Todo indica que lo que ocurre hoy con Estados Unidos (EEUU) y con Europa es que la arrogancia, unida a la mediocridad de sus líderes y a la incapacidad que muestran al intentar controlar el lío descomunal en que se han metido, ha acabado haciendo de ellos víctimas de una creciente locura colectiva.

Antes hablé de la demencia senil de Biden, el cual intenta llevarnos pronto a una guerra nuclear. Pero es que esa locura suya no descansa. Ahora dice tener cáncer de piel y que muchos amigos suyos lo han tenido y ya murieron por haberse criado, igual que él, en un estado petrolero como Delaware. Su médico lo niega, o lo da ya por curado, pero él insiste, no quedando claro, como dijo el periodista Tim Young en Twitter, si es que en verdad tiene cáncer, o si es más bien que ha descubierto que él mismo es un cáncer para EEUU (y por supuesto también para Europa y para el mundo).

Pero el caso de Europa es aún más grave, pues se trata de una locura colectiva, ruidosa y cotidiana, que afecta a sus líderes, se combina con payasadas diarias y tiene de fondo la arrogancia, imitada del amo yankee, con la que tratan a los que, sin base, consideran inferiores. Las payasadas se repiten o recrean, y siempre las encabeza o difunde Alemania, casi todas centradas en el próximo invierno y en la escasez y precio del gas y el del petróleo que necesitan para su economía y su vida cotidiana. Gas y petróleo limpios y baratos los obtenían de Rusia, pero Biden les prohibió comprarlos para imponerles los suyos, los de EEUU, más caro en el caso del gas e insuficiente en el del petróleo. Europa acata dócilmente esas medidas por obra del indigno servilismo de sus líderes. Hay que ahorrar el gas, dicen, cerrar el tubo y golpearlo gritando ¡Toma Putin!; hay que bajarle 2 grados al termostato para engañarse; hay que bañarse rápido, a veces, y solo a medias; y ahora acaban de señalar que al menos 4 partes del cuerpo deben salir limpias de ese apurado baño. No las indican por pacatos, pero todos saben cuáles son: sexo, trasero, axilas y pies. Y son ministros los que dan las instrucciones. Y lo insólito: “Todo para indignar a Putin”.

El petróleo varios países se lo compran, sin decirlo, a Rusia pagándoselo en rublos, y algunos de ellos lo revenden más caro a quienes se niegan a pagar en rublos, mientras que otros, como Francia, lo compran 4 veces más caro a la India, a la que Rusia le vende millones de barriles con descuento. Y mientras, España, en la voz de su mediocre líder Pedro Sánchez, se declara orgullosa y feliz porque se lo compra a su amado EEUU. Por supuesto mucho más caro. No importa: “Odalisca rendida a los pies del sultán enamorado.” Solo que este sultán ni quiere odaliscas ni está enamorado. Lo que quiere son servidores fieles y obedientes como el actual gobierno de España, a los que simplemente les da órdenes. Es en realidad difícil ser más sumisos, necios y ridículos, pero el servilismo de estos líderes europeos ante EEUU, y su insistencia en aplicar sanciones a Rusia que los dañan mucho más a ellos que a esta y que están arruinando seriamente a sus países e incubando posibles explosiones populares, son el triste y vergonzoso retrato de esta podrida Europa de hoy.

Pero el rasgo principal de la locura colectiva que sufre esta Europa actual es la arrogancia. Sus líderes parecen creer que sus países, hoy vasallos de EEUU, son dueños del mundo como lo eran en el siglo XIX. Y los alemanes se han vuelto los más prepotentes y gritones. Frau von der Layen da órdenes a Europa, y esa nulidad que es Scholz grita que solo aceptarán la paz en Ucrania si es esta y no Rusia la que la impone. Pero también se cuela esa otra nulidad diplomática que es el español Borrell. Hace meses proclamó que esa paz la lograría Ucrania “en el campo de batalla”. Y hace días, viendo cómo empeora la situación económica en Europa y que hay gentes que ya huelen el desastre, ordena a todos tener “paciencia estratégica” y esperar unos meses a que funcionen las sanciones contra Rusia. Pero estas payasadas arrogantes, ni siquiera dan risa, pues lo que son es patéticas.

