares colombianos que en 2004 se entrenaba en una hacienda ubicada en las afueras de Caracas para asesinar al entonces mandatario Hugo Chávez (2002-2013), con el pleno conocimiento del presidente colombiano de aquel tiempo, Álvaro Uribe Vélez (2002-2010). 

Además de presentar con información desclasificada el plan de magnicidio frustrado por la inteligencia policial y militar de Venezuela, los autores iban más allá. Alertaban sobre los peligros que podían presentarse a futuro de no actuar a tiempo contra la construcción progresiva y silenciosa de un «paraestado», más difícil de percibir que la invasión de un ejército paramilitar. 

10 años después de escribir esta investigación, la aparición de casos vinculados a la narcopolítica en Venezuela lleva Pérez Pirela a reflexionar sobre las amenazas publicadas en aquel momento, «porque lo que no ha logrado EEUU con marines, buques de guerra y bloqueo económico para hacerse del control de las mayores reservas petroleras del mundo, lo pudiera alcanzar con esta manera silente de penetración de una lógica paraestatal y de la parapolítica». 

Manchar el país con ‘paraestados’ 

Explica Pérez Pirela que en el momento de escribir el libro sobre Daktari comenzó a hilar y a crear una hipótesis que cada vez se viene demostrando más. Y es que que esta «invasión silenciosa» pasa por manchar el territorio con el paramilitarismo, no ya en la frontera colombo-venezolana, sino también en las grandes ciudades de la zona costera del país. 

«Y aparece, entonces, un paraministerio de Trabajo, que da empleo bajo unas determinadas reglas; un paraministerio de Interior y Justicia, porque hay barrios donde el paramilitarismo decreta a las 7 de la tarde toque de queda; y hasta un paraministerio de Petróleo, con bandas dedicadas también al contrabando de la gasolina», reseña a Sputnik el entrevistado. 

Pérez Pirela, quien es además y director de La Iguana.TV, uno de los portales venezolanos más visitados en la red de redes, recuerda un sonado escándalo registrado en el país en la década del 80, cuando un diputado de la derecha venezolana fue detenido por la Policía política de entonces con cinco kilos de cocaína en su vehículo. Sin embargo, salvo este caso excepcional, Venezuela no estaba acostumbrada a este tipo de escándalos. 

«Efectivamente, estos son hechos aislados, espectaculares, pero lo que está pasando con el paramilitarismo en Venezuela no es un hecho aislado, es un hecho estructural y silencioso», explica. 

«Y todo esto se vuelve todavía más grave, cuando revientan ya los casos de parapolítica, cuando miembros electos por el pueblo venezolano están inmersos en el negocio del narcotráfico. Y hablar de negocios de narcotráfico es ingenuo, y es mi hipótesis como filósofo político: no es un negocio, es un plan para desestructurar el territorio, los liderazgos y el monopolio legítimo de la violencia, como dijo [Max] Weber, es decir, el Estado», advirtió el investigador. 

PSUV: aquí no hay un narcogobierno 

A los pocos días de revelarse públicamente estos hechos, Diosdado Cabello anunció en rueda de prensa la expulsión del PSUV de la alcaldesa y la diputada detenidas y condenó «de manera absoluta» lo que calificó como una «desviación de los valores revolucionarios». 

«El PSUV no solo que lo condena, sino que nos convertimos de inmediato en acusadores, de ser necesario, de estas personas. Exigimos que sean condenadas, que la justicia funcione y que funcione con toda la fuerza necesaria para este caso. No podemos permitir que la revolución se ponga en peligro por las conductas desviadas de uno u otro militante», sentenció Cabello ante los periodistas. 

El dirigente chavista informó que el desmantelamiento de la red de narcotráfico en Zulia era fruto de investigaciones que las autoridades venían realizando «desde algún tiempo» y que está directamente vinculado con el decomiso «de una importante cantidad de droga en el estado La Guaira a finales del año pasado». 

Cabello aseguró que de las investigaciones surgen las vinculaciones de estos hechos con una gran organización criminal en Colombia, y se sumó a las voces que hablan sobre la «colombianización» de la política en Venezuela. 

«El narcotráfico llegó a tener 89 diputados en el Congreso colombiano, estaba Pablo Escobar; y quieren imponer ese modelo aquí en Venezuela. Ese modelo no lo van a poder imponer. Primero, porque aquí no hay un Gobierno narcoterrorista. Eso lo pueden hacer allá, cuando gobierna la cúpula colombiana que está vinculada directamente con narcotraficantes y paramilitares», denunció Diosdado Cabello. 

Opinan las bases del PSUV 

Sputnik consultó sobre el tema a Ángel Prado, un dirigente popular del chavismo que fue electo alcalde en el municipio Simón Planas, en el estado Lara, durante los comicios regionales del pasado 21 de noviembre. 

Prado es militante del PSUV y vocero de la comuna El Maizal, una referencia ética dentro del movimiento revolucionario venezolano, para quien el hecho de haberse encontrado a funcionarios y militantes de su partido involucrados en una red de narcotráfico no implica que los planes de EEUU de convertir a Venezuela en un narcoestado hayan tenido éxito. 

El dirigente señala que el historial de intentos de invasiones y conspiraciones dirigidas desde Colombia contra Venezuela han fracasado, justamente porque la revolución bolivariana, desde los tiempos de Hugo Chávez, tiene claro lo que implica enfrentarse al imperialismo estadounidense y nunca ha subestimado el hecho de estar rodeada de gobiernos serviles a esos intereses que emplean toda su fuerza para derrocar el proyecto chavista. 

«Son muy lamentables estas noticias, pero yo no diría que el plan gringo haya tenido éxito. Fue el mismo Gobierno quien investigó y dio a conocer estos hechos. Y nosotros, desde las bases, celebramos que haya voluntad política para castigar a los infiltrados, a las mafias que han penetrado el Estado y nuestro partido. En este caso, el de una alcaldesa y algunos diputados que se plegaron al plan imperialista para poner al Estado al servicio de los intereses del narcotráfico, el éxito fue de la revolución, porque se está haciendo justicia», dijo el alcalde del PSUV. 

Para Prado la operación antimafias que puso en marcha el Gobierno denominada «Mano de Hierro», que también ha desmantelado recientemente a bandas delincuenciales ligadas al contrabando de combustible y puesto ante la justicia a más funcionarios implicados, era un clamor de las bases del partido fundado por Hugo Chávez. 

«Yo veo en esto una intención clara de sanear el partido a tiempo, y debemos dar grandes batallas, sobre todo en el terreno ético, que es lo que nuestro comandante nos orientó cuando fundó la organización. Debemos alimentar la conciencia revolucionaria para evitar que las mafias penetren en nuestras filas, para que nuestra dirigencia sea una dirigencia sana que no se venda a los enemigos de la revolución», concluyó el dirigente comunero y alcalde del PSUV. 

(Sputnik) 

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