El antojo de dulces no es una necesidad fisiológica de carbohidratos, sino que en la mayoría de los casos está causado por factores psicoemocionales, asegura la endocrinóloga y nutricionista rusa Natalia Lazurenko. 

Para dejar de comer dulces es importante abordar primero la necesidad psicoemocional y encontrar las causas de la adicción, cree la experta. 

«Comer dulces en exceso puede estar provocado por diversos trastornos psicoemocionales y dolencias fisiológicas. Para normalizar el comportamiento alimentario y hacer frente a los antojos de dulces y carbohidratos simples en general es necesario analizar los problemas con un psicólogo, psicoterapeuta o especialista en comportamiento alimentario», dijo la especialista. 

Después de determinar por qué se come en exceso alimentos dulces, la médica recomienda someterse a un chequeo médico para determinar si faltan ciertos micronutrientes o vitaminas en el organismo que puedan desencadenar la ansiedad por el azúcar. 

«Nuestro cerebro desencadena un trastorno alimentario de forma muy dependiente de la dosis. Si dejamos una porción de algo dulce para la mañana, habiéndonos restringido previamente de todos los alimentos sabrosos a lo largo del día, el cerebro dará señales de la falta de esa delicia. El cerebro hará todo lo posible para prolongar el placer. Así que aumentamos gradualmente la porción de dulces, lo que va acompañado de atracones. Para no dejarnos engañar por el cerebro, tenemos que responder a la pregunta: ¿por qué estoy comiendo tantos dulces? Determinar la causa permite iniciar una lucha integral contra la adicción a la comida psicoemocional y fisiológica», afirma Lazurenko. 

Según la especialista, para dejar de comer dulces hay que reestructurar la dieta para sustituir los carbohidratos simples tales como azúcar, pan y alimentos procesados. Los carbohidratos simples hacen subir la insulina y la glucosa al máximo, convirtiendo la necesidad fisiológica de dulces en patológica. 

«La sustitución obligatoria del azúcar por una composición de carbohidratos más compleja es importante. La miel no es una buena opción, ya que su efecto sobre el metabolismo es similar al del azúcar blanco. En este caso, es mejor utilizar un sustituto del azúcar de origen vegetal, como la estevia. La estevia es una planta que aumenta los niveles de glucosa e insulina, pero es más suave en comparación con el azúcar y la miel», compartió la endocrinóloga. 

En lugar de un paquete de zumo o un batido, la especialista aconseja comer fruta fresca o bayas que contienen fibra y vitaminas saludables. El pan elaborado con harina de primera clase debe sustituirse por pan integral o productos que contengan salvado, ya que la harina con la que se elabora este tipo de pan es más compleja y tiene un valor nutritivo máximo. 

Lazurenko señaló que, en cualquier caso, el sistema debe elegirse individualmente. Para algunas personas, es necesario rechazar los dulces de forma tajante; para otras, este enfoque solo puede ser perjudicial y conducir a un colapso psicoemocional. 

(Sputnik) 

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