Y para variar, lo nuevo de estos días son las últimas agresiones y sanciones de EEUU y Europa contra Rusia, el séptimo paquete. Como siempre, comienza por el robo: sancionan y roban sus reservas al principal banco de Rusia. Luego, por orden de Biden, deciden impedirle a Rusia vender su oro. Y, para cerrar, deciden que serán ellos, EEUU y Europa, los que fijarán a qué precio tendrá Rusia que venderles el petróleo que les resulta indispensable para sobrevivir.

Esta estúpida y arrogante payasada es la verdadera cumbre de la locura. La verdad es que están locos, que Biden, en lugar de pasarles el cáncer, les ha pasado su demente insania, y que Europa acepta de él que los lleve pronto a la catástrofe. Lo del robo al banco, ya usual para ellos, no es lo principal. Rusia tiene cómo superarlo, igual que está superando con petróleo, gas y otros productos indispensables que exporta, la falta de los 300 mil millones de dólares o euros de sus reservas, que Biden y sus siervos europeos le robaron hace meses. Rusia es uno de los principales productores y exportadores de oro y tiene cómo colocar lo que quiere en el mercado mundial, del que participan China, India y los países árabes, todos compradores de oro. Y en cuanto a que sean EEUU y Europa los que fijen el precio de venta del petróleo ruso, esto es una soberbia imbecilidad que no tiene la menor posibilidad de ser impuesta. A menos que Rusia se rinda. ¿Es acaso eso lo que esperan? Pues deberían esperar sentados. Rusia venderá su petróleo y su gas al precio del mercado, haciéndole descuentos a países amigos, como China e India, y no a desesperados ladrones enemigos suyos que quieren en forma absurda imponerle su voluntad.

El gobierno ruso sigue siendo educado en sus respuestas y les da siempre innecesarias explicaciones. El que les ha dicho verdades duras ha sido Kissinger. A jóvenes y a desmemoriados les recuerdo que Kissinger es un genocida y criminal de guerra. Basta con recordar lo que dijo del pueblo chileno cuando este eligió a Allende, y lo que por consejo suyo hizo Nixon al ver que tenía ya perdida la guerra de Vietnam: bombardear Laos, Camboya y Vietnam del norte para mostrar el poder de EEUU dejando millones de muertos en esos 3 países. Pero lo cierto es que, a diferencia de los tristes líderes europeos de hoy, Kissinger, que bordea ya los 100 años, es hombre capaz, lúcido y político derechista de primer nivel. Dijo que eran incapaces y no sabían qué hacer. Mencionó a Scholz y a Macrón, y para humillarlos, los comparó con Adenauer y de Gaulle.

El cuadro actual es como de juego trancado, con escaso o nulo movimiento. La guerra está perdida para Ucrania, que solo puede provocar a Rusia usando modernos misiles yankees de mediano alcance, obligando así a Rusia a responder con fuerza destructiva.

Por ahora creo que hay 3 cosas que pueden romper ese marasmo. La más segura es el invierno, porque en su momento llegará, acelerando la crisis y causando protestas y caos en toda Europa. Si esto no cambia, será así. Pero para el invierno falta tiempo y otras cosas pueden pasar. La otra es que Putin declaró hace poco que hasta ahora Rusia nada había hecho y que pronto iba a actuar. A diferencia del circo europeo, Putin, verdadero líder, no dice tonterías y actúa con decisión luego de pensar. Y si Rusia actúa, todo cambiará antes del invierno. Y la tercera es algo que puede precipitar una seria crisis. Nancy Pelosi anuncia que visitará Taiwán y China advierte que a esa provocación yankee dará respuesta militar. Y el gobierno chino, que no quiere guerra, pero no acepta chantajes, tampoco dice tonterías porque Xi es otro líder que tiene todo claro. Así que la salida de este marasmo será movida.

(Vladimir Acosta/Últimas Noticias)

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